jueves, 20 de abril de 2023

LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO 

 

Mirando muy de cerca los cambios parecen bruscos y tremendos, pero cuando nos alejamos vemos una lógica que a primera vista se escapaba. Los frentes no están especialmente definidos, a veces sus límites son difusos aunque el perfil de los grandes bloques aparece claro como grandes conjuntos.

La OTAN parece un bloque claro, pero incluye a una Turquía con cierto grado de indefinición, y deja fuera en Europa a Austria, Irlanda, Suiza, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Kósovo, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Moldavia y en el límite europeo a Malta y Chipre, y obviamente Ucrania. Naturalmente excluye a la Federación Rusa y a Bielorrusia. La mayoría de ellos mantienen algún tipo de tratado de colaboración más o menos difuso con la OTAN.

Y al Este y al Sur se ha formalizado recientemente el AUKUS, tratado militar formado por Reino Unido, EEUU y Australia, por el cual este último pasa a engrosar el grupo de naciones con armamento nuclear propio. En la misma zona, al norte, Japón y Corea del Sur tienen sus propios tratados militares con EEUU mucho más sólidos que si aparecieran integrados en cualquier organización mayor. De hecho en la recién pasada cumbre OTAN estuvieron presentes como invitados los primeros ministros de Japón, Corea del Sur y Australia.

El mundo ha cambiado ya. Desde principios de siglo el grupo llamado BRICS, compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, representa las grandes economías emergentes. A este grupo se están sumando los ahora llamados MINT, México, Indonesia, Nigeria y Turquía, y el BRICS está negociando la integración de Irán y Argentina. Son en total las grandes economías emergentes. Prácticamente entre unos y otros dos tercios de la población mundial, casi la mitad del PIB mundial y la red comercial más grande hasta ahora existente.

Y esta red tiene un nombre: la Nueva Ruta de la Seda, esencialmente lo mismo que la llamada BRI, Belt & Road Initiative, Una iniciativa china que ha trastocado los fundamentos de la economía y el comercio mundial. Lo que Estados Unidos llama un gravísimo peligro y el resto del mundo una oportunidad.

Esencialmente es el proyecto de un conjunto de comunicaciones terrestres y algunas marítimas que pondrían en relación fácil, directa y rápida a la mayor parte de países del mundo, incluyendo a los de la UE e incluso a los países de Norteamérica, pero para la cual estos últimos no son necesarios.

La red incluye grandes trazados de ferrocarril y autopistas entre la costa china del Pacífico y Europa occidental, con grandes ramificaciones al sudeste asiático, el Golfo Pérsico, el cuerno de África, cubre todo el Asia Central y tiene su centro real, justo como hace mil años, en estos países y en la gigantesca Rusia. La propuesta considera la posibilidad de atravesar el Estrecho de Bering y conectar EEUU y Canadá, y desde el sur plantea crear una enorme red transpacífica que abarcaría Chile, Perú, Ecuador, Colombia, las repúblicas centroamericanas y México. Y desde allí el Caribe y los grandes países de la costa atlántica. Y es sólo una red de comunicaciones y tráfico comercial, no una alianza política o militar. Y de esta red ferroviario-marítima hay un núcleo clave que es Asia Central. El proyecto en desarrollo INSTC, International North South Transport Corridor, Unirá San Petersburgo en el Báltico con Mumbay en la India, el Euroasian Land Bridge une los puertos del pacífico de China con los nodos de comunicación ferroviarios en el Asia Central enlazando y atravesando las rutas de todas las antiguas repúblicas soviéticas, y Turquía, y llegando igualmente a la India, Irán y en el otro extremo la red rusa de ferrocarril, y actualmente el proyecto de la vía Khaf-Herat pone todo Afganistán en relación directa con las redes iraníes. Este último fue bloqueado hace un par de años por los EEUU al incluirlo en las sanciones a Irán y actualmente está en pleno desarrollo.             

Y la clave es saber quién está dispuesto a financiar esta nueva red mundial, porque sólo un país lo está haciendo ampliamente: China, y a China no le preocupa demasiado si se desarrolla en tres, cuatro, diez o treinta años, sino que se está desarrollando de forma continuada e imparable.

Pero la otra clave del futuro está en África. La población de África era en 1960 de 275 millones, en 1990 de 640 millones y en 2022 de 1.400 millones. Ha pasado de ser el 9% del total mundial al 20%, en poco más de medio siglo. La previsión es de creciente incremento. El 40% de nacimientos en el mundo se produce actualmente en África. Este crecimiento no tiene parangón ni con el de Latinoamérica, ni con el de Asia, y además es el contrario al de Europa. En EEUU el crecimiento entre 1960 y 2020 ha representado pasar de 180 millones de habitantes a 330 millones, pero de estos últimos 50 millones son inmigrantes que carecen de nacionalidad norteamericana. La población mundial actual se estima en 7.300 millones.

Y las comunicaciones no son ya puramente mecánicas, son fundamentalmente tecnológicas, y las lidera China con su control del 5G, que marcha por delante de las tecnologías de la UE y USA que no tienen más remedio que sujetarse a la tecnología implementada por China.

Además, también ha sufrido grandes cambios la economía financiera actualmente, ya que desde los tiempos de Nixon el valor de los intercambios comerciales y financieros se respalda por la nada, por el supuesto valor en la confianza del dólar, que efectivamente ha sido fiable hasta ahora y que ya va presentando demasiadas desconfianzas. Nadie pretende volver al patrón oro, pero, por si las moscas, todos pretenden acumular los mayores depósitos posibles de oro, y una muy importante parte de los principales productores de oro, salvando a EEUU, Australia y Canadá, son precisamente los países BRICS, especialmente China y Rusia, que en la actualidad son los mayores extractores de oro en el mundo. Y como la nada, divinizada en supuesta confianza, mantenía el valor del comercio y las finanzas en el mundo, China que posee la más alta cantidad de deuda en dólares de todo el planeta ha empezado a considerar que esa deuda vale tanto como unos papeles firmados por el tesoro norteamericano diciendo que vale todo lo que pone que vale, y en consecuencia sabiendo que nunca podrán cobrar a sus deudores tales cantidades imaginarias, están estudiando cómo se derrumba el patrón dólar y se abre una nueva etapa en la que el dólar no contará más que por lo que realmente valga, y no por lo que digan en la Reserva Federal que vale. No olvidemos que la Reserva Federal, como la mayoría de los bancos centrales del mundo son empresas privadas, creadas simplemente por la banca de cada país para responder a las necesidades de estabilidad que la banca exige para funcionar sin sobresaltos. Su objetivo no es la estabilidad económica de cada país, si no la estabilidad del sistema bancario, lo que necesariamente, pero no suficientemente, permite la estabilidad económica, aunque puede hacer pensar que en última instancia garantiza tan solo la estabilidad financiera.

Volvamos al tema: la clave es África y lo saben desde hace tiempo los chinos, los rusos, también los franceses, pero los norteamericanos parece como que se acabaran de dar cuenta y no supieran qué hacer. Mirando siempre para dentro, para el viejo mundo anglo del Reino Unido (un tanto desunido ahora), Australia, Canadá, y su patio trasero, los USA se caen ahora del guindo para ver cómo se quedan atrás en cuestiones decisivas.

¡Hasta ahí podíamos llegar! Los estrategas se encuentran de pronto a la defensiva cuando toda la vida han estado a la ofensiva, han perdido demasiados trenes y ven con horror como el mundo que ellos manipulaban a su antojo se ha derrumbado y el nuevo mundo, ni más ni menos justo, reemplaza sin piedad sus viejas estructuras de poder. Y para colmo, en consecuencia su propio mundo interior se está derrumbando cada vez más cerca de la guerra civil y el golpe de estado militar y financiero. El primer intento de reaccionar lo organiza el tal Trump llamando a replegarse y reorganizarse sobre esquemas que más recuerdan al nazifascismo que a otra cosa. De momento fracasa por falta de apoyos internos suficientes. El segundo lo organiza Biden buscando a la desesperada imponer una hegemonía que ya no funciona.

O si podría funcionar, pero al alto precio de la guerra, primero lejos de sus fronteras, pero mañana mismo podría ser que recibiendo las oscuras sacas plateadas de cadáveres, de sus cadáveres norteamericanos. Es el descubrimiento de lo obvio, es la jugada suicida, pero inevitable en el orgullo herido de la nación hasta ahora todopoderosa y hoy en retroceso. Ambas soluciones son trágicas, pero para ellos, su gran industria, su banca, sus fondos de inversión, sus petroleras, y sus hipertecnológicas, no hay más que una u otra opción. O rendirse, que no lo harán. Estos son los nuevos tiempos.

Pero la guerra es hoy un juego demasiado peligroso. Hay que reducirla a guerras controladas en pequeños países, hay que aprender a utilizar estas guerras locales como un instrumento para socavar el nuevo mundo, para deshacer la nueva estrategia liderada por China y apoyada por Rusia, India, y los demás grandes emergentes, hay que hacer de las guerras locales un arma táctica para destruir lo más ordenadamente posible el edificio que desde enfrente se está levantando.

Y el punto más débil, han pensado los estrategas occidentales que es la inmensa Rusia. Desordenar su economía, herir y desgastar su enorme ejército, desarticular su compleja integración federal, arrastrarla hacia la descomposición social y política es el camino elegido. Quizás debamos pensar que esa es la clave principal de la guerra de Ucrania, que se podía haber evitado con un buen pacto europeo de acercamiento económico entre Ucrania y la UE y un proceso de desarrollo algo más democrático en sus instituciones que permitiera alejar el enfrentamiento nacionalista entre ucranianos pata negra y ucranianos rusoparlantes. Rusia lo ofreció, a Alemania le interesaba sobremanera, Francia tenía ahí una gran baza diplomática y política, Italia se vería favorecida, Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría tendrían un nuevo apoyo para el grupo de Visegrado, y España tendría una buena oportunidad de negocio a desarrollar.

¿Quién y por qué impidió esta solución lógica? Porque quien lo hizo, lo hizo en contra de los intereses económicos de los países miembros de la UE, especialmente de Alemania que desde los tiempos de Merkel estaba construyendo una gran entente económica con Rusia que iba dirigida a ir definiendo aquella Europa que De Gaulle soñó “del Atlántico a los Urales”.

Fue un error el de Merkel, que no quería creer que vivimos en la era del capitalismo financiero, y que la mayor tasa de beneficio de los inversores europeos no está en Europa, ni mucho menos en economías más débiles como la rusa, sino que esa maximización del beneficio la consiguen los fondos de inversión, la banca y los grandes financieros invirtiendo su capital precisamente en los EEUU. Y a estos fondos especulativos, a esta banca financiera y a estos oligarcas europeos no les importa tanto la estabilidad económica europea como la americana. Y si la consecuencia es el corte de suministro de gas, petróleo y otras materias primas desde Rusia, destrozando la economía productiva alemana y europea, no será mal negocio precisamente comprar esta energía y estas materias primas, más caras naturalmente, en los EEUU. A ningún fondo especulativo le preocupa más el futuro de la industria alemana que el inmediato incremento de su cuenta de resultados. El mismo gravísimo error de los fondos especulativos de 2008.

 

Y mientras sigue su marcha inexorable la Nueva Ruta de la Seda porque el comercio es imparable, los intereses económicos al final pesan mucho más que los puramente financieros y especulativos y la población no para de crecer.

En La India hay cuatrocientos millones de habitantes que tienen un nivel de vida semejante al nivel medio de la Comunidad Europea, en China pasa algo semejante. Los gobiernos no se preocupan ya por los desfavorecidos. Su objetivo es crear esas llamadas clases medias, trabajadores bien remunerados, empleados públicos, profesionales que vivan consumiendo, en silencio, tranquilos, en suma: contentos con lo que han conseguido, dejando de lado a los que no conquistan su sueño feliz, y sin molestar a los que de verdad manejan todo. De esta manera se pretende construir sociedades poco agresivas con los poderes constituidos y estructurar sociedades de consumidores. Esto debería desmantelar el mundo de los trabajadores organizados, y aparcar cualquier forma de conciencia de clase para sustituirla por la conciencia de triunfadores a pequeña escala, de pequeños acomodados, enfrentados a los que no alcanzan esos niveles y quedan en el submundo de la precariedad. Y claro está, ir derivando hacia el submundo de lo inútil socialmente a los que quedan por debajo de esos sectores emergentes socialmente, procurando que ese tercio de la sociedad se reduzca o al menos que nunca supere un límite crítico que pudiera poner en peligro la estabilidad del sistema. Es sustituir la conciencia de trabajadores asalariados por la de consumidores. Europa occidental lo ha conseguido con notable éxito, los EEUU lo lleva en su ADN aunque con las más confusas tensiones, Rusia, China, India lo están consiguiendo, Brasil, México, Irán lo tienen incorporado, y muchas otras sociedades lo ofrecen como una alternativa esperanzadora. Y al fin y al cabo el problema de  ese tercio que inexorablemente queda fuera, piensan que siempre se podrá resolver más o menos fácilmente. Existe la policía, las cárceles, los jueces y fiscales, en suma, la ley y el orden.

Claro está que esto exige cambiar algunos paradigmas que habíamos heredado de la Revolución Francesa y había proclamado la Revolución Rusa. Este es el cambio profundo que ya se ha dado en el mundo de forma irreversible.

 

Volvamos a África. La guerra en Ucrania ha hecho carambola. Uno de sus principales objetivos se está cumpliendo: los acuerdos para que Europa central y occidental alimenten su industria con el gas ruso se están derrumbando. Muy en contra de los intereses de estos países comunitarios, pero a cambio los EEUU ofrecen sustituir ese gas por el vendido por las petroleras norteamericanas, desde luego a mayor precio y en menor cantidad. Pero una cuestión básicamente económica se ha de supeditar a otra de carácter estrictamente político y militar. Dado este salto en la política de la UE, todas las grandes corporaciones de la energía, salvo la rusa Gazprom profundamente imbricada en el mundo económico alemán, salen enormemente beneficiadas.

Y aquí entramos en las opacas entrañas de la política de la UE. Puestos a manifestar un temerario desprecio a la verdad de forma bastante grosera, ¡qué importa seguir por ese camino hasta crear un mundo de propaganda oscuro en el que los más absurdos contrasentidos se presentan como verdades obvias!

El alza de los precios de la gasolina, nada tiene que ver con la actual guerra en Ucrania. Los datos son totalmente públicos y están publicados en todas las páginas serias de análisis económico del mundo. Las gráficas son diáfanas. Los precios del petróleo comenzaron a subir en enero de 2021 y han seguido en esa línea ascendente desde entonces indiferentes a la guerra actual o a cualquier otra circunstancia episódica. Su causa está también perfectamente estudiada y divulgada en páginas económicas y estudios técnicos.

Se han juntado dos factores casi independientes pero coincidentes en el tiempo: por un lado el primer año de pandemia representó la toma de medidas muy radicales por la mayoría de los gobiernos del mundo, sobre todo de los países más importantes y más habitados. Se cerró casi totalmente la actividad económica y se confinó a millones de ciudadanos que debieron incluso dejar sus trabajos durante meses, y en consecuencia cayó de forma descomunal el consumo de gasolina, sin coches, sin aviones, sin trenes, sin barcos, sin fábricas, sin más que el consumo indispensable para sobrevivir. El petróleo que hasta el día antes se producía, dejo de consumirse pero no de producirse porque es muy difícil detener de golpe el funcionamiento de miles de refinerías y de millones de pozos de petróleo. En consecuencia en el año 2020 el precio del petróleo bajó hasta cantidades ínfimas, lo que a su vez hacía inviable la producción por los métodos más caros como el fracking. Al llegar diciembre de ese año y ante la imposibilidad de admitir un colapso total se fueron abriendo las duras condiciones exigidas por los gobiernos, lo cual se hizo progresivamente más laxo a lo largo del año 21 y desde luego del 22. En consecuencia los precios empezaron nuevamente a escalar de forma continuada e imparable. Nada que ver con la muy posterior guerra en Ucrania.

A su vez los grandes consorcios petroleros hace ya tiempo que han comprendido que la era del petróleo está llegando a un confuso pero cierto fin. Primero porque el petróleo no existe en cantidades infinitas, y según se va agotando en las explotaciones actuales, las nuevas son más complejas, más difíciles, más profundas y desde luego mucho más caras. Esto no anima a proseguir en la línea que desde finales del XIX ha sido la norma única del negocio del petróleo. Y para colmo la electricidad producida a partir de las fuentes llamadas verdes, es más barata cada día, los coches eléctricos son más eficientes y baratos y los ferrocarriles van siendo electrificados en todo el mundo de forma continua. En conclusión, las grandes petroleras se están pasando a invertir en las energías alternativas y van, lenta pero firmemente, abandonando cualquier mejora o reparación de sus viejas estructuras de extracción y refino. En consecuencia el petróleo que sigue circulando es cada vez más caro. Y esto no tiene nada que ver con la guerra en Ucrania.

Todo esto afecta de forma impactante al petróleo pero mucho más lentamente al gas, ya que la gran industria depende más del gas que del petróleo. Pero inexorablemente ambas fuentes van en paralelo, una más deprisa, la otra más lentamente, pero para llegar ambas al mismo fin en un futuro no demasiado lejano. Aún hay que invertir y desarrollar tecnología en el gas, aunque cada vez menos en la industria del petróleo. El gas sube ahora de precio por las decisiones estrictamente políticas de la OTAN y los EEUU y los grandes oligarcas financieros europeos, y eso sí que tiene que ver con la guerra, y es consecuencia de decisiones estrictamente políticas tomadas en Washington, Londres y Bruselas, porque todas las infraestructuras de producción y distribución están perfectamente disponibles y tienen la máxima eficiencia, y el cierre de su distribución y venta a Europa central y occidental es consecuencia de tan sólo decisiones políticas tomadas en esas ciudades. Ahí está la carambola.

Y volviendo a la Ruta de la Seda o Belt & Road Initiative, y hablando de las grande economías emergentes. Hay un interesante proyecto que están cerrando Argelia y Nigeria, los dos mayores productores de petróleo y gas de África, para construir un gasoducto a través del Sahel que uniría ambos países. Juntas ambas producciones abastecerían a toda Europa en concordancia con la estructura de gasoductos de Rusia y convertiría a la UE en absolutamente independiente del gas norteamericano. Nigeria es el país más poblado de África con ciento treinta millones de habitantes, cuya capital, Lagos, tiene una población de más de veinte millones y uno de los puertos más activos del mundo, Argelia tiene el ejército, a la par que el de Egipto, más poderoso de África. Parece un buen proyecto, rentable para todos, o para casi todos, y seguro, si se controla adecuadamente el Sahel. Nótese que aquí se habla poco de política y de ideologías, se habla de economía y del nuevo mundo en creación. El difícil control del Sahel hay que confiarlo a fuerzas militares muy eficaces y bien preparadas y pertrechadas, de tal manera que el país más extenso, Mali, ha llamado a las muy eficientes y seguras fuerzas armadas rusas y a los ejércitos mercenarios privados que organiza Rusia, para enfrentar al peón de Arabia Saudí y sus aliados: el yihadismo terrorista. Fuerzas que ya están en otro de los grandes del Sahel, Tchad desde hace unos años.

Así que los EEUU han lanzado su Delenda est Argelia, que al fin y al cabo no queda lejos de Cartago. El Imperio es el Imperio.

Su socio estratégico en este juego táctico de guerras locales decisivas se llama Reino de Marruecos, a quien ha decidido armar con su armamento más avanzado, con la tecnología punta y con los asesores convenientes. Pronto su ejército podrá llegar a ser tan poderoso como el de la vecina Argelia.

La guerra es inevitable. Es la segunda de las guerras tácticas entre la OTAN y los BRICS-MINT et alter, de ella dependerá el control de África en los próximos cincuenta años. Es difícil pensar que no se va a producir en un plazo más bien muy corto. Son dos países con cerca de cuarenta millones de habitantes cada uno y en los que la pieza decisiva es el control del Sahara, del Sahel, claro, pero sobre todo de los territorios del antiguo Sahara español, los territorios de la República Árabe Saharaui Democrática.

Al margen del cataclismo descomunalmente mayor que el que está produciendo la guerra en Ucrania, esta guerra produce en el sur de Europa un desastre aún mayor. ¿Alguien piensa que será posible impedir a los cuatro, cinco o seis millones de magrebíes que huirán de la guerra atravesar el Estrecho y desembarcar en Algeciras, Málaga, Almería, Alicante o Mallorca. O incluso en Marsella? ¿Serán tan amistosamente recibidos como los cinco o seis millones de refugiados ucranianos? Es cosa probablemente de meses.

Y sin olvidar que en este juego de alianzas militares sin prejuicios ni ascos por parte de nadie se acaba de conformar el foro de Sde Boker, la recién creada alianza militar entre Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Israel y Egipto, bajo la larga capa de los saudíes y los EEUU. Desde el punto de vista militar y económico, la fuerza más poderosa del mundo en la actualidad. Curiosamente creado y formalizado pocos meses antes de estallar la guerra en Ucrania. Solo tiene un pequeño fallo, y es que los EAU están siendo tentados económicamente por la coalición indoiraní de estudiar su provechosa oferta.

Es evidente que hablamos de armamento, fuentes y comercialización de energías y poder político. Nadie habla de esas tontunas de los valores democráticos reales, ni de la paz, ni del las políticas de bienestar, salvo para reírse en la cara de los estupefactos ciudadanos. Hablamos de energía, de cambio de ciclo económico, de cambio estructural de las relaciones comerciales del mundo y en consecuencia hablamos de la catástrofe medioambiental en la que ya hemos entrado y de la que no se puede salir. Es lo más grave, que esa, que es la llave de todas las esperanzas de futuro, ni se plantea. No existe más que en la publicidad cutre de las empresas energéticas, no hay la menor intención de contenerla. Y unos y otros tienen o al menos manifiestan tener, necesidad de proseguir en la carrera de la destrucción si quieren hacer triunfar unas u otras posiciones, No hay neutrales, sólo agresores.

Y hay que hablar de publicidad, más que de propaganda, las energéticas, los poderes políticos, las oligarquías hablan un lenguaje puramente publicitario, ni siquiera propagandístico, parecería como que le hubieran encargado las campañas de propaganda política a empresas de marketing comercial, a vendedores de lavadoras o de coches, difícilmente pueden ser campañas más bastas. Son empresas energéticas que no pueden explicar lo que están haciendo y llenan los medios de confusas doctrinas estrafalarias que difuminan sus verdaderos intereses.

 

Siempre hay truco, porque el beneficio empresarial no debe poder discutirse. Y el negocio complementario al del gas y el petróleo es el de la venta de electricidad, no el de su producción, sino el de su venta. Y dado que el precio del gas aumenta sin cesar se pretende justificar el aumento descomunal del precio de la electricidad por ese incremento, como si la mayor parte de la producción de electricidad dependiera del gas. Ante la evidencia de que esto no sólo no es así, sino que la producción verde es cada vez más mayoritaria, se toman una vez más fuertes decisiones puramente políticas desde Bruselas. Se repite machaconamente que en Bruselas se tomó (Nótese el uso de un impersonal) la decisión de poner el precio de venta de la electricidad al precio de la que se produjera en cada día y cada momento más cara, y se añade misteriosamente que eso se hacía para forzar a las productoras a desarrollar la producción a partir de energías limpias. Misterio total.

Es groseramente falso. La decisión que tomaron la Comisión y el Consejo, de obligado cumplimiento, no dice exactamente eso. Dice que el precio se establecerá a partir de un algoritmo en el que se balancean los diferentes precios de las energías de diferentes orígenes en base a un conjunto de fórmulas de difícil desentrañamiento. A ese algoritmo se le puso el curioso nombre de Euphemia, sin duda para acabar de desternillarse con la gigantesca estafa que esconde. Euphemia quiere decir en su traducción del griego cásico la capacidad de hacerse entender bien. ¡Muy gracioso el chiste!

Euphemia es un complejísimo algoritmo, que fue creado hace cuatro años por una empresa privada llamada N-SIDE, con el fin de combinar todos los precios de producción, distribución y el consumo de todas las fuentes de energía de la Comunicad Europea. Su estructura es secreta y no puede ser desestructurado sin conocerse las bases informáticas sobre las que desarrolla esas fórmulas. El algoritmo acaba simplemente indicando el precio de venta de la electricidad en cada momento para todos los países de la UE, primando la producción con gas, pero no porque sea la más cara ni por otras razones más que por las de la decisión tomada por los fabricantes del algoritmo. La empresa es privada y tiene subcontratado este servicio por la Comisión desde hace tres años. Por decisión de Comisión y Consejo, pero sin que se haya consultado jamás al Parlamento, estos precios resultan obligatorios en todos los países de la UE.

N-SIDE es una poderosa empresa dedicada a estos fines y a muchos otros ligados a la energía. Y cobra de la Comunidad Europea por este trabajo, pero no se sostiene sobre el cobro de este “servicio”, N-SIDE tiene su principal fuente de ingresos en las cuantiosas subvenciones que recibe a través de su sistema de cursos, seminarios, labores de promoción y simple publicidad de las empresas eléctricas europeas. Aunque esto puede ser que les cueste más a los ciudadanos de a pie encontrarlo en publicaciones accesibles, si tienen paciencia y habilidad lo podrán ver en Internet, si bien casi siempre en inglés y en páginas muy técnicas, o leyendo las páginas de las actividades de publicidad comercial de esta misma empresa.

Todo es mentira, concluirá el lector de estas páginas. Cierto, todo lo que nos cuentan los medios más accesibles, todos los tertulianos radiotelevisivos todoespecialistas, todos los empresarios del ramo, todos los poderes fácticos, los políticos de poder, y casi todos los cuñados de turno, son como ya deberíamos suponer, groseras mentiras. Por favor, haga Vd. el esfuerzo de pensar por su cuenta, asombrarse ante las incongruencias que le están ofreciendo desde esos medios, y buscar datos algo más fiables que los de El País, OKdiario, las TVs o la tertulia del bar.

 

                                                                                                                                       julio 2022

sábado, 26 de febrero de 2022

 UCRANIA: VAMOS ENTRANDO EN EL TERCER MILENIO

 

Vergüenza, vergüenza da escuchar la totalidad de la autodenominada información que se ofrece desde los medios de propaganda masiva a la ciudadanía española. Todos, absolutamente todos transmiten incansablemente una ardua y exaltada propaganda sobre la guerra de Ucrania que a veces llega a extremos francamente ridículos, como cuando afirman que Rusia tiene agresivos y peligrosos proyectiles que pueden ir a 27 veces la velocidad de la luz, o muestran la labor cívica de abnegadas amas de casa ucranianas preparando redes de camuflaje para tanques sin darse cuenta que en las paredes del local cuelgan estandartes y panoplias nazis.

Pero peor aún es el hecho de la inmensa miopía que ofrecen estos entusiastas propagandistas. Su visión se reduce a un pobre país indefenso, una tremenda potencia nuclear despótica y paranoica dispuesta a aplastar a esa pacífica nación y una organización militar euroamericana diciendo eso de “sujetarme que le mato” mientras su enorme prudencia y extraordinaria bondad le obliga, mal que le peses, a limitarse a las amenazas financieras.

Falta análisis, falta visión amplia, abierta, pensar el mundo. Se nota demasiado que Occidente carece de pensamiento, de creatividad, de globalidad. Y nada puede ser peor que no ver lo que no se quiere voluntariamente ver.

Estados Unidos, UK, y sus tres anglocolegas del sistema de espionaje global Echelon recogen cada minuto cientos de miles de datos de todos los teléfonos, ordenadores, tablets, radios, y cualesquiera otros sistemas de comunicación en todo el mundo, sus superordenadores los clasifican, desechan varios millones  al día y ofrecen conclusiones a sus jefes políticos y militares. El resultado es estúpido: Millones de datos inconsistentes y otros millones de datos de la más dudosa fiabilidad. Con este material se elaboran sesudos informes que el Pentágono y sus aliados utilizan para que los gobernantes tomen las más importantes decisiones, por ejemplo si ir o no ir a tal o cual guerra.

Y mientras el mundo está cambiando profundamente. Vamos entrando paso a paso en el tercer milenio. El mundo ya no es el que esos gobernantes creen conocer. Luego, naturalmente, está la inteligencia e intuición de los que resultan perspicaces, los que pueden llamarse con propiedad estadistas. Son muy pocos. En este momento, en Occidente, claramente ninguno.

La última que tuvo un nivel de altura en nuestro mundo fue Merkel. Antes de ella habría que retrotraerse a la Tatcher y a Den Xiaoping, Mucho más lejos quizás Mitterrand, Gorbachov o Kennedy.

Merkel, aprendía mientras gobernaba. Poco a poco fue entendiendo que la Europa sin Rusia tenía poca y pobre proyección, pero que a la vez la Unión Europea sin Estados Unidos no era económicamente viable. Probablemente este fue su gran drama, el saber que estábamos entre estos dos fuegos y que no era posible una elección libre.

Pretendió ir tendiendo puentes hacia el este, económicos y comerciales, pero no podía olvidar que para los inversores europeos lo que de verdad daba grandes beneficios era invertir en los Estados Unidos. Terrible contradicción prácticamente irresoluble. Mirar hacia América y su fiel telonero británico era mirar hacia un pasado que se iba esfumando cada vez más deprisa, mirar hacia Rusia y China era mirar hacia un futuro que le resultaba desagradable y que por su propia biografía conocía demasiado bien.

De Gaulle, que aunque fuera autoritario y carca, era sin embargo uno de los grandes estadistas del siglo XX, decía que había que construir una Europa del Atlántico a los Urales, y también dijo que si Gran Bretaña entraba en la Unión Europea sería el caballo de Troya de los Estados Unidos. Lo segundo fue una profecía evidente, lo primero un fracaso también evidente.

Ahora ya es tarde ya no es posible conseguir ese objetivo de una verdadera Europa del Atlántico a los Urales, ahora ya se está construyendo una Eurasia del Pacífico al Dnieper y el Vístula, que para nada necesita de la vieja Europa

Vieja sí, pero aún rica, sin materia primas, sin organización política eficiente, sin fiscalidad ni economía orgánica común, pero aún así muy rica. Todavía y por mucho tiempo. Y Estados Unidos es ya la gran potencia que ha comenzado su caída libre, entrando en una incipiente decadencia, tanto el Estado como la sociedad, dividida, enfrentada internamente entre oscuros odios internos, sumida en la violencia, el racismo, y con una caótica economía manejada por verdaderos imbéciles. Imbéciles y, lo que es peor, oportunistas baratos.

Pero saben precisamente por eso que Europa les resulta indispensable, que sin la aún poderosa Europa serían una potencia de segunda frente a China, y más aún frente a ese conjunto emergente que va conformándose en Asia y que incluye a Rusia, a Irán, a La India, a Corea…

Estados Unidos no puede darse el lujo de prescindir de Europa, ese era el gran error de futuro de Trump con ese aislacionismo simplón de la derecha tradicionalista yanqui.

Así que ni Alemania ni Francia, ni los demás estados europeos pueden ni pensar en decirle a los norteamericanos, y ahora a los anglos, que preferirían construir una Europa abierta que tratase de entenderse en paz y en buen comercio con Rusia. Se ven atados por el money money a los retrógrados intereses de los vecinos americanos y de la City, y no tenemos opción. Esa es la tragedia actual que enfrenta Europa, la vieja Europa ya de tan pocas fuerzas. La guerra de Ucrania no es más que una discusión oportunista de este juego de ajedrez en que Ucrania es un pobre peón, pero un peón que podría coronar y dejar de serlo cuando por las buenas o no, se federe con Rusia y Bielorusia. Sin embargo Alemania y Francia no son más que alfiles o torres, y los demás somos otros simples peones. Y el rey y la reina están desorientados y hasta un poco locos, y al otro lado del tablero juegan Karpov y Kasparov juntos.

 

 

viernes, 24 de abril de 2020

¿NORMALIDAD? ¿NUEVA NORMALIDAD?

No parece haber dudas del descalabro económico que se viene encima, y se percibe un tono muy vacuo, e incluso falso, cuando se habla de volver a la normalidad, o con ese chocante oxímoron a una “nueva normalidad”.
Vayamos por partes, la crisis económica que va a desatarse en pocos meses tiene dos componentes: Hay una crisis arrastrada, estructural, que pujaba por hacer saltar el sistema desde antes de la del 2008, y hay una crisis sobrevenida, que no es sino la espoleta que hará estallar la estructural.
La sobrevenida tiene un componente evidente: la inmensa masa de dinero necesaria para contener la grave situación sanitaria. Por vez primera en la historia una pandemia que puede causar cientos de millones de muertes, va a costar probablemente muchísimos menos. Por este importante triunfo se habrá de pagar un altísimo precio económico, fundamentalmente en los países más ricos.
Por contra la estructural se debe al dominio casi total del capitalismo especulativo, financiero, basado en el artificio de que crear deuda con cantidades gigantescas de dinero no es un problema porque ese dinero no responde a ningún bien físico tangible, sino a unos simples números anotados en unos ficheros de ordenador, y por tanto es inagotable.
Esta deuda es destructiva porque al final ese dinero sin respaldo que circula masivamente entre las clases poseedoras desde la caída del patrón oro y la crisis del petróleo de los 70 y deja restos ilusorios entre las clases trabajadoras estupidizadas por el consumismo en auge, exige producir un gigantesco consumo inútil que arrasa el planeta sin cubrir nunca las verdaderas necesidades de una inmensa mayoría que vive en la pobreza o al borde del hambre y la desesperación.
¿Volver a la normalidad? ¿Nueva normalidad? No será posible ya. No será posible conseguir que esa inmensa mayoría marginada acepte pagar la nueva deuda creada por el estallido de la pandemia. No será posible conseguir que las clases trabajadoras de los países ricos acepten regalar nuevamente su sufrimiento y su esfuerzo a esa exigua minoría que va a pretender pasarle la factura. Y eso porque la factura que necesitan pasar está llena de trampas y pretende esconder dentro de los costes de la pandemia el endeudamiento general de Estados, banca, fondos y grandes pools industriales.
El equilibrio se ha roto y nadie va a pagar esas facturas. Nadie. Y ese es el momento en que los grandes centros de poder financiero, económico y político han de empezar a pelearse a muerte por no ser el último en cobrar, o más bien en no cobrar.
Las crisis totales se desatan, como es bien sabido, cuando los de abajo no pueden más y los de arriba no saben qué hacer. No es ahora, ni mañana, pero es ya mismo, pasado mañana.  
Esto quiere decir también que se han de desatar los peores instintos, las peores miserias humanas, que los grandes centros de poder van a conseguir reclutar unos buenos ejércitos de parados, descontentos, fanáticos, primitivos salvajes que sólo creen en la supervivencia de su pequeño grupo, sea este nacional, racial, ideológico, religioso o simplemente mafioso.
¿Tenemos, como inmensa mayoría, armas para enfrentar semejantes ofensivas? Es evidente que hoy por hoy, no. ¿Podemos construirlas en un plazo suficiente de tiempo? Sólo sabemos que es muy difícil, que es como pretender ir a la guerra atómica con fusiles de la guerra franco-prusiana. La única expectativa útil será que seamos capaces de comprender que hay que desechar esas viejas armas del pasado y crear unas nuevas muy diferentes, que ya no valen los viejos esquemas, que el enemigo trabaja desde hace tiempo a otros niveles.
Claro que la conciencia ecológica, holística, es una de las mejores armas, pero hoy por hoy está excesivamente infantilizada, cargada de buenismo suicida. Claro que la destrucción de la sociedad patriarcal es un arma formidable contra la que ellos poco pueden oponer, pero hoy por hoy es más un integracionismo femenino en una sociedad masculina, que una verdadera actitud integradora sin supremacismos de mujeres y hombres. Claro que las redes comunales, vecinales, sociales son el arma más eficaz contra estructuras políticas estatistas castradoras, pero hoy por hoy son sólo balbuceos. Y claro que desde luego hay lucha de clases, y que a un lado está el trabajo y al otro el capital, pero querer aplicar un esquema abstracto a la realidad viva siempre resulta un poco basto. Las clases no tienen conciencia, la tienen los individuos. Hay mucho que hacer en ese sentido en el complejo mundo actual, en el que la valoración del trabajo está tan desprestigiada.
En diez años o poco más no habrá marcha atrás.


martes, 21 de abril de 2020

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Dos años después vuelvo a este blog con el propósito de incluir al menos una nota a la semana. 
Salud y República. 

lunes, 26 de marzo de 2018

LA GRAN FALACIA DE LA HUCHA DE LAS PENSIONES


Resulta que se han liquidado los sesenta y ocho mil millones que al llegar el PP al gobierno había en la célebre hucha de las pensiones. ¿Alguien se ha molestado en explicar en qué se han gastado? Es curioso y muy sorprendente que nadie haya hecho hasta la fecha tan obvia pregunta. Según numerosas informaciones publicadas y nunca desmentidas por ninguna autoridad ese capital se ha gastado en parte en pagar pensiones pero otra probablemente mucho mayor en la compra masiva de deuda pública española. ¿Cuánto? ¿A qué plazos? Nadie ha dado explicaciones hasta la fecha. Pero eso no es más que una parte de la impresentable falacia.
Si se ha utilizado en la compra de deuda pública del Estado habrá ocurrido en primer lugar que se han falsificado burdamente las cuentas públicas y nuestro déficit oficial debe sumar esa cantidad que se ha extraído de otra cuenta pública española, sean los sesenta y pico mil millones o la que corresponda si es que alguien se aviene a explicar cuanto es lo utilizado. Eso es un mayúsculo fraude en la contabilidad general que ni Bruselas, ni el FMI, ni ninguna autoridad ha querido poner sobre la mesa porque sería la quiebra, no de la Seguridad Social, sino del Estado. Se ha admitido esta absurda situación para evitar la debacle internacional que sería la quiebra de nuestra economía, cuestión que arrastraría primero a la zona euro y probablemente afectaría a medio plazo de forma desastrosa e irreversible a la economía mundial. Son trucos de contable cutre no de alta ingeniería financiera ante los que todos pretenden mirar hacia otro lado simplemente porque son muchos los que también lo hacen con otros fondos parecidos, especialmente los propios EEUU, que utilizan el sistema más simple de imprimir indefinidamente por parte de la Reserva Federal billetes de banco y prestárselos al Estado.  
Pero la gran falacia no es esa, es la de que si esa hucha se ha utilizado para comprar deuda pública española, es que la Seguridad Social se lo ha prestado al Estado, al plazo que sea que nunca será de más de dieciocho meses, y que cuando ha vencido en vez de reintegrarse al fondo prestatario se ha peloteado reinvertido en nueva deuda pública del Estado español. ¿Cuánto tiempo llevamos jugando a este peloteo de deuda pública? Nadie lo explica. Creíamos que los créditos se daban para al vencimiento recuperar lo prestado con sus correspondientes intereses  ¿o en según qué acreedor y que deudor no hay que hacerlo así?
Luego la solución es fácil, pero nadie la va a aplicar. Al vencimiento de esa deuda, de ese préstamo al Estado, cada semestre o año o año y medio según sea, devuelva el Estado ese dinero a su legítimo propietario, el prestatario llamado hucha de las pensiones, páguense las pensiones con arreglo al menos al IPC, y busque el Estado otro prestamista que le deje ese dinero. ¿Qué no existen prestamistas independientes tan tontos como para conceder un préstamo de sesenta mil millones a un Estado que en la realidad está en quiebra técnica? Pues habrá que afrontar esa situación extrema o al menos tener la decencia de explicárselo así a los pensionistas.
Díganlo ya: no podemos pagar más pensiones porque estamos usando su dinero, sin su permiso, para intentar dar el pego de que nuestro déficit es sólo del tres y pico por ciento, cuando todo el mundo sabe que si contabilizamos también el dinero sacado de la hucha el déficit sería el real, de cerca del diez por ciento. Inasumible, porque eso es la quiebra, cierto, pero es la verdad.  

jueves, 22 de febrero de 2018

PREVARICACIÓN JUDICIAL: LA CLAVE DE BÓVEDA DEL PODER


La prevaricación consiste en dictar una resolución a sabiendas de que es injusta y no ajustada a Derecho. Los jueces y magistrados que dictan resoluciones no ajustadas a Derecho puede ocurrir que lo hagan por ignorancia, estulticia, desidia, o agobiados por la urgencia, pero también porque convencidos de su intocabilidad personal decidan imponer criterios groseramente extrajudiciales y extralegales a procedimientos con fuerte carga política o ideológica o en su caso y directamente, por simples intereses pecuniarios.
Independientemente de que sea público y notorio que el Tribunal Constitucional es una simple tercera cámara no elegida por votación directa y popular sino por conchabeo de los partidos dominantes, y de que en casos como la última y delicada consulta a resolver hace unos días el denominado Mariano Rajoy telefonease repetidamente a varios magistrado del Tribunal durante el debate, no sabemos si para hablar de fútbol o de otros temas trascendentales, llama poderosamente la atención –como ahora es moda decir en lenguaje político-judicial- que del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional salgan autos groseramente políticos, que ni tan siquiera tienen antecedentes en los recientes cuarenta años de estructuras democráticas españolas. De esta manera el mantenimiento de presos sin sentencia judicial, como simples preventivos por supuestas posibles actuaciones a futuro impredecibles que pudieran resultar reiterativas de supuestos delitos no afectados por ahora por sentencia judicial alguna, constituye un evidente abuso de poder que debería ser contemplado como típica prevaricación judicial. Asimismo, la persecución en base a informes que incluyen de forma determinante elucubraciones sin base probatoria de la Guardia Civil sobre actuaciones políticas perfectamente incluidas en la actividad cívica de cualquier país democrático, calificándolas por magistrados del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional de sediciosas o propias de rebelión, rozaría lo esperpéntico sino fuera algo realmente trágico. Ítem más cuando uno de los  principales informantes de la Guardia Civil es el hermano del anterior presidente del Tribunal Constitucional que además estuvo involucrado en casos de torturas sentenciados por los tribunales donde el grupo de los torturadores juzgados y parte de ellos condenados a presidio fue indultado por el Sr. Aznar en cuanto llegó al gobierno. Es evidente que sedición y rebelión hacen referencia directa y unívoca a acciones que siendo necesariamente políticas son sin embargo sustancialmente militares, y que por tanto no es ya forzar la interpretación de la Ley aplicarlas a los políticos catalanes actualmente perseguidos y encarcelados o exiliados, sino que es simplemente actuar de forma arbitraria y de evidente oportunidad política a favor de determinados partidos políticos contra tales o cuales otros partidos políticos democráticos.
Pero no debemos sospechar que el asunto es tan simple como que el mamporrero de la Srª Sáez de Santamaría llama al fiscal y le dicta el auto de acusación, y que éste dócilmente se lo envía al magistrado y éste dócilmente lo convierte en auto de prisión con regimentaria disciplina. Obviamente el asunto podría ocurrir así, pero es más lógico pensar que no es tan sólo una cuestión política. Es sobre todo o incluso quizás exclusivamente una cuestión ideológica. Los tres estamentos involucrados: Ejecutivo, acusación pública y magistratura parecería que, simplemente, coinciden en su visión del mundo de forma extremadamente precisa y que esa visión del mundo coincide más con la que se defiende y prevalece en sistemas fascistas o autoritarios que con la que debería prevalecer en un sistema democrático, esto es, que su visión del mundo resulta ser exactamente la misma que mantuvieron y defendieron los gobiernos, fiscales y jueces franquistas -sus padres y abuelos- y que cambiando simplemente las estructuras políticas de antaño por las de hogaño, son exactamente las mismas estructuras ideológicas, en las que la observación de la Ley queda muy por debajo de valores como el orden a cualquier precio, la autoridad establecida o supuestos y fantásticos mandatos divinos. Esa es la prevaricación que según todos los indicios estamos soportando. Prevaricación basada principalmente en la ideología, esa fue la gran estafa de la transición del 78, esa es la clave de bóveda del actual corruptísimo sistema democrático español.  


miércoles, 14 de febrero de 2018

EL CORTE INGLÉS: SALDO Y CÓMODOS PLAZOS


En setiembre de 2014 falleció Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés, unas cuarenta y ocho horas después del fallecimiento de Emilio Botín presidente del Banco Santander. La curiosa coincidencia de la desaparición de dos de los más importantes personajes de la vida económica del país ofrecía el aspecto de una curiosa y rara casualidad.
Botín dirigía un imperio financiero montado a base de crecer y acumular sin más objetivo que ese mismo crecimiento y acumulación especulativa y financiera. Y en esos años previos marchaba a pelo sobre un caballo desbocado llamado burbuja inmobiliaria. Álvarez intentaba sujetar desesperadamente un imperio comercial que vendía a crédito los millones de utensilios imprescindibles en esos centenares de miles de apartamentos de nueva creación que habían ido surgiendo como setas en esos mismos años.
Botín había seguido la locura expansionista del dinero fácil comprando todo lo que se encontrara a su vista, como un cazador enloquecido compraba bancos en cualquier país, financieras, seguros y concediendo miles y miles de créditos sin suficiente respaldo para adquirir esos apartamentos tanto a particulares como a especuladores institucionalizados, oportunistas del ladrillo, y sobre todo a inmobiliarias de más que dudosa solvencia y capacidad empresarial. Y para poder mover tanto dinero con el que comprar bancos y otras compañías y repartir créditos de escasa fiabilidad, pedía continuamente dinero fresco prestado a fondos de inversión y a otros grandes bancos.
En 2013 la situación era prácticamente insostenible para ambos próceres, sus empresas tenían tal grado de endeudamiento que la quiebra parecería inminente a no ser porque su caída podía arrastrar no sólo a todo el país, sino que incluso podría provocar consecuencias imprevisibles y desastrosas en toda Europa.
La última gran operación de Botín fue comprar la estructura de crédito del Corte Inglés. Se creó una empresa financiera cuyo 51% era propiedad del Santander y el 49% restante del Corte Inglés que pasaba a ser la propietaria de toda la estructura de crédito de la última. Esto representaba un riesgo mayor todavía por parte del Santander y la ruptura definitiva del negocio familiar y tradicional del Corte Inglés.
El C.I. era un negocio singular: en su totalidad era propiedad de la Fundación Ramón Areces, organización sin ánimo de lucro fundada por el gran patriarca ya fallecido y de quien Álvarez era sobrino y a quien dejó en herencia ese gran negocio. Por otra parte, desde los tiempos de Areces, una parte del capital de la empresa estaba en manos, en forma de bonos, de sus empleados que en razón de su fidelidad a la empresa los recibían y que eran préstamos a la empresa que compraban con su sueldo y que les rentaban unos intereses fijos de por vida mayores que los que ofrecía la banca en depósitos a plazo fijo. Una especie de sueldo en diferido. Podríamos decir que en última instancia el Corte Inglés era una especie de ONG familiar.
Claro que además de expandirse vendiendo lavadoras, ordenadores, mobiliario y ropa, el C.I. se expandió en esos años comprando gigantescos solares lo más céntricos posible sobre los que construía aceleradamente sus impresionantes grandes almacenes hasta en ciudades de escasísima proyección económica de futuro.
Y claro está que el Santander no vivía tan sólo de vender dinero fácil a clientes enloquecidos por la burbuja, sino sobre todo del gran negocio del dinero negro que la barbarie constructiva producía sin cesar. Dinero que se obtenía gracias a una legislación urbanística que tenía como fin precisamente la salida a la vida financiera y comercial de enormes masas de dinero no localizable por Hacienda. Si alguien pedía un crédito al Santander o a cualquier otro banco para comprar un piso no le ofrecían como era lo tradicional un setenta por ciento del valor de compra oficial del piso, sino un ciento veinte por ciento ya que las condiciones de compraventa de ese piso incluían siempre una parte en dinero responsable ante hacienda, y otra a tocateja en un sobre.
Otro día explicaremos como se movía ese dinero negro y de donde surgía inicialmente.  
El hecho es que en 2014 tras ambos fallecimientos, la hija de Botín se hizo cargo del control del banco por sorpresa y literalmente al asalto, y el sobrino de Álvarez, Dimas Gimeno, del control del C.I. pero no de la Fundación propietaria del mismo, que hubo que repartir entre las hermanas de Álvarez  y sus dos hijas.
El resultado fue que la Fundación pasó a poseer sólo el 37% del C.I. quedando el resto entre los familiares de Álvarez entre los que Dimas Gimeno sólo tenía la propiedad del 30% restante.
En 2014 para salvar la situación del C.I. el Santander negoció un crédito sindicado de un buen montón de bancos, de los que ellos eran el principal, para aportar liquidez al C.I., y aún así en 2015 recurrieron al estado Qatarí para obtener otro crédito de 1.000 millones de euros que impidiera la quiebra del con la condición de que el C.I. saldría a bolsa cuando los qataríes lo exigieran.
En la actualidad la deuda del C.I. es de tres mil seiscientos cincuenta millones de euros, prácticamente la misma que tras el estallido de la burbuja, la deuda del Santander es literalmente inconmensurable y las cifras oficiales impiden saber a qué niveles astronómicos ha llegado. Para paliarla ha estado vendiendo algunos de los activos que Botín había ido comprando durante los años felices, pero sus acreedores aprietan y ciertos fondos salvajes les están forzando a vender lo que sea para hacer frente a los pagos que vencen continuamente sin liquidez para cubrirlos.
Otro día hablaremos de la compra del Popular.
Al borde de la quiebra de ambas entidades, pero imposibles de quebrar por las consecuencias extremas que esto acarrearía, los qataríes han exigido la salida a bolsa porque a ellos les interesa un rábano la venta de lavadoras y textil y les interesa muchísimo la compra de lo que quede del negocio cuando salga a bolsa y ellos lo compren a precio de saldo ya que la compra absorbería su propio crédito, y con esa operación obtengan una suculenta tajada de un buen montón de solares céntricos de todas las más importantes ciudades de España. El patrimonio inmobiliario del C.I. está valorado en unos dieciocho mil millones de euros.
Claro que en esa situación las hijas de Álvarez y su sobrino se han enzarzado en una serie de pleitos judiciales salvajes por la propiedad de la Fundación y del propio C.I. en la que, por ahora, no ha habido cadáveres. Ya hubo bastante con que desapareciera el férreo amo y patriarca en 2014 cuando se negociaba la venta del sector más importante del C.I al Santander en el mismo momento en que falleciera el propio amo del banco.
La señora Ana Patricia Botín y las hijas de Álvarez y su primo Gimeno, más los qataríes, más unos cuantos personajes de los llamados gestores de primera fila de las grandes empresas españolas están “discutiendo” de forma bastante cruda quien se lleva las mejores porciones del pastel. Y de estos personajes trabajando entre bambalinas el más importante se llama Manuel Pizarro.
¿Y saben quién es el principal garante de las dos operaciones que se están cerrando estos días, la que sostiene artificialmente al Santander ante sus descomunales deudas impagables, y que por tanto necesita solares de alto precio para vender rápidamente y cubrir deudas, y la que ha acudido a la refinanciación del Corte Inglés, que en realidad representa su liquidación por derribo, la venta de sus inmuebles y el despido de miles de trabajadores? Se llama Goldman Sachs, que va a aportar la parte fundamental de los créditos imprescindibles para evitar la quiebra. ¿Y quién ha sido el hombre clave que ha gestionado todo este derrumbe controlado (por ahora) del C.I. y ha puesto más o menos de acuerdo a los qataríes, el amo Gimeno, el Santander y ha ido apartando del poder a las hijas de Álvarez y la vieja guardia de la Fundación? Manuel Pizarro, nieto del general de la guardia civil que al acabar la guerra del 36 dedicó años a liquidar la resistencia guerrillera a base de torturas, asesinatos, violaciones y vaciar literalmente las masías, cortijos y hasta aldeas enteras que supuestamente podían servir de apoyos a la guerrilla antifranquista, llegando incluso a hacer fusilar a los guardias civiles que se mostraban tibios ante la dureza de la represión. Pero dejando a un lado cómo se creó su fortuna familiar gracias al enorme poder de este general durante la Dictadura, diremos que el actual Sr. Pizarro es, entre otras muchas altas responsabilidades y altos negocios, el expresidente de Endesa, puesto que dejó para pasar a organizar esta compleja operación hace tan sólo un par de años. ¿Y saben quién era uno de los más altos directivos de Endesa hasta su nombramiento como ministro? Se llama Luis de Guindos, el ex Lehmann Bothers considerado por el Financial Times “el peor ministro de economía de Europa”. ¿Y saben con quién está casado el Sr. Pizarro? Con la expresidenta de Navarra Yolanda Barcina. ¿Y quién era el segundo tras M. Rajoy en las listas electorales del PP por Madrid en las elecciones del 2008? El propio Manuel Pizarro. ¿Y saben de qué organización, también sin ánimo de lucro, son notorios miembros De Guindos, Trujillo, Barcina, y los Botín? Se hace llamar El Opus Dei. 
Otro día explicaremos algo de lo de la absorción del Popular, el banco del Opus y la Conferencia Episcopal, por el Santander.



sábado, 10 de febrero de 2018

IMPUNIDAD. EL GOBIERNO EN LA SOMBRA: NUESTRA P-2 A LA ESPAÑOLA



 Probablemente hay un error en la percepción del funcionamiento de la corrupción que nos corroe. Se presenta como si en el seno de una importante organización política, el PP, se hubiera formado una organización criminal dedicada al enriquecimiento ilícito, la corrupción y el saqueo de las arcas públicas. Es un error de percepción. La realidad parece justo la contraria: que en el seno de una organización criminal se ha conformado un partido político, el PP, pero no sólo el PP, que permitiera encubrir públicamente ese saqueo. No es un partido que tiene dentro una trama criminal, es una trama criminal que tiene dentro un partido.
Y esa organización criminal quizás tiene una forma algo imprecisa o algo difusa, o quizás tiene una rígida y sólida estructura piramidal en cuya cúspide hay personajes que ni siquiera imaginamos.
Pasó en la Italia de los años setenta y al fin allí los capos supremos acabaron siendo conocidos, Giulio Andreoti, Licio Gelli, el abogado y banquero de la Mafia siciliana Michele Sindona, el arzobispo Paul Marcinkus, el banquero Roberto Calvi, el general Vito Miceli, y en segundo plano unos cuantos más militares, banqueros, políticos, periodistas, industriales y magistrados.
Cuando entre atentados terroristas nunca esclarecidos con cientos de muertes, corrupción generalizada, asesinatos políticos y una enorme desintegración social, saltaron todos los escándalos a la luz, se produjeron unos años de reorganización de la vida política italiana y al final se reconstruyó el país dejando atrás aquel horror mafioso sin que se aclarase qué había pasado ni se hubieran ajustado cuentas con ese pasado. Andreoti falleció muy anciano es sus grandes posesiones de Sicilia a principios de este siglo, Licio Gelli, el gran maestre de la P-2, vivía hasta hace pocos años en su lujosa mansión del norte de Italia, Marcinkus gozaba de un dorado retiro en sus grandes fincas con campo de golf privado en los EEUU, etc. Claro que en el proceso de liquidación se asesinaron un poquito entre ellos, pero de los grandes capos que sobrevivieron ninguno pisó la cárcel jamás.  
Y aquí, entre nosotros, en el siglo actual ¿Sabemos realmente quienes nos gobiernan? ¿Quiénes son los verdaderos jefes de la organización criminal que está socavando la vida política, económica y social de nuestro país?
Porque es muy evidente que M. Rajoy es un botarate que está cumpliendo la función del que nunca sabe nada, ni hace nada, ni se entera de nada, pero entorpece todo lo que de sano pueda formarse en el país. Para eso le han colocado en su elevado trono, nada más que para hacer de pantalla fija, plasma inasible, figurilla inamovible, cartón piedra contra el que se disparan proyectiles que lo atraviesan sin que se altere en nada la realidad. ¿Quiénes nos gobiernan desde nuestra particular P-2?
Seguirá.


martes, 24 de mayo de 2016

Cifras, fútbol, banderas y mucho plasma



 Podría parecer que el escándalo de las esteladas en un partido de fútbol lo ha montado el gobierno en funciones para comenzar la campaña electoral con una buena campanada. Seguramente es cierto, pero no del todo. Lo que realmente importaba al gobierno del desastre era desviar la polémica creada por la gravísima situación económica y conseguir que frente a un tema tan arduo como el de las cifras contables entretener a los medios y la población dando carnaza sobre cosas ultrasimplistras como un  conflicto artificial de banderas nacionalistas.
La situación es tan grave que cualquier cosa les resulta imprescindible para evitar que se hable con claridad de economía. Superado el 100 % de deuda pública sobre el PIB, y con un déficit del 5% no hay salida dentro de los parámetros actuales de Bruselas, el FMI y Frankfurt. Literalmente no hay salida.
A groso modo quieren decir estas cifras que el Estado debe más en cada momento de lo que produce cada año a partir de ese momento, y como lo que debe dentro del ejercicio actual equivale a casi un tercio del total del presupuesto del Estado, y que como es imprescindible pagar al menos los gastos generales y este año se ha llegado a fin de ejercicio dejando a deber para el siguiente un 5% de todos los pagos pendientes, y considerando además que según la reforma del 135 de la Constitución es prioritario el pago de los vencimientos de la deuda antes que cualquier otro pago, simplemente no es posible cumplir ni con todos los pagos de la deuda, ni con los pagos corrientes, ni acabar el año sin deber dinero extra más allá del presupuestado para pagos dentro del año. Así de sencillo.
Claro que cada vez que llegan vencimientos de la deuda en vez de pagarse con lo producido se ha de recurrir a pedir más dinero prestado a los mismos prestamistas, lo que encarece continuamente los intereses y cómo no hay con qué pagar, los acreedores pueden dedicarse con toda tranquilidad a retorcernos el pescuezo cada vez más.
El límite es ese cien por ciento de deuda pública. A partir de ahí simplemente no hay forma de pagar más que o produciendo mucho más o debiendo mucho menos. Lo segundo ya es tarde para poder negociar nada y no es aceptado por nuestros buenos amigos de Bruselas y el FMI, lo primero es imposible con la política a cortísimo plazo que ha resultado única política económica que se les ha ocurrido hasta la fecha a nuestros variados gobernantes. Habría una posibilidad extrema: recaudar más, pero es obvio que sólo se podría cobrándoselo a los poderosos, no a los trabajadores ni a los pequeños y microempresarios, y eso simplemente no se plantea. A la larga hay aún otra alternativa, pero a veinte años vista, no para resolver estas urgencias y que con urgencias no es posible implementar: cambiar de sistema productivo, ir a nuevos sectores de alta productividad, innovadores, apoyar la enseñanza, la alta tecnología y la investigación al máximo, reducir la edad de jubilación, la semana laboral, cobrar menos pero repartir el trabajo, apoyarse en legislación fiscal rigurosa, reformar las leyes para perseguir al defraudador y al especulador más que al robagallinas, cambiar deuda actual por deuda perpetua, y ese largo etcétera que los poderes fácticos interiores y exteriores no están dispuestos a permitir sin que se paguen primero las deudas, que evidentemente no se pueden pagar en la situación actual, y cada año menos. Por eso decimos que no hay salida.
Y el déficit del 5% representa que en vez de que cada año se pueda reducir este déficit aún exprimiendo a los servicios sociales hasta el extremo, cada año se mantenga o incremente. De hecho se ha incrementado por causa de los costes del rescate bancario  aunque nominalmente parezca reducirse por los drásticos recortes, y sólo se disimulan las cifras reales por curiosos trucos de prestidigitación llamados ingeniería financiera pactada con Bruselas. Se excluyen ciertas partidas que no se contabilizan simplemente porque así se decide entre las partes, a sabiendas de que si se incluyeran como correspondería en una contabilidad real y honrada se tendría que declarar la quiebra.
Además hay que tener en cuenta que el PIB se calcula desde hace unos pocos años incluyendo dos partidas arbitrarias de dudosa productividad: la prostitución y el tráfico de drogas. Fue una resolución in extremis del anterior gobierno que contó con el visto bueno de todo el mundo y el consabido silencio de los corderos. Una hipocresía para dar un cierto balón de oxígeno a unas cuentas ya a la deriva entonces.
¿Qué nuevo parche buscará el nuevo gobierno a pactar disimuladamente con Bruselas? Sean los que sean, los tiempos se acortan cada vez más deprisa y, como bajo un efecto Dopler, el chirrido se convertirá de pronto en un aullido de máxima frecuencia, insoportable, desastroso. En ese momento sólo cabe un gobierno autoritario, una quiebra que arrastraría a toda Europa, o una situación civil insoportable. Es cosa de poco tiempo, dos o tres años, pero lo que ahora sabemos y el gobierno pretende ocultar es que a partir de ahora ya no hay marcha atrás. Por eso hacen falta guerras de banderas, más fútbol, y toneladas de plasma para evitar verse cara a cara con los ciudadanos, con la dura e inexorable realidad. Económicamente no hay ya futuro, al menos un futuro con cierto orden y decencia.
Esta crisis es muy larga, decisiva, como la del pasado siglo, porque es imposible mantener las tasas de beneficios de los capitales y porque los capitales financieros, especulativos, corren por el mundo como pollos sin cabeza cargados de dinamita, mientras a los capitales productivos les resulta inútil el dinero barato de los financieros y les falta el beneficio, y sin incremento de las tasas de beneficio el capitalismo no funciona. Recordemos una vez más cuánto duró la crisis del 29. Comenzó en el 29 y acabó en el 46 con la implementación de los acuerdos de Bretton Woods, y por el camino se dejó millones de muertos, guerras, fascismos, y un largo etcétera criminal. Sólo tras eso se resolvió la crisis, a ese altísimo precio. Ahora nadie quiere decir la verdad y enfrentar la dura realidad actual, sólo estamos a menos de la mitad del camino de la salida de la crisis, y ya los síntomas son nefastos en Europa y Norteamérica.
Sólo queda la calle. Pero la calle no es nada si no se consigue el gobierno, y a su vez el gobierno no sirve para nada si no se tiene la calle. Calle sin gobierno o gobierno sin calle sólo dan un resultado: los tanques. Calle y gobierno pueden contener los tanques, pero siempre que la mecha prenda a la vez en otros puntos de Europa, y aún así, calle y gobierno, pero sin ir demasiado lejos. Difíciles equilibrios, improbables.
Y gobierno no quiere ya decir partido de corte clásico, partido sólido de vanguardia, o sea partido alejado de la ciudadanía, por el contrario quiere decir movimiento que se concreta en entente de partidos y movimientos civiles capaces de estar a la altura de tales circunstancias con suficiente lealtad o al menos sentido de la realidad, la conveniencia y la oportunidad. Y quiere decir descentralización, poder de las ciudades y las regiones, poder, en definitiva, de lo pequeño frente a lo grande, de lo débil frente a lo poderoso, lo débil se dobla pero no se quiebra fácilmente, lo fuerte se quiebra al no poder doblarse fácilmente.
Y todo esto en tan poco tiempo, tres o cuatro años para empezar y el doble o poco más para implementar. Demasiado difícil, probablemente sigamos muchos años con fútbol, banderas y mucho plasma, y desde luego con sólidas leyes mordaza, sólidas instituciones europeas y mucha miseria mientras se camina al precipicio internacional.