miércoles, 6 de julio de 2011

TODO VALE SI EL FIN ES BUENO

 
El PSOE nos ha acostumbrado a una táctica inane acerca de la crisis según la cual cada tres o cuatro meses nos sorprenden con la nueva buena de que dentro de uno o dos trimestres se acabará la crisis, de que ya se ven unos graciosillos brotes verdes surgiendo sonrientes de la nada, de que el crecimiento aunque es negativo esta disminuyendo en su negatividad y por tanto aumentando en su crecidibilidad, o que las negociaciones con los acreedores van por tan buen camino que los intereses de la deuda sólo crecen negativamente en menor cuantía que crecían unos meses antes.
Todo tiene un fin y estas simplezas se acaban pagando. Los del PP sentados en sus butacones esperan el desastre generalizado frotándose las manos de placer. Bien saben que por ese camino la suerte está echada. Gobernarán pronto y se repartirán el pastel en solitario. ¡Buen triunfo!
Pero claro está que nada ocurre en economía o en política sin que haya que dar un empujoncito que anime las cosas.
De esta manera el Sr. Montoro ha salido a la palestra una vez más con el apoyo del responsable de empleo del PP, Sr. Nadal, para decir algo sorprendente que ha pasado casi desapercibido.
Según publica Europa Press en fecha 4 de julio del presente, el tapado para vicepresidente de gobierno Sr. Montoro afirma que lo que pasa es que el PSOE bloqueó su más genial aportación a la economía española cuando él era ministro de Hacienda con Aznar, que consistió en la liberalización absoluta del suelo para urbanizar en toda España. Y dice que el error consistió en que el Tribunal Constitucional sentenciara que el gobierno central no tiene capacidad normativa sobre ese tema ya que la política urbanística es algo totalmente transferido a las Comunidades Autónomas.
Se entiende que el Sr. Montoro quiere indicar que la sentencia del Constitucional era una aplicación fría y dura de una tajante orden dada a este Tribunal por el PSOE, o que el problema consistía en haber llevado el tema al Constitucional, porque si se hubiera mirado para otro lado nadie se habría dado cuenta del error de su gobierno, siempre en el caso de que pueda considerarse un simple error.
Según reza la nota de la Agencia Europa Press “En este sentido han defendido (Montoro y Nadal) que cuando llegó el PSOE al gobierno en 2004 la demanda de viviendas estaba por encima del stock inmobiliario y el crédito estaba saneado y crecía al mismo ritmo que la construcción, por lo que la burbuja se desató por las decisiones del ejecutivo de Zapatero y no como consecuencia de la Ley del Suelo de 1998.”
Afirma entonces Montoro que en cuanto lleguen al gobierno y se aclare un tantico el sector inmobiliario, lo primero que harán será, ahora que tienen a casi todas las Comunidades Autónomas en sus manos, liberalizar absolutamente el suelo. Dicen Montoro y Nadal que “la falta de liberalización es lo que lleva a la burbuja de los precios”.
Además, completa tan feliz programa con la afirmación de que “El PP recuperará la deducción (de impuestos) por adquisición de vivienda sin las limitaciones de renta que impuso el PSOE”.
Claramente genial. Sólo permite tres posibilidades: 1ª.- el Sr. Montoro es de un cinismo insultante. 2ª.- el Sr. Montoro es un vulgar vendedor de crecepelos que miente y sabe perfectamente que miente. 3ª.- El Sr. Montoro es tonto.
No vale la pena entrar a rebatir la obviedad de tan amplio surtido de simplezas, sino a intentar desentrañar las razones del Sr. Montoro y el para qué de tales afirmaciones.
El Sr. Montoro sabe perfectamente que se han quedado en la estacada miles de frustrados minipromotores locales, miles de poceros elevados a alta categoría financiera, miles de propietarios de terrenos incultos de valor rayano al cero absoluto, que babeaban esperando a ver cómo un día a ellos les caería también la curiosa lotería de que a un promotor amigo le viniese bien levantar una macrourbanización en medio de la nada, sin agua, sin luz, sin depuradora, sin calles, sin salidas, sin nada, y sobre todo sin dinero.
Ahora los del PP han conseguido que las mentiras y líos del PSOE tanto a nivel central como local les han permitido convencer a estos babeantes minipromotores, ediles, y caciquillas rústicos de que la culpa de que ahora no sean multimillonarios es en exclusiva de un PSOE verdaderamente impresentable. Es pues la hora de echar un poco más de gasolina al fuego. El profeta les anuncia que pronto llegará la luz, que pronto volverán a correr los billetes de banco (en negro), que pronto, gracias a sus entusiastas votos saldrá el sol para todos los especuladores, agiotistas y pelaos del ladrillo ascendidos a promotores inmobiliarios por arte de sus buenas leyes.
Y no hay más que alimentar a un flaco tonto para que te lama los pies. De un extremo a otro del país se extiende como bosque en llamas la nueva buena: Cambiando de gobierno nos caerán los billetes de 500 euros del cielo. Aleluya.
Nada puede haber peor que alimentar los más sucios y bajos sentimientos de ese sector de la población, siempre excesivamente numeroso, que gusta de las mentiras populistas, de los chanchullos, del timo de la estampita, de la granujería, del robo y que se lanzarán como fieras sobre quienes quieran defender la razón y la buena convivencia democrática para evitar que se les pueda ni tan siquiera oír. Y además para esto cuentan con la impagable e inestimable ayuda del gobierno del PSOE, dispuesto a seguir mintiendo y engañando a sus propios fieles hasta la derrota final.
Después sólo quedará un camino. Un único camino: pero se llama fascismo.

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