sábado, 24 de marzo de 2012

FUTBOLISTAS, LISTAS, LISTOS Y LISTILLOS

FUTBOLISTAS, LISTAS, LISTOS Y LISTILLOS

Futbolistas
Ahora sale a relucir que los clubs de fútbol deben 756 millones de euros a Hacienda y una cantidad desconocida pero con seguridad impresentable a la Seguridad Social. Entendemos que esta noticia hace referencia a los grandes clubs, ya que los miles de jugadores federados de todo el Estado más bien pagan que cobran.
¿Estos clubs de primera son pobres? ¿Son sociedades benéficas sin ánimo de lucro o por el contrario son empresas mercantiles? ¿Su objetivo financiero es la promoción del fútbol o el beneficio empresarial? ¿Por qué casi todas están presididas por grandes empresarios del ladrillo? ¿Son estos grandes predadores urbanísticos amantes natos del deporte o lo han descubierto en su enriquecida madurez?
Misterios insondables. Quizás para entender por qué estas empresas mercantiles dirigidas por los grandes del ladrillo deben a Hacienda y Seguridad Social unos mil millones de euros, deba comenzarse la investigación por otro lado. ¿Son quizá uno de los mejores métodos para lavar dinero poco limpio, más bien negro? ¿Alguien podría controlar con precisión sus movimientos económicos en marchandising, en promoción, en publicidad, en derechos de emisión por tv, en viajes, pagos extra a directivos y jugadores, etc.? ¿Alguien podría controlar sus movimientos financieros para pagar sus astronómicos y absurdos fichajes estrella? ¿Tendrá algo que ver la explosión de la burbuja inmobiliaria de hace ya cuatro años con la decisión tomada fríamente por estos clubs de no pagar sus impuestos o su seguridad social? ¿A quién están haciéndole la vista gorda desde las más altas instancias de Hacienda, a estos clubs o a sus respectivas inmobiliarias? ¿Alguien está echándole una mano a algunos grupos inmobiliarios en quiebra técnica real, mal disimulada por puros mecanismos contables, para evitar que caigan y arrastren en su caída a ciertos bancos y antiguas cajas de ahorro? ¿Alguien ha pensado que los clubs de fútbol son demasiado populares como para acabar siendo intocables y las empresas del ladrillo que son sus verdaderas propietarias son excesivamente impopulares y resulta imprescindible cubrir con aquella popularidad esta otra impopularidad?
Probablemente demasiada gente se alegraría si ve por fin caer a Bankia o al Santander, pero muchos más lamentarían el cierre del Real Madrid o de cualquiera de los otros grandes clubs. Quizás ahí está el truco. Como en la época del dictador Franco, el fútbol sigue siendo una poderosa arma de control ciudadano, y una poderosa arma de descontrol financiero y sobre todo fiscal del mundo del ladrillo.

Listas
Y se publican unas listas de una afamada revista indicando quienes según sus cálculos son los tipos más ricos del mundo. Si eres un pobretón, al menos pásmate de lo que dice esa revista que tienen en propiedad un par de centenares de tipos en el mundo.
Uno de los tipos más ricos del mundo lo ha conseguido gracias a tener una magnífica red de venta de camisetas y pantalones de precio medianamente módico. Es razonable pensar que una red de cientos de puntos de venta en casi todos los países con la llamada clase media consolidada y unas fábricas en cuatro o cinco países de la llamada clase trabajadora esclava, es simplemente una red de puntos de venta de faldas y blusas y sólo unas inocentes industrias manufactureras.
Pero lo cierto es que resulta muy difícil comprobar las cuentas de unas redes de este tipo y lo razonable es que eso de vender blusas y camisetas de para ser rico, incluso muy rico, incluso riquísimo, pero llama poderosamente la atención. Veamos entonces otras cuestiones aunque probablemente nada tengan que ver con estos temas.
Quizás Galicia sea un buen punto de partida para otros negocios que acaban requiriendo apoyarse en muy complejas y diversificadas redes de comercio al menor por medio mundo. Y quizás ciertas tradiciones marineras gallegas ligadas a América y a negocios que se mueven después por toda Europa necesiten de apoyos limpios, sólidos y de absoluta confianza. Y para mantener bien la ropa lo mejor serán siempre las lavanderías.

Listos
Claro que resulta curioso saber que los tipos más ricos del mundo tienen unas economías y unas finanzas tan trasparentes que cualquier investigador puede llevar con precisión la cuenta de sus haberes. Es curioso, y algo no cuadra en eso.
¿Realmente son los más ricos del mundo, o los más ricos de verdad procuran que nadie lo pueda saber ni mucho menos controlar? Desde luego los más ricos de España no tienen nada que ver con esas famosas listas de famosos ricos, y pocos saben que ellos son de verdad los más ricos. ¿Es prudente para un riquísimo que se sepa cuanto tiene en propiedad? ¿Es razonable ser rico, rico, pero que muy rico, y andar contándoselo al fisco, a la prensa y al despreciable populacho?
Algo no cuadra. Los ricos de verdad jamás aparecerán en listas cuya utilidad sólo puede ser muy diferente a la que se proclama desde esas revistas supuestamente financieras, pero de escasa seriedad. Los ricos generalmente son listos y por eso no acostumbran a estar para listas de oscuras consecuencias.

Listillos
¿Y qué razones puede tener un rico para convenirle proclamar a los cuatro vientos que es muy, muy, pero que muy rico? ¿Y cuales puede tener un rico para evitar que se hable de él demasiado?
Para los segundos las razones son tan obvias que no merecen enumerarse. Cualquier pobretón, si un día tiene cuatro perras, no se le ocurrirá ir al banco a decir que le sobra el dinero, si no que contará que quiere más, mucho más, más aún, que lo necesita imperiosamente.
Para los primeros podría haber una simplicísima razón: estúpida vanidad de advenedizo en el mundo del dinero y el poder, pero salvando esa simplista razón, aplicable a muy, pero que muy pocos alistados por la revista Forbes, sólo parecería haber otra: la necesidad de proclamar gigantescas actividades y movimientos financieros legales y rigurosos que les han convertido en los más ricos del mundo muy, pero que muy, honradamente. ¿Ocultaran algo esas listas y esos listos?  ¿Serán más bien listillos riéndose a carcajadas de la simpleza del vil populacho ignorante y servil ante el glamour y los fastos imperiales de impresentables revistas casi rosas?

sábado, 10 de marzo de 2012

LIBERTAD… CONDICIONAL

El ministro de injusticia ha propuesto suprimir la ley del aborto y dejar una ley de excepcionalidad para eso de las violaciones o las enfermedades. Aclara que prohibir el aborto es una medida que se tomaría para proteger la libertad de las mujeres. Aclara más: que las mujeres están fuertemente presionadas “estructuralmente” para obligarlas a abortar y que hay que liberarlas con leyes liberadoras como la que él propone.
Quiere decirse que una mujer de una familia en paro, a punto de ser desahuciada y con dos hijos de menos de tres años, si se quedara embarazada habría que liberarla de la “presión estructural” a la que está sometida, y prohibirle abortar con excusas tan fútiles como su situación económica. Total, para morirse de hambre en la calle es más digno que se muera rodeada de su feliz descendencia.
La ministra del paro propone que se abra la mano para que los empresarios puedan despedir libremente a los trabajadores de sus empresas. Afirma que eso favorecerá la creación de puestos de trabajo, si bien antes tendrá que despedirse a la inmensa mayoría de los trabajadores hoy empleados. La lógica es obvia: si se despide libremente a la inmensa mayoría de los trabajadores al cabo de los años, por poco que se haga, siempre se crearán puestos nuevos de trabajo. Se podrán cumplir felizmente las promesas del nuevo gobierno.
El gobierno ha destituido a la cúpula de la inspección fiscal y al fiscal anticorrupción. Esto sin duda es muy necesario para que se suprima esa presión, también estructural, que dificulta a los millonarios y a los grandes empresarios y banqueros llevarse su dinero, tan honradamente ganado, a donde les de su libérrima gana.
El gobierno nombra al exdirector del periódico nacional más reaccionario de España, director de la agencia de información oficial. Eso resolverá el grave problema de que esta agencia y los periódicos más carcas se vean obligados a publicar noticias insidiosas, dará libertad a la prensa para publicar las cosas de forma moderada y racional, de forma adecuada a las necesidades más ortodoxas de la libertad de la prensa.
La mesa de las Cortes ha decidido que no se admitirán en el Parlamento cuestiones que afecten a los intereses privados de los señores y señoras y señoritos y señoritas diputados. Se quiere proteger la libertad de estos padres de la patria que podrían verse agredidos por cualquier desaprensivo que quiera sacar a relucir sus dineros, sus negocios, sus dietas, sus chanchullos, etc. Se hace imperioso proteger su libertad porque sólo su libertad más absoluta protegerá la libertad del pueblo llano.
Y por último –por ahora- esta misma mesa de las Cortes han decidido que no se admitirán en el Parlamento cuestiones que hagan referencia al rey. Esa libertad sí que es sagrada. Al fin y al cabo la Ley en España por imperativo constitucional NO es igual para todos. El rey tiene absoluta inmunidad judicial, y ahora también absoluta inmunidad social, libertad para delinquir sin poderse plantear ni tan siquiera la discusión sobre posibles irregularidades de su egregia persona.
Menos mal que por fin brillará la libertad en la nueva España de la vieja carcundia clerical, banquera y un pelín inquisitorial.

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿RECORTAR?

Grandes voces se levantan entre los propios amos de las comunidades autónomas, todos prácticamente del PP, porque su jefe supremo les dice que tienen que recortar gastos a rajatabla.
De rodillas deberían estar besando los pies de unos jefes tan generosos. No les han dicho que devuelvan el muchísimo dinero que se han enfundado con sus macroproyectos y sus dispendios descomunales disparando con pólvora del rey. No ya, lo que han costado esos generalmente inútiles y absurdos macrolocuras, sino el que se han repartido con la supuesta justificación de su indispensable desarrollo.
Auditorios gigantescos vacíos de contenidos, aeropuertos inútiles e inviables económicamente, vacías triples o cuádruples autopistas de entrada a ciudades, y así un largo etcétera que cualquiera puede ver en las numerosas páginas web y documentales televisivos que presentan ordenadamente el supuesto sueño de la razón de ciertos oscuros personajes públicos.
Se quejan muchos en esas páginas de las fantasías absurdas de tales monstruos, pero yerran. Esos monstruos edificativos y tan poco edificantes han sido imprescindibles a los cuadros del poder, a la economía nacional y al correcto desarrollo de las instituciones partidarias en democracia.
A los cuadros del poder y a sus partidos gobernantes o aspirantes a gobernantes, porque de esos macromonstruos han sacado tanto su propia financiación personal para cuando vengan tiempos peores, como la de sus partidos para comprar campañas electorales salvajes, y sobre todo comprar votos por el conocido sistema de “vótame, que ya sabré pagarte cuando gobierne”.
Y además siempre hay que saber que detrás de esas insignificantes corruptelas ha habido la mejor voluntad de los gobernantes del PP y del PSOE, voluntad de dar ese gran empujón a la economía nacional sin el cual nunca hubiéramos llegado a tan altas cumbres como las que hemos alcanzado en esos años locos del bum, y desde las que hemos contemplado con natural orgullo cómo íbamos dejando atrás a la mayoría de las más grandes economías del mundo.
El premio era indiscutible: una silla (de prestado) en el G-20, multinacionales de matriz española arrasando tierras, bienes y trabajo de millones de campesinos y trabajadores en Latinoamérica, esos tan televisivos tu a tu con los presidentes de los EEUU y otros mandamases mundiales, el mando supremo de altos organismos benefactores de la humanidad como la OTAN, o el FMI, en fin, jauja, pero lamentablemente sólo para los elegidos.
Nadie crea que esto es una ironía. Esto forma parte de un inteligente plan de desarrollo mucho mejor que aquellos cutres de la época de la dictadura. Nuestros dirigentes consideran que hemos de vivir en lo que han dado en llamar economía de consumo, según la cual no hay que producir lo que se necesite, sino que hay que necesitar lo que se produzca.
Se llama, decimos, economía de consumo, y requiere que circulen grandes cantidades de dinero que sólo puedan ser utilizadas en el consumo, que no valgan para el ahorro, la inversión productiva, las infraestructuras, la educación o la investigación, sino sola y exclusivamente para comprar cosas generalmente inútiles pero costosas.
¿Y cómo conseguir dinero que sólo pueda utilizarse en consumir productos sin poderse nunca invertir en algo práctico? ¿Y cómo se llama ese dinero? ¿Y de dónde sale, cómo se crea?
Pues se fabrica haciéndolo salir una buena parte del erario público por la puerta de atrás, y otra buena parte de la especulación inmobiliaria, de la compraventa de apartamentos mitad en notaría, mitad en un sobre en mano, de la comisión que resultará imprescindible para que tal alcalducho o tal concejalillo conceda un proyecto de urbanización a quien mejor sepa retratarse, y de algo mucho menos conocido, que es la legislación urbanística que permite a los alcaldes no sólo convertir un patatal de 2€ el metro cuadrado en un terreno urbanizable de 400€ el mismísimo metro cuadrado sólo por una firma respaldada por mayoría municipal en solemne sesión plenaria de esas de cada mes en cada consistorio
Y lo que es más importante, por medio de ese curioso procedimiento que permite que los terrenos que resultan de propiedad municipal en cada proceso de urbanización se puedan vender al urbanizador al precio de antes de ser urbanizado, pero con el valor de después de ser urbanizado, sin que pueda resultar posible en la práctica controlar ese curioso procedimiento. Se llama “monetarización del Patrimonio Municipal del Suelo”, y consiste en que el señor alcalde convierte un terreno de propiedad municipal de alto valor en cuatro euros que un urbanizador paga al ayuntamiento, y evidentemente, una diferencia a repartir entre ese mismo alcaldillo y el mismísimo promotor tan graciosamente favorecido, pero obviamente por debajo de la mesa.
Pero esa es la calderilla para alcaldillos, lo de verdad, a lo bestia, es lo de los macroproyectos, que consiste en que un consejero autonómico, un gran alcalde, un presidente de Comunidad, o un ministro del gobierno, acuerda bajo cuerda con un promotor, una gran empresa de construcción u obra civil, un premiadísimo arquitecto o ingeniero, un promotor deportivo internacional, etc., construir el monstruo-no-va-a-más-nunca-visto-en-el-mundo, que hará que hasta los creadores de las pirámides de Egipto se revuelvan rabiosos en sus sepulturas. Luego se lleva al órgano administrativo y político correspondiente un descomunal presupuesto para llevarlo a cabo, y por fin, tras varios años, se descubre que ese descomunal presupuesto era corto y requiere ser actualizado. Al final se consigue que se le adjudique tres o cuatro veces el precio inicial, y entones viene lo mejor: la mitad de ese dinero son comisiones en negro que se reparten el famosísimo arquitecto, el gran prócer autonómico, el promotor deportivo, el constructor de obra civil y unos cuantos listos más de esa administración de cuya firma depende ese hábil reparto de dinero bajo la mesa. En realidad el macromonstruo se lleva ese absurdo precio, pero si de verdad se hablara de su valoración real, se podrían comprobar que su coste no es ni la mitad de lo finalmente asignado. Todo el mundo lo sabe, pero está prohibido decirlo alto porque la economía nacional depende de esos buenos dineros y esos buenos próceres.
Dejémoslo claro: los megaproyectos no se deben a megalomanías de megavisionarios, si no a megacomisiones de megasinvergüenzas.
Ya tenemos sobre la mesa las claves de la llamada sociedad de consumo, también conocida como economía de consumo: dinero en negro a base de recalificaciones y comisiones en cantidades masivas, (pero sin ivas), y ¡Que viva el consumo!
Así que ahora toca recortar en educación y sanidad a esas mismas administraciones, mientras se dispara el consumo –antes e incluso más ahora- de bienes de lujo y se arruina la ciudadanía en general.
Mientras, en Islandia han decidido que mejor que recortar es meter en la cárcel a los ladrones y malversadores de caudales públicos. Pero Islandia es un país remoto que seguramente ni siquiera existe, y además deben ser un poco tontos porque a nadie se le ocurre, pudiendo pillar tales cantidades de dinero, dedicarse a perseguir próceres como los nuestros de tan aguda visión política, económica y sobre todo ética.

sábado, 3 de marzo de 2012

ALGUNOS CONCEPTOS BÁSICOS Y UNA ESTRATEGIA PERVERSA

I.
En estos tiempos nos asaetean cada día con conceptos de dudosa accesibilidad por la ciudadanía no especializada: déficit, deuda pública, prima de riesgo, etc. comencemos por poner en orden cuatro ideas sencillas que casi todo el mundo comprende.
Deuda es dinero que se debe de forma ajustada entre deudor y acreedor. Puede deberse a créditos para la compra de bienes o a préstamos monetarios, y en todo caso tiene claramente definidos los plazos de pago y sus intereses. Esto es, que alguien ha comprado algo o ha cogido un crédito y ha aceptado pagarlo en tales y tales plazos con tales y tales intereses.
Pero déficit es por el contrario la diferencia en un ejercicio presupuestario, normalmente en un año, entre lo que se calcula ingresar y lo que se calcula gastar. En caso de ingresar más de lo que se gasta se llama superhabit.
Quien sea puede tener una gran deuda y sin embargo no tener déficit porque precisamente ha firmado pagar cantidades a ir liquidando en periodos más largos que ese año en que recibe el crédito y en el que piensa seguir ingresando más de lo que ha de pagar. Es un buen negociador de su negocio. Es una empresa que por ejemplo compra una nueva máquina para mejorar su producción y firma pagarla a lo largo de tantos años como pueda calcular que con esa máquina va a ir obteniendo beneficios cada año, tanto como para mantener su empresa, como para pagar los plazos de esa máquina, y además ganar algo de dinero. Claro está, que si eres un cliente solvente del banco que te presta y tu negocio parece estable y seguro, puedes incluso pedir prestado para cubrir un déficit inicial ya que se considerará que ese déficit es puramente coyuntural y se superará cuando se hayan puesto en marcha las nuevas estructuras de producción y venta.
El error lo comete el que firma plazos de pago de sus deudas sin tener una notable seguridad de que en ese periodo de tiempo va a ir haciendo crecer su negocio y por tanto va a seguir pagando sus créditos y además mantener su empresa y ganar algo de dinero.
Pero el error mayor es cuando el que ha obrado así ve que no vende suficiente con su nueva máquina y no puede ni pagar los plazos, ni por tanto mantener la empresa, y sobre todo no ganar nada sino incluso perder. Agobiado, no se le ocurre otra cosa para evitar el embargo o la quiebra que pedir un crédito para pagar los plazos que no puede cubrir. Ha comenzado la carrera hacia el desastre. Pedir prestado para pagar lo que se debe de prestado sin tener un perfecto plan de futuro a corto, medio y largo plazo que ofrezca seguridad y sea realista, es la mayor barbaridad que se puede hacer en cualquier negocio.
Cuando se ha perdido, se ha perdido. Si no funciona esa empresa, lo único que puede hacerse es vender con pérdidas la máquina comprada, reducir la empresa en todos los sentidos e ir preparando un cierre ordenado. Cualquier otra actitud sólo es empeorar las cosas y retrasar, pero por poco tiempo, el desastre.

II.
A mediados de los 90, España producía en números redondos unos quinientos mil millones de euros, debía unos trescientos mil millones, y sus particulares en conjunto, familias, empresas y bancos, debían unos trescientos cincuenta mil millones. Se puede pensar que lo que se producía era mayor de lo que debía el Estado y menor que lo que debían conjuntamente el Estado y los particulares, y se podía ver que ese proceso era continuado y ascendente: la deuda del estado era fija y ni decrecía ni se incrementaba, la producción se incrementaba año tras año ordenadamente y por tanto el Estado podía garantizar con toda claridad que pagaría lo que debía sin mayor problema. Lo que se dice, un país ordenado de economía creciente, donde los particulares tomaban créditos sabiendo que había trabajo creciente y por tanto podrían pagar a medio y largo plazo lo que tomaban prestado.
Sólo había un problema gravísimo: se había llegado a esa situación en medio de una corrupción y un desorden administrativo verdaderamente pasmoso: se denunciaban robos, asesinatos, estafas, y el gobierno tenía como norma mentir metódicamente acerca de todo lo que hacía y ocurría. La economía había crecido en medio de las crisis de finales de siglo, pero el ultraliberalismo tatcheriano de González y su partido había creado un caos incontrolable donde la corrupción era la reina.
Y en eso llegó Aznar.

III.
En el nuevo periodo feliz la deuda pública se mantuvo estable, la producción seguía creciendo lenta pero seguramente, e incluso más aceleradamente, y llegó con Aznar el milagro: el ladrillo.
El crecimiento de la producción se medía en un nuevo patrón más valioso que el oro: el patrón ladrillo, crecía y crecía una producción que no era verdadero ahorro, sino algo improductivo, pero fuertemente especulativo: se levantaban bloques horrorosos no para habitarlos sino para revenderlos en una ingeniosa espiral de pura especulación que disparaba el precio del ladrillo, sin aumentar en nada el valor real de la economía. Eso es especulación pura y dura.
Pero había un detalle insignificante sólo previsto por los más listos: había que vender esos apartamentos y pisos. Los más listos lo sabían bien y para eso estaban los bancos: crédito fácil y abundante poniendo sólo como garantía los propios apartamentos en continuo ascenso de precio de mercado.

Se disparó la locura. En vez de una economía donde se invirtiera en estudios, investigación o simplemente en empresas que produjeran cosas comercializables para el consumo y sobre todo para maquinaria e infraestructuras, y que en caso de no venderse adecuadamente pueden cambiar de diseños, tecnología, etc., se producía sólo algo que o se habita o no vale para nada más y se deteriora cada día sin poderse ya alterar.
Como consecuencia se disparó el valor nominal de la producción nacional, el Producto Interior Bruto, pero en valor fantasma, en valor puramente especulativo, y arrastró lo peor: se disparó de forma descabellada la deuda privada, la de promotoras y constructoras y la de particulares, y para dar esos imprescindibles créditos, se endeudaba, sin nada con que respaldarlo más que las propias garantías hipotecarias de sus clientes, la misma banca.
Al acabar el periodo Aznar en 2004, la suma de la deuda pública y la privada duplicaba el Producto Interior Bruto.
Y entonces llegó Zapatero. Jauja. Más de lo mismo y más basto todavía. Abierta la puerta, todos para adentro.
En 2008 el Producto Interior Bruto comenzó a descender ya que sólo se invertía en ladrillos improductivos y caía en picado la industria  que llamaríamos productiva y los jóvenes dejaban de estudiar para colocarse en la venta de apartamentos, y la investigación se bloqueaba, y a la vez como evidente consecuencia la deuda pública se disparó para cubrir lo que la producción nacional no permitía pagar por su caída, y la deuda privada más que duplicaba a la producción nacional. El desastre.

IV.
Ahora estamos en una situación curiosa. Un gigantesco stock de pisos que se deterioran día a día, y de los que demasiados propietarios, sobre todo bancos y promotoras, ni pagan el IBI a sus ayuntamientos, ni pueden vender, una industria productiva de escasa calidad y de baja productividad y de estructuras cada día más anticuadas, demasiadas al borde de la quiebra por no poder vender a una población que no tiene dinero para comprar, y que no pueden exportar adecuadamente porque su coste de producción es mucho más alto que el de muchos de sus competidores, especialmente China y otros productores baratos, una generación sin estudios, sin formación y sin entusiasmo liquidada por diez años dedicados a la buena vida del vendedor de apartamentos, las ropas de marca y los coches llamativos, una investigación de vanguardia buena pero sin medios para seguir trabajando, y un paro descomunal que no podrá colocarse en muchos años porque aquí no hay futuro.
Como no se pueden pagar los dineros que se deben por el Estado y cada vez la producción nacional es menor, hay que pedir crédito para pagar deudas vencidas. Lo peor que se puede hacer: pedir crédito para pagar créditos vencidos, pero no hay ninguna otra posibilidad y la deuda pública retenida prudentemente tantos años se dispara y se aproxima día a día al valor del producto Interior Bruto, con lo que cuando la deuda supere a la producción, la quiebra está garantizada, no por que no se pueda renegociar deuda y alargarla hasta salir del bache, si no porque cada vez por ese camino se produce menos y se debe más, y como se pide prestado para pagar deudas que nunca se podrán pagar, se produce un déficit creciente e inasumible, que a su vez hace que quienes prestan dinero lo presten cada vez con mayor desconfianza y por tanto con intereses más altos, amenazando en caso de no aceptarse esos intereses crecientes con cerrar el grifo, que es lo que se llamaría indefectiblemente quiebra.
Y la guinda es la deuda privada, ya más que dúplice del Producto Interior Bruto, y más de cuatro veces la deuda del Estado.
El resultado es claro: no se podrá nunca pagar lo que se debe ni por los particulares, ni por los bancos, ni por las promotoras, ni por el Estado.
Y entonces vienen los palos de ciego, los mismos que daba Zapatero en su situación de grogui vencido: seguir tapando un agujerito aquí, otro allá, poner una venda para parar la gangrena, despistar, no querer pensar más que en el plazo de unas semanas o unos meses, y seguir como corderos en rebaño hacia el matadero.
Y mientras el dinero de la especulación en las Islas Caimán. Los ricos cada vez menos y cada vez más ricos, y los pobres cada vez más y cada vez más pobres. Para algunos, muy pocos, el éxito es descomunal, para la ciudadanía en general la ruina. ¿Alguien cree que esto ha sido casual? ¿O alguien había ideado desde el principio una estrategia perversa?

jueves, 1 de marzo de 2012

ALGO MÁS SOBRE EL CASO URDANGARÍN Y OTRAS MALAS HIERBAS

1.- Esto pa ti, esto pa mi

Sigue la racha de procurar dar la mejor impresión democrática y presentar nuestro putrefacto sistema judicial como algo respetable, sabiéndose bien por quienes hacen esta campaña que nadie en España tiene sinceramente excesiva confianza en la calidad de nuestra democracia y nadie, ni en España ni fuera, tiene el menor respeto a un sistema judicial generalmente visto como inane, corrupto y ultraconservador.
La discusión se centra en estos días en si debe llamarse a declarar por el juez del caso Palmarena-Urdangarín a la propietaria de la sociedad a la que se investiga por desvío de millones de euros de los caudales públicos a cuentas privadas, utilizando la imagen, poco discutible en las altas esferas políticas y empresariales, de la jefatura del Estado.
Esta señora es, como todos sabemos, personaje de difusa trayectoria: hija de los actuales reyes, con despacho por muchos años en la poderosísima Caixa, casada con un individuo poco aristocrático y bastante vulgar.
Pretende defender que no tenía ni idea de por qué, además de por su alta cuna, era tan rica y vivía en casa de lujo y le ingresaban tanto dinero en sus cuentas gentes tan importantes como presidentes de Comunidad Autónoma, alcaldes y alcaldesas, directivos de las más importantes firmas, y cómo es que se podía dar ciertos lujos pagando de su bolsillo y no de lo que le pasara su padre. Cómo llegaba ese dinero a su bolsillo creía que se debía al natural simpático y seductor de su buen marido.
Ahora se investiga a ese buen hombre y buen marido, pero no a la propietaria al cincuenta por ciento de la sociedad que realizaba tan jugosas operaciones.
Pero eso es en realidad lo de menos, lo importante no es cuanto pillaban de la administración pública esta feliz pareja, sino cómo. Porque seguro que hay muchos merluzos del tres al cuarto que ante la posibilidad de tomar un guiski con ellos era capaz de firmar cualquier cosa y ponerles en la mano un puñadito de euros propiedad de la ciudadanía y no de ellos, pero eso no resulta creíble más que en los casos de cuatro verdaderos mindunguis: alcaldes de pequeñas localidades, y gerentes de sociedades públicas de poca monta.
Los de verdad, los peces gordos pagaban por un inútil informe sacado de internet o copiado de cualquier otro realizado por la propia consejería o sociedad pública, o simplemente vacuo, a cambio de algo ¿de qué?  ¿Hay que suponer que los verdaderos peces gordos pagasen al Sr. duque a cambio de nada?
Facturita de trescientos mil euros del erario público: esto para ti, esto es mi parte ¿o no? Ya que probablemente pensarían que nadie se atrevería nunca a investigar negocios oscuros de la casa real.
Así que lo que nos interesa no es tanto lo que pillaban estos dos honrados propietarios de sociedades sin ánimo de lucro, según ellos decían, sino cuánto cobraban por firmar con ellos los peces gordos que desde las presidencias, consejerías, direcciones generales, sociedades públicas y otros organismos, firmaban tan extraños contratos creídos de que eso sí que nunca sería investigado.
¿Hasta donde llegarán las investigaciones? Ese es el verdadero quid de la cuestión. Y ahí somos muchos los que nos resulta imposible confiar en que la venda que cubre los ojos de la justicia no esté llena de agujeros y descosidos.


2.- La vida es una tómbola

Estos peces gordos llevan años viviendo en el país de ¿Qué hay de lo mío?. Que quiere decir que en las áreas de corrupción endémica llevamos años y años en que nadie cierra ningún contrato con la administración sin la correspondiente comisión. Entre el siete y el treinta por ciento de todo contrato con ayuntamientos y otras entidades públicas de estas zonas de peligrosidad social manifiesta, debe entregar todo empresario que contrate con esas administraciones a los diversos responsables del área con la que firma su correspondiente contrato. Y no hablamos sólo de estafas salvajes como la depuradora del caso EMARSA en la ciudad de Valencia y alrededores, ni de Marbella, sino de alcaldillos y concejalillos de pueblos de tres mil habitantes a la hora de contratar con la mísera empresa local la construcción de la enésima inútil rotonda de entrada en su desconocida villa.
Estas áreas de corrupción ya endémica situadas en las zonas de máxima especulación de  Valencia, las Baleares, Murcia, Andalucía, Madrid, Galicia, etc., han recreado el sistema doble de contabilidad privada. La inmensa masa de dinero negro que ha dado realmente vida a la impresentable e insostenible economía española salía de tres lugares: la promoción inmobiliaria con leyes ad hoc para generar masas descomunales de dinero negro, la banca, combinando hábilmente sus procedimientos tradicionales con la nueva economía especulativa, y lo de toda la vida: droga, armas, prostitución, etc.
Toda la vida perdiendo dinero con los tradicionales sistemas, y ahora por fin llevan años descubriendo que la nueva economía ultra da mucho más de sí que esas bagatelas de la droga, las armas, etc.
Ese sí que es el tema que tenemos que poner encima de la mesa y que nunca conoceremos realmente los ciudadanos, ya que la verdadera economía es esa y por desgracia para ellos tiene una excrecencia inevitable que es la economía oficial en blanco. La verdadera economía, el verdadero capitalismo puro y duro, es el que nadie controla oficialmente, como indica la lógica más obvia. Por ahora no pueden evitar que una parte todavía importante de la economía funcione en blanco, veremos con el tiempo.