Lo que se está
discutiendo es quien tuerce el brazo a quien, porque todos hacen sólidos
esfuerzos por torcérselo a sus presuntos socios de gobierno, y dado lo duro del
pulso, es de esperar que todos intenten resistir al menos hasta el gong del 2
de mayo.
O sea no se está
discutiendo qué gobierno formar sino qué gobierno impedir que se forme.
Y de todos los
contrincantes en liza, el PP pelea con una pesa atada a la mano, la pesa no sólo
de la corrupción ya conocida sino de la seguridad de que si gobernase cada dos
semanas le iba a estallar un escándalo tras otro. Esto hace pensar a los demás
posibles socios que no se le puede dejar gobernar ni por activa ni por pasiva y
le descartan definitivamente.
Los dirigentes del
PP saben que si pierden el gobierno acabarán presumiblemente todos en la cárcel,
incluidos Rajoy y Aznar, porque cualquier otro gobierno irá sacando paletada
tras paletada de suciedad al cabo de pocos días de tocar poder. Así que su
objetivo es esconder la cabeza, dejar pasar el tiempo lo más posible esperando a
ver qué pasa, e impedir por todos los medios que nadie pueda gobernar. Eso de
dejar pasar el tiempo sin sentido suena a la forma de entender las cosas de su
añorado general Franco.
El PSOE tiene también
su pesa atada a la mano, porque si no consigue formar algún gobierno las nuevas
elecciones cogerán a un partido fuertemente dividido entre su base con algunos
dirigentes y los diplodocus de la caverna socialdemócrata, y con esa situación
generalmente se pierden demasiados votos, más aún cuando unos se pierden por el
lado de Ciudadanos y otros por el de Podemos. Así que lo suyo es dejar pasar el
tiempo al menos hasta el 1 de mayo y en ese momento torcerle el brazo a Podemos
o ver cómo Podemos le tuerce el brazo.
Para Podemos y para
Ciudadanos el problema es menor, porque pase lo que pase o gobiernan o estarán
en la oposición, las únicas y verdaderas oposiciones, y en ambos casos ganan.
Sin olvidar que si
hay que ir a elecciones quizás Podemos, las confluencias y Unidad Popular sean
la candidatura única de izquierdas y eso pasa por delante del dividido PSOE
ampliamente en número de votos y probablemente en número de diputados, y eso es
la mayor bofetada posible para el PSOE, pero también para Ciudadanos y desde
luego para lo que entonces quedaría de un maltrecho PP.
Por Ley el Jefe del
Estado podría tener que acabar por encargar la formación de gobierno a la
alianza de Unidad Popular, Podemos y sus confluencias, y eso los demás tienen
que evitarlo a toda costa.
Así que a la larga
las mejores bazas para gobernar las tiene el PSOE con alianzas inestables que pueden
darle lo que se llama generalmente una victoria pírrica, o el amargo sabor de
un misero triunfo.
Nada mejor para los
ciudadanos de a pie que un gobierno débil y confuso tras cuatro años de ser
gobernados por una fortísima organización criminal (iudex dixit). Sería la baza de la calle de
la que huyen todos los partidos a
excepción de Unidad Popular. Es una oportunidad que ni podemos ni debemos ni
queremos desperdiciar todas las víctimas del sistema salvaje en que nos han
metido nuestros gobiernos y la troika.
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