jueves, 18 de febrero de 2016

¿QUÉ HAY DE RARO EN ESE PROGRAMA DE PODEMOS?



Se agradece ver por fin un programa de gobierno o una propuesta electoral, digna, seria, bien estructurada y progresista. Al margen del desliz de los nombramientos en las posiciones clave del aparato judicial, del que la intención queda clara pero la expresión es lamentable, el documento es un excelente programa socialdemócrata pretatcheriano.

Antes de la victoria de los neos y la caída del Muro de Berlín, este hubiera sido uno de los muchos programas que la socialdemocracia europea avanzada ponía habitualmente en práctica desde el poder. Es el programa con el que se gobernaba la Suecia de Palme, o con el que gobernaban los Laboristas en los cincuenta, o el que defendían socialdemócratas alemanes, holandeses o incluso muchos franceses, cercano al que hubiera podido defender Allende.

Pero han pasado ya cincuenta años, medio siglo, de aquellos tiempos y ahora estamos en tiempos en los que la socialdemocracia europea es casi como los conservadores de antaño de aquella Europa que entonces era avanzada en derechos y libertades y que existió antaño. Ahora mandan bastos, y ese programa socialdemócrata ofertado por Podemos se quiere presentar por la caverna como el que defenderían Kim Il Sung o Pol Pot.

¿No será ya hora de hablar en serio? Podemos tiene un programa riguroso y coherente propiamente socialdemócrata, y eso es lo mejor que por ahora se ha ofrecido a esta ya casi aniquilada sociedad, pura tradición socialista de los años cincuenta y sesenta. Aquella tradición que sí que dio la imagen de que quizás Europa no era sólo el continente del nazifascismo, la xenofobia y el capitalismo salvaje, si no el continente de los derechos y las libertades. ¿Cuál ha sido el espejismo?


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