domingo, 27 de noviembre de 2011

LOS OTROS RESULTADOS. LA TERCERA CÁMARA

Tiene no poco interés el estudio de los resultados de candidaturas que no han obtenido escaño.
Los dos principales han sido la que se definía como ecologista con un punto notorio de alternativa, EQUO, y la propuesta en defensa de los derechos de los animales y sobre todo antitaurina, PACMA. El primero aspiraba a obtener escaño, el segundo sólo pretendía medir sus posibilidades ante las próximas elecciones europeas en las que la circunscripción es estatal, sabiendo que a nivel provincial no tenía posibilidades en ninguna circunscripción. En las europeas puede obtenerse escaño con algo menos de ciento cincuenta mil votos y en estas ha conseguido superar la barrera de los cien mil.
EQUO se ha mostrado un tanto marginal y sólo los seguidores convencidos deben conocer su programa, sus ideas y sus propuestas. No ha sido capaz de ofrecer una propuesta clara y atractiva para el sector más alternativo y ecologista que podía ser su base. Además le han faltado los votos valencianos donde ha preferido ponerse de segundón de un partido nacionalista que a veces se presenta como de izquierda y a veces como de derechas, pero que en todo caso es el más fervoroso defensor de los bous al carrer, las salvajadas festivas con toros y vaquillas, la caza supuestamente tradicional masiva y no selectiva y la utilización masiva de fitosanitarios en agricultura intensiva, y que nunca ha levantado la voz contra la destrucción masiva del litoral por parte de las promotoras ya que según ellos eso es trabajo para los pueblos. En esas condiciones este partido nacionalista minoritario ha conseguido un diputado y EQUO ha perdido el suyo.
Por debajo de eso, llama la atención la subida proporcional de numerosos pequeñas agrupaciones fuertemente ideológicas y muchas de ellas simples sectas más o menos iluminadas, que han conseguido incrementos notables.
Se pueden analizar en cuatro sectores principales: partidos de izquierda de planteamientos rígidos y un tanto elementales, partidos fascistas, pequeños o no tan pequeños partidos que se mueven entre el nacionalismo y el regionalismo, y agrupaciones difusas que proclaman entusiasmadas su llamada a la buena voluntad ciudadana.
Entre todos, o sea todos los que no han sacado diputado ni lo esperaban, han obtenido bastante más de medio millón de votos (563.299).
Salvo errores aislados hay que interpretar que son votantes muy concienciados con su elección y de un cierto nivel de politización activa, que prefieren tirar su voto a la basura antes que participar con efectividad en un juego que consideran inútil y falseado.
Destacan los votantes de Escaños en Blanco, con casi cien mil votos. A los que habría que sumar en cierta forma los votos en blanco, lo que da un total de casi cuatrocientos mil votos, sin duda lúcidos, cívicos, y en general de gran conciencia política.
Como la abstención ha sido del 28,31 %, y los votos en blanco más los votos de Escaños en Blanco suman respecto al total de ciudadanos con derecho al voto, hayan votado o no, los votos en blanco el 2,7 % y los de la candidatura Escaños en Blanco un 0,3 %, el total de votos en blanco es de 3 %, casi cuatrocientos cincuenta mil votos. Esto representa una desafección de más del treinta por ciento de ciudadanos con derecho al voto. Si suponemos que un quince por ciento, siendo muy generosos en el cálculo, es puramente técnico, esto es de enfermos, inhábiles, marginales, etc., el resultado es que unos diez millones de ciudadanos o se han abstenido o han votado en blanco, más o menos los mismos que han votado al PP, y casi un tercio más de los que han votado al PSOE.

De los grupos de izquierda dura destaca el PCPE que sigue siendo una verdadera fuerza con 26.436 votantes, y la suma de los tres grupos de izquierda comunista o troskista que suman ellos solos más de cuarenta mil votos. El total, casi setenta mil activistas de extrema izquierda, es de una fuerza considerable, pero siguiendo las duras tradiciones de la izquierda jamás conseguirán actuar con eficacia electoral y seguramente ni lo pretenden.
Por el contrario los dos grupos fascistas militantes, España 2000 y FE de las JONS, suman tan sólo unos doce mil votos, si bien lo más llamativo es que han más que duplicado los resultados de las anteriores elecciones. Lo más llamativo es que el grupo más duro, España 2000 tiene algo más de nueve mil votantes pero sólo en dos provincias: Valencia y Castellón, donde es sabido que gozan de la protección de altos mandos locales policiales, y donde actúan como fuerza de choque de verdaderas bandas mafiosas de la derecha local, Camps y Fabra no han de ser ajenos a ese sorprendente ascenso que les llevó en las elecciones municipales a alcanzar incluso concejalías en pueblos de población media. Naturalmente que la inmensa mayoría de las organizaciones fascistas actúan en la clandestinidad y por tanto no resulta fácil cuantificarlas.
Sorprende la caída en picado de las escasas organizaciones puramente republicanas que prácticamente han desaparecido del ámbito electoral, en parte subsumidas por Izquierda Unida, y en parte incapaces de alcanzar los avales que la actual ley exige en cada provincia.
Llama también la atención la irrupción del Partido Pirata, que ha obtenido más de veinticinco mil votos, ahora que aunque la señora Sinde desaparezca del panorama político, a dios gracias, las cosas se van a poner todavía más oscuras con el nuevo gobierno y sus amigos del mundo de la SGAE, las grandes editoriales, y los amos de la informática de pago.
Al margen, salvo en el caso del Partido Andalucista quedan unos cuantos mínimos partidos regionalistas que no se han mostrado capaces de romper el debate PP-PSOE. Los andalucistas no han sacado diputado pero suman la nada despreciable cifra de setenta y seis mil y pico votantes. De forma comparativa con su pasado reciente siguen en vía muerta.
Alrededor de veintitrés millones de votantes han votado con resultado de alcanzar su partido alguno o muchos escaños. Algo más de once millones, o no han votado o han votado nulo, en blanco, o Escaños en Blanco. Algo más de medio millón han votado candidaturas que eran puramente testimoniales. El PP gobernará con los votos de un 31,6 % de los ciudadanos con derecho a voto. Es mucho, pero no ese apoyo masivo que proclaman. Los del PSOE no alcanzan más que un escaso veinte por ciento de los ciudadanos con derecho a voto. Léase al revés: un setenta por ciento no quiere verse gobernado por el PP, y un ochenta por ciento no quiere verse gobernado tampoco por el PSOE. Pásesele la cuenta a la tristemente mezquina Transición de los años 80.

Y al margen de este análisis no se olvide que este país tiene tres cámaras legislativas, o de poder real: el Congreso de Diputados, el Senado y el Tribunal Constitucional, las dos primeras electas por la ciudadanía, el Congreso con listas cerradas, ley d’Hont, circunscripciones excesivamente curiosas y avales preelectorales, la segunda mucho más abierta, pero de nulo valor real, y esa tercera no elegida por la ciudadanía, sino de tipo corporativo, como en el viejo fascismo, elegida por los tres quintos de parlamentarios: Calculen y vean que el PP se permitirá el lujo de no tener que negociar prácticamente nada para nombrar un Tribunal Constitucional de propiedad exclusiva, ni tampoco tendrán problema con el Consejo Supremo del Poder Judicial, ni con la elaboración de Leyes Orgánicas que son imprescindibles para el desarrollo de la legislación universal y europea que afecta al llamado Reino de España. Y para colmo el Gobernador del Banco de España, el penoso señor Fernández Ordóñez, cumple su mandato en junio próximo, y el nuevo todopoderoso gobernador será nombrado en exclusiva por el PP. Y eso con un simple apoyo de menos de un tercio de la población, pero con un sistema electoral y una transición profundamente agresivas con los derechos ciudadanos.





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