La primera cuestión es razonar quién ganó el debate-dibate. Pues es seguro que los únicos que ganaron fueron Izquierda Unida y UPD. La imagen era de más de lo mismo entre dos encarnizados contrincantes que no aportaban más diferencias sustanciales que matices en cuestiones sociales y contenía muy poca política.
Lo que sé resultaba evidente es la enorme senectud de nuestro sistema. Dos viejos gallos de nuestro panorama político, sin espolones, cansinos, enormemente vacuos, difusos y aburridos, discuten sobre el futuro, cuando representan puro pasado en época de crisis aguda.
Los dos desde hace treinta años han sido ministros de educación, y la enseñanza está en estado cataléptico, aunque la extensión y gratuidad sí que han sido un avance real, pero a costa de hundir la calidad, los dos han sido ministros de interior y vivimos en el país de la corrupción, lleno de mafias internacionales que se alimentan de la especulación inmobiliaria salvaje, los dos han sido vicepresidentes políticos del gobierno, y hemos llegado a un sistema en el que miles de ciudadanos han decidido dar la espalda a la vida política oficial y salir a la calle al no encontrar ningún otro cauce para expresar sus puntos de vista, y los dos hablan desde la posición de gente importante que nunca ha conocido más que por referencias indirectas, el paro, las más angustiosas dificultades económicas, los problemas cotidianos de millones de sus y nuestros conciudadanos.
El PP ha tenido un presidente del gobierno que era Inspector de Hacienda en excedencia, y pretende tener ahora otro que es Registrador de la Propiedad en excedencia, ese es todo su balance, altos funcionarios públicos con enormes sueldos y de profesiones de dudosa reputación. El PSOE ha tenido dos presidentes del gobierno, uno, abogado, que al fin y al cabo llegó muy joven al gobierno por mor de la historia más que de méritos propios, y un profesor universitario en excedencia, y ahora tiene a un candidato que es otro profesor universitario en excedencia. Todos estos excedentes de la administración, o sea funcionarios que no ejercen, son excedentes desde hace unos treinta años, o sea viven sólo de la política y de los extraños negocios que dependen del poder político. El balance es de una pobreza social descomunal.
Nótese que en la hora y media de debate nunca se habló de la juventud, nunca se habló de la corrupción, nunca se habló de la inmigración, nunca se habló del fracaso escolar, nunca se habló de los desahucios, nunca se habló en realidad de la realidad política y social del país que pretenden gobernar. Y nótese como para ninguno de los dos existe siquiera la España periférica, Cataluña, Euskadi, Galicia, todo eso es para ellos un mundo artificioso creado para fastidiarles, pero no reales, aunque catalanes, vascos y gallegos no se hayan dado cuenta todavía de que oficialmente o no existen, o si existen es mejor ignorarles para quien deba gobernar de verdad en la autodenominada España, a la que Rajoy llamó nación, y Rubalcaba país.
Y por tanto deducimos que nunca hablaron a la juventud, que ellos ignoran de forma casi absoluta, nunca hablaron a los corruptos que según ellos parecería que no existen, quizás porque los tienen demasiado cerca y demasiado dentro, nunca se habló de la inmigración, quizás porque saben que aún los americanos con derecho a voto por haber obtenido la ciudadanía española, no piensan votar en su inmensa mayoría y por tanto no les interesan para nada, nunca se habló del fracaso escolar porque para ellos parece que las familias y los maestros son sólo objetos a los que intentar manipular pero no ciudadanos reales con problemas reales, ni se dirigen a los desahuciados, que es un tema delicado si luego tienen que negociar sus campañas electorales con los bancos que desahucian con demasiada facilidad y sangre fría, ni hablaron a Cataluña, Euskadi o Galicia, ni hablaron en suma de política. No hablaron ni quisieron hablar, en ningún momento, de una sociedad ya cansada de ellos y de sus pobres partidos, cansada de esa Constitución que entre ellos y con la firme ayuda del PC, escribieron, con el fin de ignorarnos a los ciudadanos de a pie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario