sábado, 9 de marzo de 2013

CHÁVEZ Y LA ECONOMÍA


Desde la ignorancia y sin querer entrar en valoraciones genéricas, quisiera dejar esta nota acerca del presidente Chávez recientemente fallecido.
Venezuela tiene las mayores reservas de crudo del mundo, más que Arabia Saudí, Irak, Irán, Noruega, etc. Desde hace casi tres cuartos de siglo es una economía de monocultivo, con su petróleo las clases dominantes han podido comprar de todo fuera del país a precios que a ellos en nada les afectaba. Eso creó una capa de población muy rica, y supeditada a ella otra más fina de alto nivel económico, y una inmensa mayoría a nivel de supervivencia, pobre, o simplemente claramente desfavorecida.
En la época de las revoluciones, los años sesenta y setenta del pasado siglo, se produjeron fuertes movimientos sociales, y algunos armados, que fueron siendo destruidos por el ejército, pero también por su falta de integración en la sociedad venezolana. Las grandes capas marginales de población quedaron fuera fundamentalmente de esas luchas.
Sin embargo ha tenido una fuerte tradición democrática, con sistemas electorales bastante fiables, libertades civiles claras, especialmente la libertad de prensa y de asociación, y con una muy amplia vida cívica llena de polémicas, pero poco fructífera.
De esta manera nadie durante decenas de años se preocupó de la inmensa masa de población marginada, más de la mitad, ni del tremendo analfabetismo, ni del desarrollo industrial, agrícola o ganadero, ni de pensar en el futuro.
Chávez propuso un cambio social profundo, al nivel más elemental: la asistencia social y la organización cívica de esa asistencia. Sacó de la marginación a varios millones de venezolanos, sacó del analfabetismo a casi la mitad de la población, y movilizó a la sociedad en una serie de polémicas políticas y sociales nunca planteadas en el país hasta entonces.
En eso fue gastando los enormes ingresos del petróleo que pudo recoger en un momento de subida de precios. E invirtió enormes sumas de ese mismo dinero en apoyar la economía de otros países de la América Latina, hasta conseguir volver a levantar un enorme la movilización social en toda América que desde los años 70 había quedado prácticamente liminada.
El problema es que no supo crear futuro. Ese mismo dinero no se utilizó para crear capital, ni material, ni humano. Cierto que era de la máxima importancia sacar a la mitad de la población de la marginación y el analfabetismo, pero eso no debía haber dejado de lado la formación de una capa social numerosa de origen trabajador, con estudios superiores, con buena formación profesional, con interés por el futuro, con preocupación por la educación y la cultura, por quitarle el privilegio de la educación y la cultura a la exigua minoría de las capas altas y altísimas de la sociedad venezolana.
Ni tampoco se utilizó ese dinero para crear una industria básica, simplemente se ponía en debate el que empresas extranjeras, multinacionales, invirtiesen en Venezuela o no, olvidándose de las muchas otras posibilidades de desarrollo que podía haber tenido el país, especialmente en turismo, derivados del petróleo, agricultura, y en su excelente cabaña ganadera.
Claro que no se puede crear improvisadamente un país industrial, pero es muy importante crear las bases formando profesionales y gastando dinero en la más alta formación universitaria, especialmente consiguiendo que todo el que pueda hacer una carrera la haga sean cuales sean su origen social y sus medios económicos.
Esto hubiera creado futuro, claro que a costa de menor asistencia social a las clases más desfavorecidas, pero a medio plazo el resultado se vuelve casi indestructible, mientras que la asistencia social sin ese respaldo no podrá seguramente mantenerse indefinidamente, sobre todo en esta época de precios bajos del petróleo.
Lo más triste es que Venezuela exporta crudo pero importa derivados, gasolina y gasóleo, porque no tiene prácticamente capacidad de refino. Probablemente eso si que era lo más importante, y eso requiere capital, mucho capital, y además profesionales, ingenieros, economistas, y no simplemente acordar con multinacionales que sean ellos quienes tengan a bien o no el que construyan y manejen la capacidad de refino.
Igualmente la capa dirigente sabe que enfrente de Venezuela se encuentran muchos de los principales focos turísticos del mundo, algunos del más alto nivel económico, y sin embargo el mundo del turismo sólo conoce de Venezuela la Isla Margarita, tristísimo error. Claro que para desarrollar el turismo hace falta elegir. O inversiones extranjeras puras y duras, o creación de un fuerte entramado turístico de nivel medio, con idiomas, hoteles, infraestructuras, que son aeropuertos, puertos, carreteras, vehículos de todo tipo, agencias, etc. Eso no se crea en unos pocos años, pero en un plazo medio podrían haber estado al nivel de México, Cuba, República Dominicana, o las múltiples islas del Caribe de alto nivel turístico. Eso hubiera requerido la formación de un sector desde cero. Difícil pero imprescindible para no estar vendido a unas cadenas extranjeras carentes de interés en el desarrollo del país donde invierten.
Nada de esto parece haber tomado forma en estos años. Es el mismo error que el cometido en España por Aznar y Zapatero, monocultivo que no produce ahorro, inversión, sino tan sólo acumulación de un bien del que una vez vendido ya no se puede sacar ningún provecho posterior. Los árboles ocultan el bosque, y al final la posible obra social bien hecha en un sentido, es destruida en muy poco tiempo sin que nadie se sepa resistir realmente.
El dinero no es capital, el capital nace del ahorro, de la inversión productiva y de la capacidad de competir profesionalmente. Una capa alta de ciudadanos con una gran formación ha hecho de La India el país del mundo puntero en informática, pero el nivel profesional es muy alto. Esa es la clave.
Ese parece el gran error del régimen Chavista, la probable gran derrota de Chávez que difícilmente podrá evitarse.
Aún así hay que decir que sólo tres grandes productores en el mundo vendían su petróleo a tocateja, ya que todos los demás lo venden a futuro, esto es, acuerdan a meses vista un precio y un plazo de entrega, sistema por el cual los compradores manejan a su antojo los precios y los vendedores carecen de libertad para negociar, si bien a cambio de cierta seguridad. Curiosamente esos tres países eran Libia, Siria y Venezuela. Ya sólo queda Venezuela y las cartas están echadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario