lunes, 26 de marzo de 2018

LA GRAN FALACIA DE LA HUCHA DE LAS PENSIONES


Resulta que se han liquidado los sesenta y ocho mil millones que al llegar el PP al gobierno había en la célebre hucha de las pensiones. ¿Alguien se ha molestado en explicar en qué se han gastado? Es curioso y muy sorprendente que nadie haya hecho hasta la fecha tan obvia pregunta. Según numerosas informaciones publicadas y nunca desmentidas por ninguna autoridad ese capital se ha gastado en parte en pagar pensiones pero otra probablemente mucho mayor en la compra masiva de deuda pública española. ¿Cuánto? ¿A qué plazos? Nadie ha dado explicaciones hasta la fecha. Pero eso no es más que una parte de la impresentable falacia.
Si se ha utilizado en la compra de deuda pública del Estado habrá ocurrido en primer lugar que se han falsificado burdamente las cuentas públicas y nuestro déficit oficial debe sumar esa cantidad que se ha extraído de otra cuenta pública española, sean los sesenta y pico mil millones o la que corresponda si es que alguien se aviene a explicar cuanto es lo utilizado. Eso es un mayúsculo fraude en la contabilidad general que ni Bruselas, ni el FMI, ni ninguna autoridad ha querido poner sobre la mesa porque sería la quiebra, no de la Seguridad Social, sino del Estado. Se ha admitido esta absurda situación para evitar la debacle internacional que sería la quiebra de nuestra economía, cuestión que arrastraría primero a la zona euro y probablemente afectaría a medio plazo de forma desastrosa e irreversible a la economía mundial. Son trucos de contable cutre no de alta ingeniería financiera ante los que todos pretenden mirar hacia otro lado simplemente porque son muchos los que también lo hacen con otros fondos parecidos, especialmente los propios EEUU, que utilizan el sistema más simple de imprimir indefinidamente por parte de la Reserva Federal billetes de banco y prestárselos al Estado.  
Pero la gran falacia no es esa, es la de que si esa hucha se ha utilizado para comprar deuda pública española, es que la Seguridad Social se lo ha prestado al Estado, al plazo que sea que nunca será de más de dieciocho meses, y que cuando ha vencido en vez de reintegrarse al fondo prestatario se ha peloteado reinvertido en nueva deuda pública del Estado español. ¿Cuánto tiempo llevamos jugando a este peloteo de deuda pública? Nadie lo explica. Creíamos que los créditos se daban para al vencimiento recuperar lo prestado con sus correspondientes intereses  ¿o en según qué acreedor y que deudor no hay que hacerlo así?
Luego la solución es fácil, pero nadie la va a aplicar. Al vencimiento de esa deuda, de ese préstamo al Estado, cada semestre o año o año y medio según sea, devuelva el Estado ese dinero a su legítimo propietario, el prestatario llamado hucha de las pensiones, páguense las pensiones con arreglo al menos al IPC, y busque el Estado otro prestamista que le deje ese dinero. ¿Qué no existen prestamistas independientes tan tontos como para conceder un préstamo de sesenta mil millones a un Estado que en la realidad está en quiebra técnica? Pues habrá que afrontar esa situación extrema o al menos tener la decencia de explicárselo así a los pensionistas.
Díganlo ya: no podemos pagar más pensiones porque estamos usando su dinero, sin su permiso, para intentar dar el pego de que nuestro déficit es sólo del tres y pico por ciento, cuando todo el mundo sabe que si contabilizamos también el dinero sacado de la hucha el déficit sería el real, de cerca del diez por ciento. Inasumible, porque eso es la quiebra, cierto, pero es la verdad.  

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