Hace un mes escaso, un triste acuerdo parlamentario permitió a los dos partidos que nos gobiernan cambiar la sacrosanta y hasta hace poco purísima Constitución para incluir en ella un punto según el cual, el orden de prioridad en los pagos al que se obliga el gobierno en todo momento es el siguiente: Primero se paga a los bancos y agiotistas acreedores del estado, y segundo a funcionarios, servicios sociales, inversiones en obra nueva, investigación, desarrollo de infraestructuras, etc.
Esto quiere decir que cuando nos gobiernen más directamente que ahora los gestores y banqueros del FMI y de la gran banca internacional, como los Srs. Monti o Papademos, ellos deberán repartir los recursos que queden en caja, si quedan, de la siguiente forma: primero deberán llamar a sus jefes para preguntarles cuanto se les debe a cada uno, luego se les abona lo que haga falta según esta trascendental información, y al fin se ve si queda algo para médicos, maestros, funcionarios, etc., y en caso de quedar, se les reparte según una escalilla de peligrosidad social, primero a los que más follón puedan armar, y luego a los que sean. Obviamente sin mermar los sueldos de altos cargos, amigos de altos cargos con puestos de responsabilidad –léase asesores, conseguidores, comisionistas, etc.-, y sin mermar los imprescindibles gastos de representación ni de asesoría de imagen.
Y ahora resulta que cómo no hay nada en la caja del Estado, nos informan que hay que pedir crédito para pagar la nómina de este mes a los funcionarios, y resulta que los banqueros y agiotistas que prestan, piden un rendimiento del 7 % de su préstamo.
No nos engañemos más, no piden, por explícita determinación constitucional, para pagar a los funcionarios ni para pagar servicios sociales, tal como han afirmado los dos partidos gobernantes y apoyan sus amigos de CiU, piden, porque lo indiscutible tras la profunda y pasmosa reforma de la hasta hace poco inmaculada Constitución, es que hay que pagar de forma ineludible y absolutamente prioritaria las deudas pendientes, de inmediato vencimiento, con esos mismos bancos que ahora les prestan.
Todos sabemos que quien pide créditos para pagar créditos vencidos está ya liquidado financiera y económicamente. Ese es ahora nuestro caso.
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