Tras despedir a decenas de miles de empleados públicos, rebajar sueldos, pensiones, malvender el patrimonio público, y pagar miles de millones de euros, los griegos deben ahora aceptar ser gobernados directamente por el Fondo Monetario Internacional o declararse en bancarrota.
Grecia, la pequeña España
En la ciudad de Larissa capital de Tesalia, de 250.000 habitantes, hay más porsches per cápita que en Nueva York o Londres según un curioso estudio de quien fuera hasta hace poco jefe del Departamento Económico del primer ministro griego. Más aún, afirma este estudio que en toda Grecia hay más porsches Cayennes que contribuyentes que declaran ganar al año más de 50.000 €.
¿Cómo ha sido tan simple Camps de no haber ido a Grecia a estudiar las extrañas razones por las que Tesalia se ha conseguido situar por encima del nivel de corrupción de la Comunidad Valenciana? ¿Cómo se ha podido permitir una cosa así sin que intervengan las auténticas autoridades?
Ahora, sacan a relucir los indignados gobernantes alemanes y los airados dirigentes del Banco Central Europeo, que Grecia les ha estado engañando con sus cuentas desde hace muchos años. ¿De verdad no lo sabían? ¿De verdad hay muchos Estados que digan la verdad sobre sus cuentas a la hora de pedir crédito?
Todos lo sabían, pero lo importante era vender los porsches que fabrica la empresa alemana con sede en Sttugart a los nuevos ricos griegos, a los nuevos ricos españoles, a los nuevos ricos europeos en general. Naturalmente que a crédito, pero no a crédito de las empresas sino de una muy ligera banca y del Estado.
¿Y la banca ignoraba que daba créditos manifiestamente incobrables? ¿Y el gobierno alemán no lo sabía?
Todo era economía-ficción, pero era dinero que entraba en forma de unos papeles en los que alguien escribía y firmaba que algún día pagaría el precio de esos porsches a quien se los vendiera, por ejemplo a Alemania. O trenes, o maquinaria, o a Francia, o a quien sea, pero mañana, a crédito.
¿Que falseaban las cuentas? ¿Cómo Lehmann? ¿Cómo Enrom? ¿Cómo la CAM alicantina? ¿Cómo el Santander o el nuevo reluciente banco del Sr. Rato?
Verdaderamente es una indecencia que una pequeña región de Grecia haya usurpado el primer puesto en el ranking de corrupción a cualquier indigna región española, y especialmente a la que los trapisondistas de los diversos partidos valencianos han defendido con uñas y dientes como la región más corrupta de toda la eurozona. Caiga la vergüenza sobre Fabra, Ripoll y Camps.
España, el pequeño México
Pero lo más irritante es que el ranking de corrupción española no sea comparable al de un país como México. O al menos eso parece. Porque dicen los autodenominados expertos que ese nivel de corrupción mexicano se debe al narcotráfico.
Descansamos. La mayor entrada de droga de toda la Comunidad Europea pasa por España. Es una tranquilidad saber que lo de México es discutible.
Claro que nadie debe olvidar que hubo una guerra no del todo acabada en los Balkanes, que dirigía el ciudadano español Javier Solana, en la que se discutían cosas de no poca importancia.
Una, permitir o impedir que Rusia tuviera una salida al Mediterráneo como ha sido siempre su máxima preocupación, otra, permitir o impedir que la OTAN controlase la costa exyugoslava, con Croacia, Bosnia y Montenegro en primera fila, otra, controlar la ruta del oro blanco desde las regiones productoras (Turquía, Pakistán, Afganistan, Irán) hasta el corazón de la libre Europa, aunque esta última no resultaba ser más que un daño colateral de la guerra, evidentemente imprevisible. ¿Qué hace la extraña región de Kosovo-Albania ahí en medio, incontrolable?
No sigamos mintiendo. La estrategia económica de lo que son las dos periferias decisivas, España y los Balkanes, se llama dinero negro. Claro que gracias a un Estado miembro fundador de la Comunidad Europea llamado Luxemburgo, a otro Estado europeo no miembro de la Comunidad llamado Suiza, y a un conjunto de semiestados internos, integrados de hecho y prácticamente de pleno derecho en la Comunidad, llamados Liechtenstein, islas del estrecho, Gibraltar, Mónaco, etc., verdadero entramado de paraísos fiscales. ¿O alguien hay que pueda decir que no se sabía el truco?
Lo que pasa es que en el llamado Reino de España y, en parte, en la verde Irlanda, se estaban intentando establecer posiciones cercanas a la de estos semiestados y eso es bastante más complicado.
Países donde sólo paguen impuestos los pobres y los tontos, donde los ricos tengan un estatus al margen de la Hacienda Pública, donde la justicia sea absolutamente dependiente, no de los gobiernos, que pintan poco, sino de los poderes reales, que no saben de colores políticos. Como en Luxemburgo, contando con que en este Estado los jueces pueden ser justísimos porque el Parlamento sólo aprueba leyes que les eximen de prevaricar, sin contar con que en un enclave de sólo seiscientos mil habitantes no resulta demasiado complicado que directamente todos sean ricos, y en España, con cuarenta y cinco millones de habitantes, las cuentas no salen.
La conclusión es simple: España era absolutamente necesaria para la Comunidad Europea. No por esas zarandajas del consumo, que desde luego era parte importante del trato pero no la esencial, sino porque hacia falta un verdadero fabricante de gigantescas masas de dinero negro que hicieran funcionar seriamente una buena parte de la economía de toda Europa. Ese ha sido nuestro triste papel y lo hemos cumplido a la perfección, no como esa chapuza de los griegos que no ha sido más que una broma comparada con lo nuestro. Esa es la verdadera razón por la que no se puede permitir que caiga España, y por tanto no se puede permitir que caiga nadie, ni Grecia.
Pero nadie crea que eso del dinero negro se hace tan a pelo como en México, se hace pasando por inmobiliarias y bancos. Y jueces, registradores y notarios. Si no, en una regulación tan fina como la de la Comunidad, resultaría imposible, y eso no le conviene a casi nadie, o al menos, a casi ningún poder real.
México, la pequeña China
Y lo de México no es nada comparado con lo que se está gestando en China. Crecimiento del 9 % anual, desplazamiento masivo del campo a la ciudad, un quinto de la población mundial, régimen político socialdemócrata con código penal drástico y corrupción generalizada, y un mecanismo interno de sociedades de apoyo financiero-comercial cerradas que no admiten fácilmente fallos.
De ese 9% de incremento del PIB anual en todo el país, le corresponde a la más próspera región, Shanghay, un 14%. Pero siempre hay un ¡Ay! De ese 14% un 9% se debe a la construcción y venta de viviendas, a la cruda especulación inmobiliaria.
Hay dos índices para interrogarse sobre la economía china: el mercado del cobre y el de petróleo. El de cobre porque es esencial para la construcción y las infraestructuras y está enormemente localizado, y el del petróleo porque China no lo produce. Y un tercero: el de la alimentación, porque a mil setecientos millones no es fácil ponerles la mesa cada día.
Pues, el de cobre está todavía en crecimiento, pero ya con serias dudas de futuro, el del petróleo, sigue imparable pero no crece, el de productos alimenticios está en suspenso desde hace meses, sin que nadie esté demasiado seguro de por qué.
Todos lo saben, la burbuja inmobiliaria en China está a punto de estallar, y como toda burbuja, irremediablemente. Las deudas acumuladas no salpican demasiado fuera del país dado el sistema (demasiado parecido al español) por el que la banca es regional y sus bromas de mal gusto se disimulan por la corrupción, la inescrutable contabilidad y su situación cortocircuitada con la contabilidad general del Estado. O sea que la contabilidad general del país es de lo más correcta, pero elude la deuda de las regiones y de los particulares, la de la banca local y la de las promotoras. ¿Les suena la fórmula?
Pero China no es la comunidad Murciana, es la quinta parte del mundo y es quien respalda por ahora la estabilidad del dólar y del euro comprando moneda y deuda de estas áreas.
Y la economía China no es como la occidental, es un poquito más complicada, si bien en el fondo es la misma. Las estructuras tradicionales del comercio y las finanzas están profundamente imbricadas con la estructura política y con las estructuras económicas oficiales. Luego, todas son tan falsas, tan en negro, como las de Lehmann Brothers o la economía griega, pero a lo bestia. Y nadie crea que los poderes económicos reales, los de las estructuras oficiosas, son más suaves que los mexicanos. Son aún más duros, por eso nunca pasa nada, porque en China todo el mundo lo sabe, y ese es el poder político real, sea bajo el nombre que se quiera, por ejemplo Partido Capitalista de China, único, omnipresente y todopoderoso, diríamos que casi eterno, como casi todo en China.
Así que deberemos concluir que efectivamente el orden (?) mundial está en evidente e inminente peligro.
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