jueves, 17 de mayo de 2012

BANCOS, POLÍTICOS Y QUINCEEMES

    El Sr. de Guindos acaba de improvisar nuevas astutas medidas que probablemente no sepa ni él para qué podrían servir. Según su nueva estrategia los bancos españoles requieren ser estudiados con la lupa de dos agencias consultoras internacionales neutrales. Además para que la credibilidad sea máxima invita, 24 horas antes de que se lo impongan, a participar de ese importante estudio al mismísimo Banco Central Europeo y nada menos recabar la colaboración de la muy prestigiosa entidad llamada Banco de España.

O sea, que el Sr. de Guindos pretende ganar tres meses, para llegar al verano a la espera de ver si se le ocurre a alguien alguna idea realmente útil o si alcanza a pasar algo inesperado que cambie misteriosamente las cosas a mejor.
También tiene buenos amigos, incluso en el gobierno, que se preocupan cada día de realizar bonitos juegos malabares ante el selecto público nacional por ver si así se entretienen con cosas simpáticas y hablan menos de su empobrecido bolsillo. Es imprescindible, porque los que gobiernan no pueden fiarse de gente tan egoísta que sólo piensa en su bolsillo y además están en paro, no pueden pagar sus casas cada mes, ni comprar comida cada día, ni saben qué hacer en las desagradables veinticuatro horas que conforman cada jornada. Es sin duda gente peligrosa, al menos potencialmente y conviene que los mejores de nuestro gobierno les dediquen la atención precisa. Por ejemplo, el presidente valenciano afirma que no permitirá que haya imputados judiciales en su partido conteniéndose con grandes esfuerzos la risa mientras lo dice, mientras, su consejera de educación solicita a los maestros que hagan las huelgas fuera del horario laboral, y el ministro de justicia afirma que sus previstas numerosas propuestas de prohibiciones son en realidad para que haya más libertad. Se nota que deben haber seguido algún curso del método Stanilavski porque efectivamente no se ríen nada mientras actúan.
Y mientras contemplamos pasmados tales juegos malabares la ruina económica y financiera avanza ya al galope mientras todos miran despistadamente hacia otro lado afirmando, también sin reírse, que no pasa nada, y el capitán grita nerviosamente eso de ¡Que no panda el cúnico!
Y efectivamente no cunde el pánico, sino la desesperación y la pobreza. En los barrios y los pueblos hay ya demasiada gente que no puede comprar comida ni tiene donde dormir ni tiene tan siquiera ya esperanza de salir adelante.
Y esta comedia de enredo y tragedia griega combinada no es artificial, cuando los jefes se mueven confusos diciendo diversas tonterías sobre cómo salir de la crisis y la población mira angustiada al día a día de su supervivencia, los teóricos afirman diversas teorías profundamente inanes.
Hay que decirlo claramente aunque nadie lo quiera escuchar: la crisis no tiene solución dentro del sistema. Y el colofón más duro, es que no existe ninguna propuesta para la creación de ningún otro sistema. Esa es la verdad que todos sabemos y nadie quiere decir en público.
 Y en eso llegó el 15M. Su protesta es fuerte pero nadie acaba de saber contra qué es exactamente. Se afirma contra el sistema, pero se proponen soluciones estrictamente dentro del sistema, mejoras en los sistemas concretos de representación ciudadana, o críticas a aspectos del sistema, como las que se hacen a los bancos, pero esas críticas no parecen hacer la menor mella en los banqueros que siguen a lo suyo seguros de que están defendidos por el propio sistema y que incluso son el hígado del sistema, el que fabrica su sangre y no el que la hace circular. 
Tras un año de vida este conjunto de movimientos ciudadanos ha conseguido impulsar las numerosas dudas de la ciudadanía sobre los errores del sistema, pero no poner en duda el sistema, ha conseguido poner en evidencia a los bancos, pero no poner en duda su papel en el sistema, ha conseguido incrementar enormemente la desconfianza de la ciudadanía sobre la labor de los políticos profesionales que nos gobiernan, pero sin iniciar sistemas políticos alternativos al que tenemos. La afirmación del valor de los mecanismos asamblearios en sí, no resuelve ningún problema sobre las dudas de la corrupción casi total que corroe al sistema representativo parlamentario que constituye la médula del sistema.
Cuando el gobierno explica –también sin reírse nada- que van a aprobar una legislación sobre la dación en pago para desahucios, y añaden que esta sería siempre voluntaria por parte del banco, hay quienes explican que las propuestas del 15M van siendo aceptadas hasta por el gobierno, y resulta ser una importante noticia que se ha detenido por unos días un solo desalojo por la acción de un numeroso piquete de indignados, mientras se producían trescientos más en otras casas. ¿Qué triunfo? Ha ido el piquete de activistas antidesahucios a evitar ese desalojo e incluso lo han conseguido por un mes o dos, pero ¿dónde estaban los cientos de vecinos en peligro de desalojo de ese mismo barrio?
Y mientras se discuten estas cuestiones un tanto abstractas, siguen los desahucios, el hambre, el paro, la descomposición social en barrios y pueblos de todo el Estado.
El 15M discute y discute temas sin duda muy importantes de tipo ciudadano, civil, pero está lejos de los problemas sociales y muy lejos de los problemas políticos. Su labor sin duda es digna de ser tenida en cuenta por quienes quieren luchar contra la gravísima situación social y política, pero resulta claramente insuficiente para quienes trabajan cada día en estas luchas. Mientras, a los grandes sindicatos oficiales cuando ven estos movimientos les entra la misma risa tonta que a los políticos cuando nos explican cómo salir ya mismo de la crisis o a los banqueros cuando desde el piso cincuenta de sus rascacielos ven a los manifestantes a sus pies moviendo las manos alegremente sobre sus cabezas.
Nadie está dando las clásicas alternativas sociales que tampoco saben cómo salir de la crisis ni pretenden crear otro sistema, pero ayudan a mucha gente a resolver problemas reales y lo que es tan o más importante aún, a la vez hacen pensar, crean espacios de libertad, y hacen crítica inasimilable por el sistema. Nos lo enseñaron en América en ese último tercio del siglo pasado, nos lo enseñaron en medio mundo, lo aprendemos fácilmente de nuestro propio pasado. Sabemos perfectamente cómo se crean talleres populares de autogestión, comedores de barrio, conocemos bien cómo tienen que montarse piqueteros en las carreteras y calles, y sabemos bastante de otras alternativas de lucha social, pero nuestra sociedad produce críticos teóricos de muy alto nivel y sigue dejando en manos de Caritas el enfrentamiento a la situación social, que obviamente lleva un mensaje más bien conservador y apaga la crítica real y profunda que no pueda ser de verdad asimilable por el sistema.

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