domingo, 31 de julio de 2011

¿QUE HAY DE LO MIO?

Lo más interesante de las pasadas elecciones municipales y previsiblemente de las inmediatas generales es la potencia que muestra el PP y su arrollador triunfo electoral. Lo normal será interpretar estos hechos como muestra del fracaso del PSOE y confianza generalizada en que sólo el PP puede resolver los graves problemas actuales. Lo chocante es que eso indicaría que la aplastante mayoría de la población se ha vuelto en pocos años profundamente conservadora y hasta reaccionaria.
Sin dejar de considerar el hecho de que realmente la población española es actualmente fuertemente conservadora de ideas y actitudes, esta conclusión parecería desvirtuar el análisis real de los resultados electorales.
Obsérvese que al decir que hay una aplastante mayoría que ha confiado a nivel municipal en el PP quizás estamos incluyendo un concepto ajeno a la vida política: Independientemente de que haya una mayoría conservadora, lo que hay es una clara mayoría que ha votado a un partido que no ha ofrecido absolutamente nada en el ámbito político o económico. No se ha votado, salvo en los casos del sector tradicional de su espectro ideológico, ninguna ideología, ninguna alternativa, ningún objetivo, se ha votado por referencias dudosamente políticas pero enormemente personales, se ha votado mayoritariamente al partido del ¿Qué hay de lo mío?
¿Y en qué consiste este partido no excesivamente preocupado por las ideologías y las alternativas políticas? Pues se reduce a explicar a algunos millones de ciudadanos convertidos en consumidores-a-punto-de-ser-excluidos, profesionales-a-punto-de-ser-despedidos, trabajadores-a-punto-de-ser-parados, jubilados-a-punto-de-ser-indigentes, y todos los demás apuntode del país que cuando tal o cual candidato a alcalde o alto cargo de la correspondiente Comunidad Autónoma, haya salido elegido, no dejará de dedicar la necesaria atención, no tanto a resolver los graves problemas sociales del país, sino explícitamente los de Juan, María, Pedro, Paca o Manuel que les han votado justo y sólo con ese fin.
Pronto irán en fila a sus jefes locales del movimiento a recordarles “Yo te voté, pero ¿Qué hay de lo mío? ¿No se te olvidará esa licencia para la tienda manifiestamente ilegal de mi suegro, o ese enchufillo de bedel de la Diputación para mi hijo, o esa plaza en la residencia para mi madre que está en lista de espera desde hace dos años, o ese tal o cual de que hablamos hace unos días? Mira no me interesa nada ni la crisis, ni los partidos, ni lo que le pase a todos los demás vecinos, tu céntrate en lo mío ¿vale?”.
Claro que esto requiere un partido modelo panzerdivision capaz de controlar a cada vecino apuntode, pero a su vez todos esos militantes son los que ya han pasado de la clase de apuntode a la de reclutas y de la de reclutas a verdaderos militantes con graduación. Son el mejor ejemplo para todos los preocupados votantes a los que van a visitar antes de las elecciones.
Eso es un partido y lo demás son tontadas. Mientras los del PSOE se dedicaban sólo a sacarse los ojos entre ellos por haber sobreoferta de candidatos para tan pocas vacantes de poder, los del PP se dedicaban a hacer partido, a hacer verdadera patria, que es al fin y al cabo, la que cabe en el bolsillo a fin de mes.
¿Qué todo esto no tiene nada que ver con las ideologías conservadoras o progresistas? ¿Y quién habla de eso desde hace años?
Ese es el triunfador: el carpetovetónico célebre partido político llamado ¿Qué hay de lo mío? Un verdadero partido para el 20N.

miércoles, 20 de julio de 2011

¡QUE BELLA ES LA POLÍTICA QUE NOS MONTAN NUESTROS PRÓCERES!

¡Y que gran espectáculo la comedia de los salvadores de la patria económico-financiera! Todos corren a ofrecerse gustosos a salvarnos de las fauces de ese tremebundo dragón llamado crisis. ¡Cuanta generosidad la de estos hombres y mujeres dispuestos a dejarse la piel en la lucha titánica que la nación en peligro exige!
Pero aún siendo eso algo tan admirable, más digno de auténtico pasmo es el ver cómo tienen las más felices ideas sobre las armas que se ofrecen a utilizar eficazmente para solucionar definitivamente todos nuestros problemas. Eso sí, sin dejar de recordarnos paternalmente que esos problemas, que ellos accederán a resolver, han sido creados por nuestro desenfrenado apetito de innecesarios bienes, por nuestra ansía desenfrenada por poseer mucho más de lo que nos es dado por nuestra baja naturaleza poseer justamente.
Hecha esta prudente objeción, proponen las más variadas naderías para asombrar al incauto público asistente a la función. Y de pronto este mismo público ha de lanzarse frenético a aplaudir al descubrir como lo que era una oferta patriótica, se va convirtiendo en una divertida riña de pícaros que se arrancan los ojos, se tiran de los pelos, se escupen groseramente y se insultan con furor, por algo que nadie sabe exactamente en qué consiste. ¡Una gran función!
Pero mientras contemplamos este divertido espectáculo, las cosas ocurren, se suceden. Las que nos pasan a nosotros y las que hacen ellos aunque las hagan ocultamente.
Las que nos pasan a nosotros las dejaremos para otro momento, pero las de ellos, merecen algún comentario de circunstancias.
Ahora gobiernan unos, y pretenden en poco tiempo llegar a gobernar otros. Los primeros llevan unos cuantos años y los segundos dicen que ahora es ya hora de que gobiernen ellos. Eso sí, sin más argumentos, permanencia o cambio, pero en sí mismos considerados, no por algo que sea razonado con alguna coherencia por alguien.
En esa situación el juego se reduce a las diversas trampas  que se ponen unos a otros para causar bajas significativas en las filas contrarias y evitar las propias.
Yendo al grano ¿Se han fijado ustedes en que el Sr. Rajoy, temeroso de que puedan causarle bajas en algunos de sus principales sostenedores, los está consiguiendo apartar prudentemente sin que se le note? ¿Se acuerdan ustedes de un tal Fabra o de un tal Ripoll acusados de todo tipo de tropelías políticas, económicas y fiscales en la Comunidad Valenciana? ¿Se han dado cuenta que ya no salen? Curioso.
¿Se acuerdan que cuando se acusó por gente sin duda malvada y ruin, al honorable presidente Camps de que era un vulgar aprovechado que se trataba a besos en la boca con peligrosísimos individuos del hampa inmobiliaria, hubo un juez que entonces presidía el más alto Tribunal de esa Comunidad que resultaba ser “amiguísimo suyo” y que decidió que eso de que le regalasen ropa de lujo al presidente los amos de los más oscuros negocios debía ser una casualidad y no un síntoma de prevaricación y cohecho.
Pues ahora ese mismo elevado magistrado desde exactamente el mismo lugar en que antaño no podía ver de ninguna manera indicio delictivo alguno, ve con claridad que el amiguísimo es un presunto truhán y le envía al juzgado acusado de gravísimos delitos.
¿Qué ha cambiado en año y medio? Pues simplemente que ahora están las elecciones a la vuelta de la esquina, y a alguien le sobra la pésima imagen del presidente Camps. ¿Y a quien le sobra esa imagen para evitar tener que tirar balones fuera en el momento crucial? ¿Quizás al mismo que le sobraba la imagen de Fabra, o la de Ripoll?
Son muchos, demasiados, los votos valencianos que son fieles a sus amos locales, pero son muchos más los golpes que puede recibir el Sr. Rajoy si sus fieles más fieles son estos dirigentes locales impresentables, y al fin y al cabo pongan a quien pongan en una Comunidad en la que ya han ganado las pasadas elecciones autonómicas y por tanto van a gobernar en todo caso, y teniendo además en cuenta que en su supuesta oposición no hay más que un gallinero lleno de gallinas locas, ¿Qué importará si los que están se llaman Camps o Costa o Pons o Barberá o de cualquier otra manera si esos votantes van a votar igual al PP y los militantes de afuera van a decir que su partido demuestra su enorme honradez dejando en la cuneta a presuntos implicados de muy mal nombre?
Y todo eso sin que el Sr. Rajoy tenga que decir en público ni una sola palabra, ni hacer el menor gesto desabrido hacia sus más queridos colaboradores, ni poner ni quitar la mano en el fuego por ninguno de ellos. ¡Eso es un político de altura!
Otra cosa será el mensaje del más allá o del más acá pudiera tener un juez para ver un día lo que otro día no veía. Quién le haya limpiado las gafas merece el mayor de los elogios.
Resulta demasiado evidente que justicia sin intereses políticos no podría ser nunca verdadera justicia, y que puestos a hablar de intereses políticos ¿Cuáles más importantes que los de cada uno? A cierto nivel profesional no hay que dejar nunca que minucias como la amistad de quienes son incluso amiguísimos te compliquen una buena carrera y un feliz y próximo retiro. Y aquí paz y después gloria. Amén.

Y ahora llega la cuestión de los tiempos, que en política es el acierto o el fracaso. El Sr. presidente del gobierno ha de decidir si convoca ya o no las elecciones generales. Es muy evidente que su gobierno, y sobre todo su persona carismática, están ya claramente amortizados, al menos desde que la elecciones locales lo indicaron con absoluta claridad. No olvidemos que la monarquía cayó no en un referéndum o en unas elecciones generales, sino precisamente en unas elecciones municipales que indicaron claramente el final de una época.
Podrá gustar más o menos a unos o a otros pero esos son los hechos y no otros.
Entonces es bastante claro que las elecciones habrán de ser en noviembre salvo decisiones incontrolables del Sr. presidente, ya que además en noviembre aún podrá aprovechar una situación que con seguridad habrá empeorado notablemente en marzo. Luego, un buen sentido de los tiempos hace que Camps y su tropa deban dimitir inmediatamente para que así se vea la alta categoría de su partido que está colmado de dirigentes que, ante la más leve sospecha de corrupción, toman la decisión de dimitir sin que nadie les presione desde su partido, sino sólo como una natural consecuencia de su alto sentido del honor y la propia dignidad, que todo el mundo sabe cuan altos son, especialmente en el caso de Camps.
O sea que unos meses antes de las elecciones el PP da el más alto ejemplo público de honradez y categoría moral. Un buen anzuelo. Salvo que el esfuerzo se vea baldío porque aún ocurriese que el propio PSOE se les adelantara un par de meses en la convocatoria electoral, como propone su periódico de cabecera paralelo, y eso les coja a los del PP a contrapelo. Tahúres.

domingo, 17 de julio de 2011

JUEGOS MALABARES

 
En la gran comedia política en la que el PP y el PSOE se han metido como grandes estrellas, hay algo de cartón piedra que no deja de llamar la atención incluso al más despistado de los espectadores.
Sin embargo poco importa que se vea el montaje y el cartón piedra. Primero porque los espectadores no podemos elegir entre ver esta función o ver otra cualquiera. Es función única de entrada obligatoria. Segundo porque es preciso reconocer que los actores son buenos, son muy profesionales, y son incluso capaces de convencer de que no están representando ninguna obra sino que ese espectáculo es la realidad misma. Tercero, porque la cultura política y social de una gran masa de espectadores es de enorme simpleza. Durante años se ha ido procurando infantilizar a la población y efectivamente ahora hay demasiados incautos que creen a pies juntillas que si sale en la tele es porque debe ser verdad. Son esos que cuando dan una supuesta información y les pregunta alguien, extrañado y crítico, que de donde la han sacado, le dicen convencidos “No se, lo “han” dicho por la tele”. Palabra de fe.
Ahora que estamos en pleno periodo de continuas elecciones porque el guionista ha considerado que conviene darle un poco de emoción a la peli, se echan en cara unos a otros que las cuentas que mantienen en tal o cual Comunidad o ayuntamiento están falseadas.
Curioso, ya que ambos actores saben perfectamente que todas las cuentas públicas están ingeniosamente falseadas.
O mejor dicho, manipuladas. Los números pueden ser más o menos reales, su ubicación en el Plan Contable más o menos adecuada, pero su valor como reflejo de la realidad financiera y económica es nulo.
Igual hacen los bancos, las promotoras inmobiliarias, las cajas y los especuladores financieros, pero ese secreto a voces cuesta mucho de ser desvelado ya que nadie tiene verdadero acceso independiente a esas contabilidades.
Y nadie crea que se han roto demasiado la cabeza para crear estos artificios: simplemente, en el caso de las administraciones públicas, se limitan a no pagar facturas no perentorias durante meses e incluso años, más aún, ni siquiera contabilizan en demasiadas ocasiones la factura del sufrido proveedor. Así llegan siempre o casi siempre a fin de año, que es el cierre de ejercicio, con una caja bien llena de dinerito. Al margen, tienen tal o cual déficit, tal o cual saldo negativo, pero pueden presentarse ante los interventores y el inocente público diciendo esa simpleza de que “les sobra dinero”.
A partir del 1 de enero comienzan a pagar facturas del año anterior y a no pagar las del año en curso. Incluso algunas del pasado las dejan nuevamente sin pagar. Ajustan ingresos y pagos sin considerar los insoportables impagos que hunden a los proveedores, y estos se encuentran en la disyuntiva de pelearse con tal o cual ayuntamiento o Comunidad y no volver a ser llamados jamás para ningún trabajo ni cobrar posiblemente nunca, o aceptar el peloteo de sus facturas indefinidamente. Es bastante simple, incluso está prohibido explícitamente por la ley, pero eso les parece a nuestros altos dirigentes algo de muy escasa importancia.
Ahora los del PP le echan en cara a los del PSOE haber hecho eso en Castilla La Mancha, y los del PSOE consideran que es mejor no responderles que es exactamente lo mismo que hacen los otros. Se llama un órdago. Los del PP parecen haber tenido más vista y haber hecho el envite pensando, como así ha sido, que los del PSOE no se atreverían a mantenerlo. Uno a cero.
Y lo de los bancos y otros criminales es peor, tienen en sus balances unos terrenos y unos apartamentos escriturados en unos valores de cuando se hipotecaron en el tiempo de las vacas gordas, pero todos sabemos que no valen ni la mitad de esos valores contables. Se hacen las pruebas de esfuerzo de la Eurozona, y claro está que los balances dicen que no están en quiebra, que sus activos pueden soportar aún mucha más caída del Producto Interior Bruto y mucho más aumento del paro, pero todo es un cuento impresentable, un truco de trileros que oculta que esos balances son ilusorios y que si mañana un número muy alto de depositarios retirasen sus depósitos, o si alguien se atreviese a romper la cadena de engaños, el tinglado se vendría abajo en pocos días. El corralito está a la vuelta de la esquina, si no, resultará en poco tiempo imposible mantener la farsa, al menos la de los bancos, que son sagrados y merecen todo nuestro –nuestro- apoyo si queremos que no pase nada.
¿Y por qué íbamos a querer indefinidamente que no pase nada? Algún día habrá demasiados espectadores que cuando vean asombrados en el escenario el castillo de Kingslor y le den con los nudillos a sus pétreas murallas, comprobarán que la mano se hunde en el burdo cartón piedra, y entonces enfurecidos por el engaño, exijan que les devuelvan el dinero, olvidando que la entrada no sólo era gratuita sino incluso obligatoria. Notable frustración.

sábado, 16 de julio de 2011

¿Y POR QUÉ NO ENCARGAR LA FORMACIÓN DEL GOBIERNO AL ILUSTRE COLEGIO DE INGENIEROS?

No es esta cuestión un tema de caduco corporativismo, ni por tanto de (anti)democracia orgánica, es una cuestión de realidades. Lo que se esconde detrás de la crisis económica es casi obvio, todo el mundo sabe cual es la única y verdadera realidad: que nunca se podrá pagar en el mundo todo lo que todos han firmado que van a pagar a cuenta de créditos pasados. ¿Alguien lo duda?
Pero una cosa es saberlo y otra enfrentarlo.
Todos –todos- los políticos afirman que tienen fórmulas adecuadas para salir pronto de la crisis. Prometen aplicarlas si les dan suficientes votos, pero para conseguir esos votos realizan costosísimas campañas electorales y para pagar esas campañas piden el dinero a los causantes de la crisis: los bancos, que a su vez compran ese mismo dinero a agiotistas internacionales, y tienen como principales deudores a los especuladores inmobiliarios.
Parece de cajón que no van a pedirles el dinero a cambio de nada. Dinero, generalmente regalado, recibido sabiendo que este tipo de regalos se apuntan hasta la hora en que alguien de aspecto muy pulcro y neutral visite al político para decirle eso de “El boss dice que le debes un favor”.
En consecuencia resulta difícil creer que ningún político dependiente de los banqueros vaya a conseguir de los banqueros que aporten ni un céntimo de euro para resolver la crisis.
Podría argüirse que a estos criminales de la banca y el agio también podría interesarles que esta se resolviera, y eso es también algo obvio, pero es también claro que la solución en la que ellos están pensando, como toda solución nacida de estos tipos, es justo la contraria a la que conviene a la ciudadanía, a los trabajadores y a las naciones, y que este tipo de gente carecen del más mínimo escrúpulo a la hora de provocar cualquier daño o desastre con tal de obtener beneficios.
Para ellos salir de la crisis significa sencillamente triunfar sobre sus competidores a cualquier precio, claro está que peleando no con su dinero sino con el dinero de los demás.
A estos sencillos razonamientos habrá que añadir un principio que todo político o economista responsable pretende ignorar: El sistema económico se basa en el sacrosanto principio de libertad, así, en abstracto, no en las libertades civiles, ciudadanas, sino en un vago concepto abstracto llamado “libertad en sí misma considerada”, que como todo concepto abstracto, por definición, no existe.
Visto así, la concreción que para los manipuladores del sistema económico tiene ese concepto es en realidad la libertad más absoluta posible para manejar sus intereses económicos. No trabas, no impuestos, no controles, no miradas indiscretas. 
Esto es, que para entender correctamente el sistema en el que vivimos hay que entender que éste se compone de dos partes y un cierto amplio magma intermedio: La economía reglada, con controles de los gobiernos, impuestos, limitaciones salariales, fiscales, etc. que es lo que tradicionalmente se llama economía, y la otra que se acostumbra a denigrar llamándola economía en negro, que carece de todo tipo de control, regula unos seudoimpuestos entre las propias organizaciones que controlan este mercado de forma directa, y carecen de toda regulación exterior por parte de cualquier sistema político.
Esta segunda parte de la economía es la que realmente importa, la que realmente responde con exactitud al llamado sistema de economía libre de mercado, y por tanto es la que debería ser estudiada en las facultades, analizada en la prensa y discutida en los parlamentos, pero por definición resulta oscura, inasequible, incontrolable. Ese es el quid, y es la verdadera economía en la que todos vivimos, se quiera reconocer así o no. El sistema económico llamado de mercado libre es sólo ese, el otro, el reglado, con impuestos, etc., es simplemente una excrecencia todavía inevitable que tiene el verdadero sistema y que no hay por ahora más remedio que mantener para evitar explosiones sociales violentas.
Volviendo pues con estos datos al tema, debe quedar claro que lo importante para quienes tiene altas responsabilidades de poder político, es disimular lo que ellos y todos saben. Es lo que llamaríamos la estrategia israelí.
El Estado de Israel se fundó en 1948 contra la totalidad de sus Estados vecinos. Ha pasado y ganado varias guerras totales y parciales, ha perdido una parcial y parece próximo a perder una segunda, pero el Estado sigue, porque el objetivo de sus dirigentes no es ganar una guerra total, es simplemente ganar tiempo, lo que puede parecer curioso, pero que ya se prolonga por espacio de dos tercios de siglo y parece haber creado condiciones irreversibles.
Para nuestros altos dirigentes el objetivo no es salir de la crisis sino ganar tiempo y esperar que las condiciones, aunque se sigan deteriorando, sigan siendo más o menos controlables. Ese es el quid de la cuestión.
Y como resulta imposible resolver el problema de un sistema que ellos ni pueden, ni deben, ni quieren controlar, sólo les queda una solución: una buena ingeniería.
Ganar tiempo evitando el caos social es un problema tan sólo de ingeniería, hay que seguir sacando algunos impuestos y seguir reduciendo lentamente los servicios sociales universales, también poco a poco, sin que la sociedad tenga capacidad para organizarse en contra, para evitar que, ya que en este crisis no hay banqueros que se suiciden como en la del 29, cunda demasiado la idea social de ayudarles en esa última noble tarea.
Es lo que se está llamando un aterrizaje suave de cada parte de la crisis: un aterrizaje suave para Grecia, un aterrizaje suave para Portugal, un aterrizaje suave para España, etc., pero parece difícil organizar un aterrizaje suave según se sube en la escala de tamaño: ¿Aterrizaje suave en España? ¿En Italia? ¿mañana en Francia? ¿Y en los Estados Unidos?
Mal enfocado el problema, lo importante es hoy -exactamente hoy-, ganar tiempo. Mañana ya inventaremos cómo seguir ganando tiempo, y en última instancia tenemos a la policía, a los ejércitos, a pistoleros privados a sueldo, y a un gigantesco ejército de parados en el que habría demasiada gente dispuesta a cualquier cosa por dinero: igual que los banqueros, pero en miserable.
Ese es hoy nuestro gobierno, y es su oposición, y el gobierno de Italia, de Portugal, de Francia, de Alemania, de los Estados Unidos, cualquier gobierno al fin. Todos trabajan con la misma idea: preservar y ampliar el verdadero mercado libre, y ganar tiempo evitando catástrofes generalizadas de resultados imprevisibles, al fin y al cabo trabajo de ingenieros que den la clave para hacer en cada momento un nuevo ajuste fino, procurando asegurar que no se parta la tuerca.
En eso estamos. Al final efectivamente el resultado es que se le está encargando formar gobierno al Ilustre Colegio de Ingenieros ¿o no?



domingo, 10 de julio de 2011

AL PAPA LO QUE ES DEL PAPA

Pronto tendremos en España una nueva tournee del Papa de Roma. En agosto volveremos a ver el montaje financiero-comercial que se encubre en este tipo de acciones en principio religiosas.
Sin duda hay un contenido principal que no sólo no es religioso, sino que es claramente político. Una gira de propaganda de su organización, la Iglesia Católica Española, que es una organización fundamentalmente política, secundariamente económica, en tercer lugar social y sólo en último lugar, religiosa.
Naturalmente que en España hay una gran cantidad de personas religiosas profundamente sinceras, unas, tradicionalmente sinceras, otras muchas, que además se consideran parte integrante de la Iglesia Católica, y naturalmente merecen el mayor de los respetos de todo el mundo.
Difícil es decir lo mismo de la organización política y social que está inscrita en el Registro de Asociaciones Religiosas del Ministerio de Justicia como Iglesia Católica. Esta organización deberá ser analizada como lo que es en la realidad, no como lo que esta organización defiende oficialmente desde sus poderosísimos órganos de expresión. 
Volviendo pues al viaje del Papa el próximo agosto, esperamos no ver varias cosas, más aún, estamos seguros de que no será posible que las veamos u oigamos.
Destacaremos sólo una: Desde hace unos meses se está evidenciando uno de los grandes escándalos de la Iglesia Católica española y la dictadura franquista: el oscuro negocio del robo de niños.
La trama ha permanecido oculta durante medio siglo, y es ahora cuando sale a la luz de manos de ciudadanos particulares que exigen saber qué pasó con su madre, con sus hermanos o con sus hijos.
Era siempre el mismo modus operandi. Clínicas de maternidad generalmente públicas, donde los servicios de enfermería los prestaban monjas católicas, y donde estaba impuesto un fuerte marchamo de esta institución. Una madre que da a luz en condiciones más o menos difíciles. No se le entrega el niño tras el parto y uno o dos días después se le dice que ha fallecido. Nunca se le muestra ni a ella ni a nadie de su familia el cadáver y se despacha a la desmoralizada madre a su casa sin más explicaciones.
Generalmente el miedo en tiempos de la Dictadura, cierto bajo o muy bajo nivel de instrucción, la confusión y frustración de un momento así, y la falta de medios económicos, provocaban una nube de silencio, aunque en muchos de los casos la madre intuía, o incluso sabía que el hijo no estaba muerto como las monjas le habían dicho.
La organización de este verdadero crimen incluía una serie de personas intermediarias, generalmente mujeres autoritarias y muy ligadas a organizaciones particulares de la propia Iglesia, cuya función era la venta de esos niños a famillas que los reclamaban en adopción y que incluso los registraban como nacidos de esa misma madre de familia adoptante.
En muchos casos eran niños buscados para perpetuar una familia que no podía tenerlos, sobre todo entendiendo que el que un matrimonio no tuviera hijos era considerado socialmente como probablemente degradante para el hombre. En otros casos era mano de obra necesaria y barata, más que barata, gratuita, en oficios de pueblo, en algunos casos el final debió de ser mucho más triste y mezquino.
Cuando ahora sale a la luz el escándalo se puede entender que no era un conjunto de casos aislados, contabilizables uno a uno como crímenes inconexos, sino que había redes perfectamente estructuradas en todo el Estado, que habiéndose localizado ya cientos de casos hay que suponer que fueron miles, que las redes pervivieron durante al menos medio siglo y que además del crimen en sí de robar hijos a las madres, se cometían otros muchos, como falsificación de documentos públicos, chantajes, falta a la deontología médica, etc.
El fiscal Geenral ha dado orden a los fiscales de Audiencia provincial para que investiguen los hechos que se les denuncien en estos casos de robo posible de niños. Ha sido una necesaria medida gubernamental ya que así se evita encarar el tema como diligencias de investigación sobre una red de venta de niños, y se liquida el tema de lo que debe ser considerado como crimen organizado de Estado, convirtiéndolo en simple acumulación de casos no relacionados entre sí, que se deberán resolver uno a uno como crímenes singulares. La Iglesia Católica y los próceres del Régimen franquista que aún hoy mantienen el engaño resultarán así intocados, y como mucho aparecerán a la larga una superiora de un convento, un médico jubilado o una intermediadota millonaria, como culpables de uno u otro robo singular. Y además se hará notar que resuelto el grave conflicto humano y rencontrada la madre, los hermanos o los hijos, ya no vale la pena hurgar más en el tema. Loable actitud de una justicia profundamente corrupta.
Una vez más la red está encubierta del halo dulcificante de la obra de caridad. Las monjas y sus directivos se compadecían del futuro incierto de una criatura en el seno de una familia pobre y mal instruida y quizás además de izquierda, rojos peligrosos, descreídos, ateos, e incluso posibles delincuentes. Haciendo esa terrorífica labor daban un felicísimo futuro a esas criaturas en el seno de buenas familias que les educarían como dios manda y les darían un futuro muy prometedor.
¿Quienes mantenían estas redes? ¿Desde qué alturas políticas y seudoreligiosas? ¿Quiénes las conocían y las permitían desde la cúpula de la Iglesia Católica? ¿Quines las amparaban desde la cúpula política del Régimen?
Y volvamos al principio ¿Alguien cree que el Papa de Roma habrá pensado en pedir perdón por estos crímenes organizados desde y por la organización que preside?
Si todavía estamos esperando que pida perdón públicamente por haber militado en las juventudes nacionalsocialistas hace no tantos siglos ¿Cómo esperar otra cosa de él?


miércoles, 6 de julio de 2011

TODO VALE SI EL FIN ES BUENO

 
El PSOE nos ha acostumbrado a una táctica inane acerca de la crisis según la cual cada tres o cuatro meses nos sorprenden con la nueva buena de que dentro de uno o dos trimestres se acabará la crisis, de que ya se ven unos graciosillos brotes verdes surgiendo sonrientes de la nada, de que el crecimiento aunque es negativo esta disminuyendo en su negatividad y por tanto aumentando en su crecidibilidad, o que las negociaciones con los acreedores van por tan buen camino que los intereses de la deuda sólo crecen negativamente en menor cuantía que crecían unos meses antes.
Todo tiene un fin y estas simplezas se acaban pagando. Los del PP sentados en sus butacones esperan el desastre generalizado frotándose las manos de placer. Bien saben que por ese camino la suerte está echada. Gobernarán pronto y se repartirán el pastel en solitario. ¡Buen triunfo!
Pero claro está que nada ocurre en economía o en política sin que haya que dar un empujoncito que anime las cosas.
De esta manera el Sr. Montoro ha salido a la palestra una vez más con el apoyo del responsable de empleo del PP, Sr. Nadal, para decir algo sorprendente que ha pasado casi desapercibido.
Según publica Europa Press en fecha 4 de julio del presente, el tapado para vicepresidente de gobierno Sr. Montoro afirma que lo que pasa es que el PSOE bloqueó su más genial aportación a la economía española cuando él era ministro de Hacienda con Aznar, que consistió en la liberalización absoluta del suelo para urbanizar en toda España. Y dice que el error consistió en que el Tribunal Constitucional sentenciara que el gobierno central no tiene capacidad normativa sobre ese tema ya que la política urbanística es algo totalmente transferido a las Comunidades Autónomas.
Se entiende que el Sr. Montoro quiere indicar que la sentencia del Constitucional era una aplicación fría y dura de una tajante orden dada a este Tribunal por el PSOE, o que el problema consistía en haber llevado el tema al Constitucional, porque si se hubiera mirado para otro lado nadie se habría dado cuenta del error de su gobierno, siempre en el caso de que pueda considerarse un simple error.
Según reza la nota de la Agencia Europa Press “En este sentido han defendido (Montoro y Nadal) que cuando llegó el PSOE al gobierno en 2004 la demanda de viviendas estaba por encima del stock inmobiliario y el crédito estaba saneado y crecía al mismo ritmo que la construcción, por lo que la burbuja se desató por las decisiones del ejecutivo de Zapatero y no como consecuencia de la Ley del Suelo de 1998.”
Afirma entonces Montoro que en cuanto lleguen al gobierno y se aclare un tantico el sector inmobiliario, lo primero que harán será, ahora que tienen a casi todas las Comunidades Autónomas en sus manos, liberalizar absolutamente el suelo. Dicen Montoro y Nadal que “la falta de liberalización es lo que lleva a la burbuja de los precios”.
Además, completa tan feliz programa con la afirmación de que “El PP recuperará la deducción (de impuestos) por adquisición de vivienda sin las limitaciones de renta que impuso el PSOE”.
Claramente genial. Sólo permite tres posibilidades: 1ª.- el Sr. Montoro es de un cinismo insultante. 2ª.- el Sr. Montoro es un vulgar vendedor de crecepelos que miente y sabe perfectamente que miente. 3ª.- El Sr. Montoro es tonto.
No vale la pena entrar a rebatir la obviedad de tan amplio surtido de simplezas, sino a intentar desentrañar las razones del Sr. Montoro y el para qué de tales afirmaciones.
El Sr. Montoro sabe perfectamente que se han quedado en la estacada miles de frustrados minipromotores locales, miles de poceros elevados a alta categoría financiera, miles de propietarios de terrenos incultos de valor rayano al cero absoluto, que babeaban esperando a ver cómo un día a ellos les caería también la curiosa lotería de que a un promotor amigo le viniese bien levantar una macrourbanización en medio de la nada, sin agua, sin luz, sin depuradora, sin calles, sin salidas, sin nada, y sobre todo sin dinero.
Ahora los del PP han conseguido que las mentiras y líos del PSOE tanto a nivel central como local les han permitido convencer a estos babeantes minipromotores, ediles, y caciquillas rústicos de que la culpa de que ahora no sean multimillonarios es en exclusiva de un PSOE verdaderamente impresentable. Es pues la hora de echar un poco más de gasolina al fuego. El profeta les anuncia que pronto llegará la luz, que pronto volverán a correr los billetes de banco (en negro), que pronto, gracias a sus entusiastas votos saldrá el sol para todos los especuladores, agiotistas y pelaos del ladrillo ascendidos a promotores inmobiliarios por arte de sus buenas leyes.
Y no hay más que alimentar a un flaco tonto para que te lama los pies. De un extremo a otro del país se extiende como bosque en llamas la nueva buena: Cambiando de gobierno nos caerán los billetes de 500 euros del cielo. Aleluya.
Nada puede haber peor que alimentar los más sucios y bajos sentimientos de ese sector de la población, siempre excesivamente numeroso, que gusta de las mentiras populistas, de los chanchullos, del timo de la estampita, de la granujería, del robo y que se lanzarán como fieras sobre quienes quieran defender la razón y la buena convivencia democrática para evitar que se les pueda ni tan siquiera oír. Y además para esto cuentan con la impagable e inestimable ayuda del gobierno del PSOE, dispuesto a seguir mintiendo y engañando a sus propios fieles hasta la derrota final.
Después sólo quedará un camino. Un único camino: pero se llama fascismo.

martes, 5 de julio de 2011

QUÉ GRANDES VERDADES ESCONDÍA EL INFORME LUGANO

Los idiotas avanzan a grandes pasos en medio del desastre económico: ante los tremendos golpes que la crisis provoca en la gente normal, en los trabajadores, los jubilados, los niños y los inmigrantes, la solución: más dinero para los ricos y menos dinero para los pobres. Es casi una de las claves que ofrecía hace unos años el célebre Informe Lugano. Ahora falta lo de las guerras localizadas y se cerrará el ciclo primero de la parte primera de la crisis.
Los cínicos del poder nos dicen ahora que es que lo que nos pasa es que como hemos vivido por encima de nuestras posibilidades gastando ese dinero que ellos nos prestaban, ahora tenemos que apretarnos el cinturón y además de devolverles ese dinero, pagarles los intereses y quedarnos sin trabajo. O sea, que están proponiéndonos que asaltemos farmacias a punta de pistola o filo de navaja o que nos incorporemos en masa a la economía sumergida sin iva y sin papeles. Quizás fuera más interesante asaltar bancos que farmacias y sacarles a ellos a la fuerza de su economía en negro de miles de millones en paraísos fiscales.
Y nosotros nos preguntamos más bien, tras haber trabajado toda la vida, cobrado salarios ridículos e insuficientes, firmado hipotecas abusivas y haber sido esquilmados, robados, atracados y engañados por bancos y promotoras inmobiliarias, nos preguntamos, acerca de dónde habrá ido a parar nuestro dinero. ¿Hemos trabajado, soportado condiciones de verdadera explotación, hemos sido robados, esquilmados y engañados por bancos y promotoras, para no tener ahora más que deudas? El banco se queda ese piso que le compraste a su amigo el promotor y dice que aún le debes el dinero que te dejó para comprarlo, el promotor dice que si ese apartamento no vale nada porque los materiales son pésimos, el precio era abusivo e incoherente y la empresa ha desaparecido al día siguiente de liquidar sus ventas, que le protestes al maestro armero que debe ser quien tiene la culpa, no ellos, ni desde luego sus amigos banqueros.
Y además vienen los grandes partidos del poder y te dicen que esto de apretarte el cinturón, tu, no ellos, es por tu bien, para que la sacrosanta nación, o el todopoderoso estado, no se vea en mayores problemas, que ellos van a pedir unos créditos para pagar los créditos que ya tienen merced a los créditos impagados que tuvieron que renovar, y que sólo les –nos- darán esos créditos si cuentan con tu importante ayuda, si aceptas comer menos, o no comer, vivir en la calle, trabajar con contratos por días o por horas, si aceptas que tu despido sea gratuito y si además no armas demasiado follón. Así que disponte alegre a aportar tu imprescindible apoyo a tan digna forma de gobernar. Vota ladrón, independiente de cómo se haga llamar ese ladrón, que al fin y al cabo es lo de menos.
Ahora nos dicen que como eso es un poco fuerte que a lo mejor habría que subirles los impuestos a los banqueros. Obsérvese como de su dinero negro no dicen nada, ni de sus cláusulas de cese multimillonarias, ni de sus repartos millonarios de beneficios, pero les subirán algún impuesto sobre lo que ellos decidan declarar que son sus humildes sueldos.

¿Y todo esto para qué? Pues sólo para alargar el tiempo de la batalla, ya que la carne de cañón la ponemos nosotros y la alta estrategia de despacho, ellos. ¿Y para qué alargar la batalla? Pues con un solo objetivo: robarse entre ellos a ver quien puede más, pero claro a nuestra costa.
Todos deben –debemos- a todos y todos saben y sabemos que las deudas firmadas los pasados años en el mundo entero no se pagarán por la sencilla razón de que es imposible pagarlas, porque todos sabemos que todo es una ficción y que no hay dinero en el mundo para pagar todo lo que se debe. Y claro está que se puede por parte de los gobiernos darle a la máquina de fabricar billetes, pero esa fórmula es matemáticamente estúpida como dictan todas las experiencias pasadas.
No hablamos de billetes de banco, hablamos de si hay objetos de valor producidos, cosas que valgan, que equivalgan en el mundo a la masa de dinero que se debe. Y la respuesta es simplemente que no los hay, que todo es una ficción, y que mientras más nos empobrecemos los pobres y somos más, menos objetos de valor producimos y menos posibilidades hay de que se acerquen aún mínimamente al equivalente en dinero que se debe. Y que como cada vez hay menos, cada vez lo que vale, vale más, los alimentos son más caros, los metales son más caros, los combustibles son más caros, y los banqueros, agiotistas y ladrones de Estado más y más ricos.
Así que nuestros amados políticos profesionales y sus amigos de los bancos habrán de inventar la fórmula para atarnos esa mosca por el rabo. O la cuerda se romperá, y se romperá más pronto que tarde.
La fórmula la saben bien pero todavía no se atreven a decirla públicamente: se llama nacionalismo, se llama “la culpa es de los otros”, guerra, guerra, guerra. El Informa Lugano tenía toda la razón.