Desde la ignorancia y sin querer entrar en valoraciones genéricas,
quisiera dejar esta nota acerca del presidente Chávez recientemente fallecido.
Venezuela tiene las mayores reservas de crudo del mundo, más que
Arabia Saudí, Irak, Irán, Noruega, etc. Desde hace casi tres cuartos de siglo es una
economía de monocultivo, con su petróleo las clases dominantes han podido
comprar de todo fuera del país a precios que a ellos en nada les afectaba. Eso
creó una capa de población muy rica, y supeditada a ella otra más fina de alto
nivel económico, y una inmensa mayoría a nivel de supervivencia, pobre, o
simplemente claramente desfavorecida.
En la época de las revoluciones, los años sesenta y setenta del pasado
siglo, se produjeron fuertes movimientos sociales, y algunos armados, que
fueron siendo destruidos por el ejército, pero también por su falta de
integración en la sociedad venezolana. Las grandes capas marginales de población quedaron
fuera fundamentalmente de esas luchas.
Sin embargo ha tenido una fuerte tradición democrática, con sistemas
electorales bastante fiables, libertades civiles claras, especialmente la
libertad de prensa y de asociación, y con una muy amplia vida cívica llena de
polémicas, pero poco fructífera.
De esta manera nadie durante decenas de años se preocupó de la inmensa
masa de población marginada, más de la mitad, ni del tremendo analfabetismo, ni
del desarrollo industrial, agrícola o ganadero, ni de pensar en el futuro.
Chávez propuso un cambio social profundo, al nivel más elemental: la asistencia
social y la organización cívica de esa asistencia. Sacó de la marginación a
varios millones de venezolanos, sacó del analfabetismo a casi la mitad de la
población, y movilizó a la sociedad en una serie de polémicas políticas y
sociales nunca planteadas en el país hasta entonces.
En eso fue gastando los enormes ingresos del petróleo que pudo recoger
en un momento de subida de precios. E invirtió enormes sumas de ese mismo
dinero en apoyar la economía de otros países de la América Latina, hasta conseguir
volver a levantar un enorme la movilización social en toda América que desde
los años 70 había quedado prácticamente liminada.
El problema es que no supo crear futuro. Ese mismo dinero no se
utilizó para crear capital, ni material, ni humano. Cierto que era de la máxima
importancia sacar a la mitad de la población de la marginación y el
analfabetismo, pero eso no debía haber dejado de lado la formación de una capa
social numerosa de origen trabajador, con estudios superiores, con buena
formación profesional, con interés por el futuro, con preocupación por la
educación y la cultura, por quitarle el privilegio de la educación y la cultura
a la exigua minoría de las capas altas y altísimas de la sociedad venezolana.
Ni tampoco se utilizó ese dinero para crear una industria básica,
simplemente se ponía en debate el que empresas extranjeras, multinacionales,
invirtiesen en Venezuela o no, olvidándose de las muchas otras posibilidades de
desarrollo que podía haber tenido el país, especialmente en turismo, derivados
del petróleo, agricultura, y en su excelente cabaña ganadera.
Claro que no se puede crear improvisadamente un país industrial, pero
es muy importante crear las bases formando profesionales y gastando dinero en
la más alta formación universitaria, especialmente consiguiendo que todo el que
pueda hacer una carrera la haga sean cuales sean su origen social y sus medios
económicos.
Esto hubiera creado futuro, claro que a costa de menor asistencia
social a las clases más desfavorecidas, pero a medio plazo el resultado se
vuelve casi indestructible, mientras que la asistencia social sin ese respaldo
no podrá seguramente mantenerse indefinidamente, sobre todo en esta época de
precios bajos del petróleo.
Lo más triste es que Venezuela exporta crudo pero importa derivados,
gasolina y gasóleo, porque no tiene prácticamente capacidad de refino.
Probablemente eso si que era lo más importante, y eso requiere capital, mucho
capital, y además profesionales, ingenieros, economistas, y no simplemente
acordar con multinacionales que sean ellos quienes tengan a bien o no el que construyan
y manejen la capacidad de refino.
Igualmente la capa dirigente sabe que enfrente de Venezuela se
encuentran muchos de los principales focos turísticos del mundo, algunos del
más alto nivel económico, y sin embargo el mundo del turismo sólo conoce de
Venezuela la Isla
Margarita, tristísimo error. Claro que para desarrollar el
turismo hace falta elegir. O inversiones extranjeras puras y duras, o creación
de un fuerte entramado turístico de nivel medio, con idiomas, hoteles,
infraestructuras, que son aeropuertos, puertos, carreteras, vehículos de todo
tipo, agencias, etc. Eso no se crea en unos pocos años, pero en un plazo medio
podrían haber estado al nivel de México, Cuba, República Dominicana, o las
múltiples islas del Caribe de alto nivel turístico. Eso hubiera requerido la
formación de un sector desde cero. Difícil pero imprescindible para no estar
vendido a unas cadenas extranjeras carentes de interés en el desarrollo del
país donde invierten.
Nada de esto parece haber tomado forma en estos años. Es el mismo
error que el cometido en España por Aznar y Zapatero, monocultivo que no
produce ahorro, inversión, sino tan sólo acumulación de un bien del que una vez
vendido ya no se puede sacar ningún provecho posterior. Los árboles ocultan el
bosque, y al final la posible obra social bien hecha en un sentido, es
destruida en muy poco tiempo sin que nadie se sepa resistir realmente.
El dinero no es capital, el capital nace del ahorro, de la inversión
productiva y de la capacidad de competir profesionalmente. Una capa alta de
ciudadanos con una gran formación ha hecho de La India el país del mundo
puntero en informática, pero el nivel profesional es muy alto. Esa es la clave.
Ese parece el gran error del régimen Chavista, la probable gran
derrota de Chávez que difícilmente podrá evitarse.
Aún así hay que decir que sólo tres grandes productores en el mundo
vendían su petróleo a tocateja, ya que todos los demás lo venden a futuro, esto
es, acuerdan a meses vista un precio y un plazo de entrega, sistema por el cual
los compradores manejan a su antojo los precios y los vendedores carecen de
libertad para negociar, si bien a cambio de cierta seguridad. Curiosamente esos
tres países eran Libia, Siria y Venezuela. Ya sólo queda Venezuela y las cartas
están echadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario