FUTBOLISTAS, LISTAS, LISTOS Y LISTILLOS
Futbolistas
Ahora sale a relucir que los clubs de fútbol deben 756 millones de euros a Hacienda y una cantidad desconocida pero con seguridad impresentable a la Seguridad Social. Entendemos que esta noticia hace referencia a los grandes clubs, ya que los miles de jugadores federados de todo el Estado más bien pagan que cobran.
¿Estos clubs de primera son pobres? ¿Son sociedades benéficas sin ánimo de lucro o por el contrario son empresas mercantiles? ¿Su objetivo financiero es la promoción del fútbol o el beneficio empresarial? ¿Por qué casi todas están presididas por grandes empresarios del ladrillo? ¿Son estos grandes predadores urbanísticos amantes natos del deporte o lo han descubierto en su enriquecida madurez?
Misterios insondables. Quizás para entender por qué estas empresas mercantiles dirigidas por los grandes del ladrillo deben a Hacienda y Seguridad Social unos mil millones de euros, deba comenzarse la investigación por otro lado. ¿Son quizá uno de los mejores métodos para lavar dinero poco limpio, más bien negro? ¿Alguien podría controlar con precisión sus movimientos económicos en marchandising, en promoción, en publicidad, en derechos de emisión por tv, en viajes, pagos extra a directivos y jugadores, etc.? ¿Alguien podría controlar sus movimientos financieros para pagar sus astronómicos y absurdos fichajes estrella? ¿Tendrá algo que ver la explosión de la burbuja inmobiliaria de hace ya cuatro años con la decisión tomada fríamente por estos clubs de no pagar sus impuestos o su seguridad social? ¿A quién están haciéndole la vista gorda desde las más altas instancias de Hacienda, a estos clubs o a sus respectivas inmobiliarias? ¿Alguien está echándole una mano a algunos grupos inmobiliarios en quiebra técnica real, mal disimulada por puros mecanismos contables, para evitar que caigan y arrastren en su caída a ciertos bancos y antiguas cajas de ahorro? ¿Alguien ha pensado que los clubs de fútbol son demasiado populares como para acabar siendo intocables y las empresas del ladrillo que son sus verdaderas propietarias son excesivamente impopulares y resulta imprescindible cubrir con aquella popularidad esta otra impopularidad?
Probablemente demasiada gente se alegraría si ve por fin caer a Bankia o al Santander, pero muchos más lamentarían el cierre del Real Madrid o de cualquiera de los otros grandes clubs. Quizás ahí está el truco. Como en la época del dictador Franco, el fútbol sigue siendo una poderosa arma de control ciudadano, y una poderosa arma de descontrol financiero y sobre todo fiscal del mundo del ladrillo.
Listas
Y se publican unas listas de una afamada revista indicando quienes según sus cálculos son los tipos más ricos del mundo. Si eres un pobretón, al menos pásmate de lo que dice esa revista que tienen en propiedad un par de centenares de tipos en el mundo.
Uno de los tipos más ricos del mundo lo ha conseguido gracias a tener una magnífica red de venta de camisetas y pantalones de precio medianamente módico. Es razonable pensar que una red de cientos de puntos de venta en casi todos los países con la llamada clase media consolidada y unas fábricas en cuatro o cinco países de la llamada clase trabajadora esclava, es simplemente una red de puntos de venta de faldas y blusas y sólo unas inocentes industrias manufactureras.
Pero lo cierto es que resulta muy difícil comprobar las cuentas de unas redes de este tipo y lo razonable es que eso de vender blusas y camisetas de para ser rico, incluso muy rico, incluso riquísimo, pero llama poderosamente la atención. Veamos entonces otras cuestiones aunque probablemente nada tengan que ver con estos temas.
Quizás Galicia sea un buen punto de partida para otros negocios que acaban requiriendo apoyarse en muy complejas y diversificadas redes de comercio al menor por medio mundo. Y quizás ciertas tradiciones marineras gallegas ligadas a América y a negocios que se mueven después por toda Europa necesiten de apoyos limpios, sólidos y de absoluta confianza. Y para mantener bien la ropa lo mejor serán siempre las lavanderías.
Listos
Claro que resulta curioso saber que los tipos más ricos del mundo tienen unas economías y unas finanzas tan trasparentes que cualquier investigador puede llevar con precisión la cuenta de sus haberes. Es curioso, y algo no cuadra en eso.
¿Realmente son los más ricos del mundo, o los más ricos de verdad procuran que nadie lo pueda saber ni mucho menos controlar? Desde luego los más ricos de España no tienen nada que ver con esas famosas listas de famosos ricos, y pocos saben que ellos son de verdad los más ricos. ¿Es prudente para un riquísimo que se sepa cuanto tiene en propiedad? ¿Es razonable ser rico, rico, pero que muy rico, y andar contándoselo al fisco, a la prensa y al despreciable populacho?
Algo no cuadra. Los ricos de verdad jamás aparecerán en listas cuya utilidad sólo puede ser muy diferente a la que se proclama desde esas revistas supuestamente financieras, pero de escasa seriedad. Los ricos generalmente son listos y por eso no acostumbran a estar para listas de oscuras consecuencias.
Listillos
¿Y qué razones puede tener un rico para convenirle proclamar a los cuatro vientos que es muy, muy, pero que muy rico? ¿Y cuales puede tener un rico para evitar que se hable de él demasiado?
Para los segundos las razones son tan obvias que no merecen enumerarse. Cualquier pobretón, si un día tiene cuatro perras, no se le ocurrirá ir al banco a decir que le sobra el dinero, si no que contará que quiere más, mucho más, más aún, que lo necesita imperiosamente.
Para los primeros podría haber una simplicísima razón: estúpida vanidad de advenedizo en el mundo del dinero y el poder, pero salvando esa simplista razón, aplicable a muy, pero que muy pocos alistados por la revista Forbes, sólo parecería haber otra: la necesidad de proclamar gigantescas actividades y movimientos financieros legales y rigurosos que les han convertido en los más ricos del mundo muy, pero que muy, honradamente. ¿Ocultaran algo esas listas y esos listos? ¿Serán más bien listillos riéndose a carcajadas de la simpleza del vil populacho ignorante y servil ante el glamour y los fastos imperiales de impresentables revistas casi rosas?