jueves, 7 de marzo de 2013

LA REPETICIÓN DE UNA TRAGEDIA RESULTA UN SIMPLE VODEVIL



Volvemos a lo de siempre, a lo que nunca se había ido. Se llaman poderes fácticos, como se llama mercados a lo de los especuladores sin escrúpulos, y se llama imprescindible sistema financiero a lo de los banqueros.
Cierto que cambian de cara con cierta frecuencia, sobre todo porque no se soportan entre ellos, y todos aspiran a pisotear a sus propios colegas y pillarles también lo suyo. Lo suyo que a su vez viene sólo y necesariamente de nuestro trabajo.
Para los pijochicagos habrá que dejar claro una vez más que si uno mete un montón de billetes de quinientos euros en una jaula y espera un año, al cabo del año sigue habiendo simplemente ese mismo montón de billetes, pero que si alguien mete en esa misma jaula a un montón de trabajadores trabajando por salarios indignos muchas horas al día y un solo billete de quinientos euros, al cabo de un año hay un capitalito ¿o no?
Son los poderes fácticos, pero nadie se engañe, tienen cara, tienen domicilio, tienen DNI o pasaporte, a veces diplomático, tienen cuentas bancarias en los lugares más inopinados, y tienen sobre todo amigos, aunque demasiadas veces sean poco amigables con sus amigos, y otras veces sepan repartir con buen sentido.
El principal problema es que estos tipos hacen malabares porque no se sepa quienes son. No es cosa, por supuesto, de inventados sabios de Sión, ni de clubs Bilderberg, es cosa de la necesaria prudencia que exigen ciertos negocios.
Ahora estamos en el caso español, que resulta especialmente gracioso. ¿Quiénes gobiernan realmente? Nadie lo sabe. Muchos señalan a tipos como Botín, Rato, y sus amigos de la banca, pocos a los Florentinos, Koplowitz, Villar Mir, Abelló, etc., de las grandes promotoras, telefónicas, eléctricas, etc., algunos a las embajadas alemana, británica, norteamericana, etc., otros mas sabidos, a fondos de inversión, banca internacional, y extrañas corporaciones.
El hecho es que salen a relucir nombres desconocidos para la inmensa mayoría de la ciudadanía, y que parecen tener un poder descomunal. Nadie ignora quienes son los Rajoy, de Guindos, e incluso González o Aznar, pero la inmensa mayoría nada sabia de un tal Barcenas, de un tal Correa, de que la influyente Sra. Mato tenía un marido mucho más influyente todavía.
Ya hemos dicho que las informaciones hasta la fecha publicadas no parecen indicar que haya un poderoso partido que tenía dentro una sólida organización criminal dedicada a la corrupción, el soborno, el fraude a la Hacienda pública y la utilización de caudales públicos para enriquecimiento privado, si no que por el contrario una poderosa organización criminal dedicada a esos menesteres, tenía dentro incluso al más poderoso partido del Estado.
Ahora se nos plantea el dilema más grave: ¿Era esa organización criminal un poder político con un trasfondo ideológico concreto, o por el contrario eran simples testaferros de simples organizaciones criminales cuya única ideología era el “estoy en política para hacerme rico”.
Recordemos una vez más que en la Italia de los 60 la trama criminal que tenía en su poder inmobiliarias, bancos, negocios de armas, cobrara tributos por su cuenta a quienes querían acceder a obra pública, y un largo etcétera, tenía en su cúpula a un Licio Gelli, que había combatido en España en apoyo de Franco como voluntario y que había establecido en la Italia democrática una estructura supuestamente masónica, pero más bien criminal llamada P2, cuyo objetivo era no sólo dominar el poder económico y político, sino también abrir paso a un régimen neofascista. Que para eso tenía el claro apoyo de un político astuto y carente de todo escrúpulo llamado Andreotti, el cual, desde el fin de la guerra mundial, había ocupado todos los cargos públicos posibles excepto el de presidente de la República, que este individuo y sus amigos crearon una organización secreta dentro de los servicios de información militar y civil llamada Annelo, que de acuerdo con un general aristocrático llamado Borghese, habían creado un entramado golpista con la cúpula de la OTAN, llamado Red Gladius, para incluir a Italia en el grupo de dictaduras militares del sur de Europa junto a Grecia, España y Portugal, y que para esos fines mantenían una negociación confusa con la Mafia siciliana, instalada a la vez en los Estados Unidos, en Marsella, y que era clave en los movimientos del dinero negro en medio mundo, y que al final los hechos se escaparon de las manos de sus brutales protagonistas y acabaron en los asesinatos del jefe de la Democracia Cristiana, Aldo Moro, del papa Juan Pablo I, de varios de los banqueros más importantes de Italia, el atentado de la estación de Bolonia, con más de ochenta muertos nunca explicado a la ciudadanía y nunca aclarado quienes lo cometieron, pero que provocó un ambiente de profunda desestabilización, y al final el desastre generalizado llevó a la desaparición de la Democracia Cristiana, la liquidación del Partido Socialista, cuyo líder murió en el exilio perseguido por la Interpol, la muerte del poderosos Partido Comunista, que era curiosamente el único no envuelto en los escándalos y crímenes de Estado, y profundos cambios en la cúpula del Vaticano, que incluyeron la toma de las riendas del poder por unas organizaciones político-religiosas fundamentalistas que fueron la clave de la caída de los regímenes comunistas de Europa.
Recordemos que al final el Sr. Gelli se exilió en Suiza, fue condenado por la Justicia italiana in absentia por diversos crímenes, y años después volvió a Italia y hoy, ya anciano reside tan tranquilo en su lujosa villa de la Toscana sin que nunca haya tenido que pisar cárceles. Que el arzobispo Marcinkus, jefe del entramado vaticano que acabó en el asesinato del recién nombrado papa, y la eliminación de los dos banqueros principales de la banca vaticana, se retiró a su país de origen sin que nadie haya dado desde entonces razón de él, salvo saber que falleció en 2006 en su villa de Sun City, Arizona, protegido por su pasaporte diplomático italiano. Que Andreotti fue juzgado por todo tipo de corruptelas años después cuando los jueces comprobaron que sus demostrados delitos estaban curiosamente prescritos y vive pacíficamente su ancianidad en su acogedora casa de Italia, que los jefes de la Mafia siciliana siguen siendo la clave principal del control de regiones enteras y del blanqueo del dinero de la droga de medio mundo y aunque a veces se detiene a algunos de sus principales capos, siguen gobernando igual su imperio sin cortapisas, que el juez que decidió poner fin a esta situación de poder de la Mafia le asesinaron junto a su esposa pocos años después. Que del general Borghese nunca más se supo, que algunos de sus secuaces militares acabaron exiliados en la España del dictador Franco, etc., etc., etc.
Y sobre todo que el poder político se reestructuró nada menos que por un tipo de inmensa y notoria inmoralidad llamado Silvio Berlusconi, magnate del fútbol, la televisión y archimillonario. Y así hemos llegado al caos actual,
¿Cuál ha sido el cambio? Pues se reduce a lo siguiente. En la Italia de los 60 la sociedad civil era una de las más fuertes del mundo. Había mucha corrupción, tal como hemos indicado, pero tenía enfrente una conciencia social y ciudadana tremenda. La movilización ciudadana era continua y la población exigía honestidad pública.
Ahora, en la era Berlusconi, la corrupción es lo obvio, la política tiene como fin enriquecer a los políticos profesionales, la Mafia actúa perfectamente integrada en ayuntamientos, regiones y hasta la cúpula del poder político, el Vaticano sigue siendo un nido de escándalos, corruptelas y poder político en medio mundo, y lo que resulta ridículo es considerar la política con un fin diferente al enriquecimiento privado y la corruptela. Se aplaude la corrupción y se defiende públicamente ese estado de cosas, y se permite tener un gobierno no elegido democráticamente y cuando se hacen elecciones se vota al propio Berlusconi e incluso a un par de millonarios que se declaran oscuramente antisistema cuando son una de las partes más penosas del propio sistema.
Y volviendo a la casa nuestra, lamentablemente nadie sabe quienes gobiernan el entramado del poder político.  Bárcenas parece un simple arribista del modelo Zaplana, Naseiro, etc., Rajoy y Aznar son dos tipos mediocres, vanidosos y sumamente vulgares sin más pensamiento que el heredado de su jefe Fraga, que a su vez era un simple peón del dictador Franco y su entramado de poder, ¿Quiénes podrían ser esos posibles desconocidos todavía detrás de ellos? ¿Quién es nuestro general Borghese? ¿Quién puede poner en duda la existencia del plan B de la OTAN para el caso de que la  situación empiece a irse de las manos en el sur de Europa, y en particular en España? ¿Alguien duda de que entre la muchedumbre de irritados ciudadanos no hay ya un buen puñado pensando en cómo organizar la resistencia armada en plazos verdaderamente breves? ¿Y que esos grupos aún nonatos son carnaza para los servicios secretos de medio mundo y especialmente para los de la Guardia Civil y el Ejército? ¿A alguien le puede extrañar que ETA no tenga el menor interés en entregar las armas?
El gran muñidor fue Fraga, que organizó y controló todos esos conjuntos de fuerzas dispares durante años con la benevolencia y buen hacer de un Partido Socialista que sólo buscaba un hueco donde medrar. Cierto que los gobiernos socialistas hicieron cambios profundos en el ámbito social, todos ahora camino de desaparecer sin que ningún partido socialista se oponga, entre otras cosas por estar tan pringados en demasiadas corruptelas como el PP, pero los cambios en la economía de aquellos González, Boyer, Solchaga, y su cohorte de buenos banqueros, buenos amos de la obra pública y las promotoras inmobiliarias, y de la corrupción en el ejército y la guardia civil, fueron nefastos para esa misma ciudadanía a la que a cambio le daban un colchón social que hoy se quita sin más y ellos reducen su protesta a hipócritas aspavientos.
En eso estamos. Aunque ni de lejos estos sacamentecas locales les llegan a la suela de los zapatos a nuestros vecinos. No en vano preguntaron al propio Andreotti en los años 80 sobre lo que le parecían los políticos españoles de la transición, y él, siempre astuto, contestó: “manca finezza”. Y sigue faltando, si bien y como justa compensación, también falta ahora en la tierra de Andreotti.
Esa es la realidad y éste el principio de algo que acabará bastante peor que lo de la Italia y el Vaticano de los 60 y 70, pero que se parecerá mucho en lo de que algunos de los actuales protagonistas de la más repugnante vida pública deberán desaparecer y callar para siempre, y otros tener un lujoso retiro, incluso en Marbella. ¿O no?

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