domingo, 26 de agosto de 2012

SOCIMI: GATO POR LIEBRE


El gobierno arma una gran zapatiesta con un denominado Proyecto de Ley dedicado en teoría a fomentar el alquiler de viviendas. El proyecto flota por aires celestiales decretando que cuando un inquilino deje de pagar su alquiler al arrendatario, se le pondrá en la calle irremisiblemente en diez días. Para ello aclara que los juzgados actuarán con semejante premura y llamativa eficacia.
Luego añaden diversas nimiedades sobre tecnicismos variados de escasa importancia, que en realidad lo único que hacen es dejar un poco más desnudo al inquilino con problemas. Poca cosa respecto a la actual legislación, ya de por sí bastante ineficaz y poco rigurosa ni para el arrendador ni desde luego para el inquilino.
Pero mirando despacio el anteproyecto se lee al final un apartado referido a curiosos temas fiscales de ámbito desconocido para la inmensa mayoría de los ciudadanos.
El último año de la malhadada gestión de aquella gran líder político-financiera de cuyo nombre ya casi nadie se acuerda siquiera, y que instruía al Sr. Zapatero de cosas de las que ignoraba todo, se aprobó una ley que creaba unas curiosas sociedades: las SOCIMI.
La reforma actual pretende mejorarlas más todavía.
Las SOCIMI son unas sociedades mercantiles de inversión, cuya especialidad es la promoción urbanística en su ámbito específico del alquiler y venta de inmuebles urbanos. Esto quiere decir que son sociedades mercantiles que teniendo diversas propiedades inmuebles gestionan su venta o alquiler como actividad prácticamente exclusiva. O sea que son sociedades creadas para inmobiliarias, constructoras y bancos.
En su origen estaban prácticamente libres de impuestos y sus accionistas libres de impuestos sobre sus beneficios. Jauja.
Teóricamente deben ser sociedades que coticen en bolsa salvo que estén erradicadas o sean propiedad de empresas similares ubicadas fuera del territorio nacional. O sea que estarán o no cotizadas en bolsa según les de la real gana a sus propietarios.
Y así unas cuantas ventajillas más de tipo fiscal.
La reforma del gobierno actual consiste en eliminar la totalidad de los impuestos que pudieran generarse por estas sociedades. Mucha más jauja.
Conclusión: se crea el famoso banco llamado hipócritamente malo (¿Hay bancos buenos? ¿Para quién?), se le endosan todos los terrenos inconstruibles de los grandes bancos y cajas podridas, todos los miles de apartamentos y pisos en vía de declaración de ruina y todos los acosados invendibles este banco monta unas cuantas sociedades de estas y todos perdemos menos ellos. Francamente muy gracioso.
Y no olvidemos que para salvar a las promotoras en ruinas como las de los Srs. Ger o Florentino, etc., lo mejor es que se les facilite el que a cambio de sus préstamos incobrables a las cajas y bancos hagan entrega al precio de los libros contables y no al de mercado de sus miles de apartamentos y terrenos y así queden limpias y saneadas, que esos bancos y cajas se los vendan con cierto razonable descuento al banco putrefacto, y que este los compre con nuestro dinero, prestado por el gobierno a cambio de nuestra educación, sanidad, servicios sociales, etc., y además no paguen impuestos.
Es una pieza fundamental en la magna obra del triunfo final de la gran banca. Francamente: grandes ideas. Se entiende que se hable mucho, incluso demasiado, de los grandes problemas del alquiler, y nadie quiera hablar de esta curiosa particularidad de la ley. Si nadie dice nada desde la ciudadanía es que nos lo merecemos.
Esa es en realidad lo único real de este proyecto de Ley. No se habrá creído nadie que hay juzgados en España que en diez días resuelvan no ya un procedimiento judicial, sino simplemente sea capaz de admitirlo a trámite. Y el mismo gobierno que nos dice tales tonterías se ha negado a ampliar la plantilla de jueces, fiscales y funcionarios judiciales porque resulta que ¡hay que ahorrar!

lunes, 6 de agosto de 2012

LECCIONES DE HISTORIA SAGRADA Capítulo 5


Y DIJERON LOS CIUDADANOS A SUS BANQUEROS, ALCALDES, PROMOTORES, PRÓCERES GOBERNANTES, Y ESPECULADORES: “¿PERO DONDE OS HABÉIS GUARDADO NUESTRO DINERO?”

Así que, volviendo al tema inicial, nos preguntaremos nuevamente dónde está el dinero que esa especulación ha generado incansablemente durante tantos años. La respuesta es muy simple: en una gran parte ni existe ahora ni ha existido nunca. Con una salvedad: la del dinero negro, que reposa dulcemente en manos de esos promotores, banqueros, políticos corruptos, especuladores locales e internacionales y las más diversas sociedades opacas mundiales, pero siempre en lugares aún más opacos que esas mismas sociedades. Gracias a ese dinero negro que sí existe, se pueden entonces financiar muy variadas actividades y guerras que las leyes civilizadas no permitirían con dinero legal. Ese dinero negro, esas finanzas en negro, son las verdaderas, las del libre capitalismo, las del capitalismo en sí, las otras, las del dinero que se declara a las haciendas, el que paga impuestos, el que los gobiernos manejan oficialmente, ese es una simple excrecencia inevitable del sistema, el otro, el negro, ese es la verdad del sistema.

 Pero mientras, la espiral de la especulación debe dar todavía algunas vueltas. Un organismo que se autodenomina Banco Central Europeo actúa como motor eficiente de esa espiral: aunque se llame banco y central, ni es banco ni es central, es simplemente un centro operativo de la gran banca mundial, como lo es el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial, cuyas funciones se reducen a forzar a los Estados endeudados a endeudarse indefinidamente hasta arruinarse, siempre con el fin de que los grandes bancos y fondos especulativos puedan tener mayor y mejor acceso a los bienes nacionales de los países a los que consiguen imponer sus normas. La única diferencia es que el Banco Central Europeo emite moneda con independencia de las necesidades o exigencias de los Estados europeos y por decisión dependiente casi en exclusiva de la banca europea. Los tres organismos carecen naturalmente de cualquier tipo de control parlamentario y sus cálculos y cuentas son sumamente opacos.
En todo caso el mecanismo consiste en los tres casos en decidir en qué condiciones la banca internacional o ellos mismos actuando como si fueran bancos, le dan crédito a Estados empobrecidos previamente por la acción de minorías locales, de tal manera que queden endeudados cada vez de forma más irresoluble con la gran banca. Sus condiciones son que se dará crédito internacional y a veces directo a esos Estados si se obtiene de ellos el compromiso de prioridad absoluta en la devolución de esos créditos, en el pago de esas deudas antes incluso que en el pago del gasto corriente nacional, como sería por ejemplo el pago a los funcionarios o el mantenimiento de infraestructuras esenciales.

Y, por fin, volvamos a nuestro caso.
La banca española decíamos prestó dinero que no tenía a las promotoras y en el caso de las cajas fundamentalmente utilizó dinero que no tenía para unas obras civiles absolutamente innecesarias, grandiosamente escandalosas y cuya realización incluía el pago de gigantescas comisiones que mantenían tanto al aparato político oficial de poder como a los innumerables políticos corruptos y sus imprescindibles e inevitables amigos de la construcción y la obra pública.
Una vez vaciadas las cajas y en grave peligro los bancos, que si se mantienen es más bien por sus descomunales cifras de negocio en América Latina y en otros países incluso de Europa, el dinero negro de las comisiones y los beneficios son llevados a paraísos fiscales por las promotoras y los políticos corruptos, quedándose en sus cuentas oficiales los créditos concedidos y presumiblemente cobrables o manifiestamente incobrables, y en esos paraísos fiscales, en muchos casos, acaba ese dinero negro engrosando el capital de los fondos especulativos multinacionales, y una vez cerrado el ciclo y tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, los promotores desaparecen, los políticos corruptos ni saben ni contestan y las cajas se declaran en inminente quiebra.
Pero la quiebra de las grandes cajas, y aún de las pequeñas es una catástrofe nacional ya que mantienen los activos de millones de ciudadanos que pueden declararse más bien disgustados si ven que pierden todo su dinero, sus pisos, sus pensiones y sus ahorros, y entonces interviene el Banco Central Europeo, que les gestiona o les deja directamente el dinero necesario para evitar la quiebra.
La condición es que esa caja se divida en un banco con activos reales y fiables y otro con activos putrefactos. En el primero se dejan intereses en empresas de balance riguroso, deuda pública y los dineros de los cientos de miles de ciudadanos que tienen sus cuentas en esa caja inicial. Al segundo se llevan los terrenos y apartamentos que han pasado a ser propiedad de la caja por impago de las grandes y pequeñas promotoras inmobiliarias, pero valorados esos pisos y terrenos por decreto gubernamental, los primeros al 40% de su valor contable inicial y los segundos al 15% del mismo.
Esos activos han sido adquiridos por esas cajas en negociación con los promotores que en vez de pagar sus deudas con ellas con su dinero proveniente de los paraísos fiscales, lo hacen entregando a precio de mercado de antes del estallido de la burbuja, o sea al precio en que se tasaron cuando se obtuvo el crédito, a cambio de los títulos de deuda. Como la operación es absurda ya que esos terrenos y pisos tras el estallido no tienen valor de mercado alguno o muy bajo, la negociación entre promotores y administradores de las cajas no es más que otra burda falsificación. El promotor, tanto el grande, el gigante, como el pequeño trapisondista local, han de llegar a un doble acuerdo: el oficial con los administradores formales y el real con los administradores reales, nombrados por los políticos locales y dependientes de los partidos locales de poder. Nuevamente corren comisiones millonarias que permiten saldar créditos impagables con terrenos  y apartamentos invendibles. El resultado es que la pieza clave del asunto, los promotores y sus amigos de la política local, quedan exentos de responsabilidad y no quedan pruebas del desfalco.
Entonces se le presta por el Estado al nuevo banco malo creado a partir de la caja, pero no al banco bueno, el dinero que a su vez el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional han prestado a ese Estado para su rescate, para que al nuevo precio devaluado compre todos esos activos a la caja inicial y pueda constituirse con esos activos devaluados pero reales y una deuda al Estado equivalente a esos activos.
El crédito del Banco Central Europeo al Estado Español se hace a un interés bajísimo y un largo plazo con una buena carencia inicial. El crédito del Estado al nuevo banco, más que malo, pútrido, se le hace con un interés mucho más alto a un plazo largo y con una carencia inicial media. Así los gobernantes pueden darse el lujo de afirmar que al tener ese nuevo banco pútrido unos activos que saldar de cualquier manera y un plazo de varios años para ir vendiéndolos, poco a poco irá fortaleciéndose y acabará siendo un banco rentable, y de camino servirá para equilibrar el mercado inmobiliario al forzar la bajada generalizada de precios.
Luego, sólo hay que esperar que pasen los años y ver cómo curiosamente ese banco pútrido no consigue levantar cabeza a la vez que el endeudamiento del Estado ha conseguido arruinar a miles de particulares y pequeños empresarios y la economía se vuelve cada vez más improductiva y se acerca poco a poco a la pura supervivencia. Entonces viene, como pasa en Irlanda o Grecia, la cantinela de que no ha pasado todavía suficiente tiempo y no se han tomado medidas suficientemente rigurosas.
En realidad todos los dirigentes financieros y políticos saben perfectamente que esos dineros prestados a las cajas o a los bancos locos, no se va a devolver jamás, y que igual pasará con el prestado a los Estados empobrecidos, pero obsérvese que al final esos dineros han acabado en manos de los viejos y nuevos bancos reales y poderosos y que de camino se les ha literalmente robado sus ahorros a quienes tenían la absurda creencia de que el director de su caja en su barrio o en su pueblo era el mejor amigo del jubilado o del vecino trabajador normal.
Esas inmensas deudas de la gran banca y los Estados serán condonadas dentro de diez o quince años en un escenario de pánico generalizado y de ascenso imparable de poderes excesivamente autoritarios. Lo único que importa mientras es que esté garantizada la fidelidad de la policía y la amable sumisión interesada de los grandes sindicatos oficiales. Y punto final de esta nueva etapa del sistema. Cuando acabe la crisis dentro de quince o veinte años, el mundo no se parecerá gran cosa al que hemos conocido antes.

domingo, 5 de agosto de 2012

LECCIONES DE HISTORIA SAGRADA Capítulo 4


Y DIJERON LOS ESPECULADORES A LOS CRÉDITOS: “CRECED YMULTIPLICAROS”

Y aún queda un tercer pilar del sistema: la especulación pura y dura, la especulación en sí. El promotor le pide dinero al banco, y el político le impone a la caja financiar tal o cual obra faraónica que permita sustanciosas comisiones, el banco y la caja prestan ese dinero y además los bancos y las cajas les prestan grandes sumas a los partidos de poder para sus campañas electorales. Si el mecanismo de especulación y la estructura del poder político son estables el sistema no tiene fallos. Se firman grandes, medianos y pequeños créditos y se pide el dinero a los grandes fondos internacionales y multinacionales para repartirlo entre promotores, empresas de obra civil y políticos locales. La especulación que incrementa los precios de mercado aceleradamente permite ir devolviendo esos dineros en sentido inverso, la espiral crece y cada vez son más y más descomunales los papeles que circulan que dicen que tal banco debe a tal fondo multinacional tantos miles de millones, y los que dicen que tal promotor debe a tal banco tales otros millones, etc. etc., Sólo irán quedando fuera las deudas de los grandes partidos con los grandes bancos y las cajas, que inexorablemente son cancelados al cabo de los años sin contraprestación escrita ninguna.
Y esos papelitos que el banco tal o la caja cual ha firmado con un confuso y difuso fondo internacional de inversión con sede en las Islas Caiman, no se lo guarda ese fondo en un cajón para esperar su vencimiento y cobrarlo con sus intereses. Ese papelito pasa a lo que se conoce como el mercado secundario y al llamado mercado de futuros, e incluso al mercado de las aseguradoras internacionales. El prestamista de aquella caja local se lo vende a otro fondo con un pequeño beneficio del 0’5 % o incluso menos, pero al día siguiente de su firma, el comprador del papelito lo mezcla con otros muchos de origen muy variado, donde hay algunos de cierta garantía, otros asegurados en multinacionales aseguradoras, otros impresentables, y otros de imposible comprobación, y el nuevo paquete se lo vende a otro especulador internacional con un beneficio del 0’3%, y luego alguien que tiene en su poder una buena parte de la deuda externa de tal o cual país supuestamente solvente, junta parte de esos bonos de deuda con un papel que tiene otro agiotista que afirma tener comprado el 11% de la producción de cacao mundial del año 2013, y lo envuelve en los papelitos que tiene, que dicen que una remota caja española pagará al fondo especulativo tal o cual tantos millones dentro de diez años al 4%, y lo saca nuevamente al mercado especulativo internacional.
Se venden papeles, se vende deuda futura, se venden cajones de papeles que sólo valen si se los quitan de encima tan pronto como lleguen. Y mientras los Estados para pagar su gigantesca deuda corruptante han de sacar al mercado bonos de deuda exterior que se venden a intereses bajos porque los compradores los revenden inmediatamente, y sólo quedan al final unos cuantos Estados llamados emergentes y unos cuantos bancos llamados pomposamente la gran banca internacional que tienen en su poder unos paquetes de los que separan la deuda de países como España para en su día decirle a sus gobernantes que si no pueden pagar que les envían unos hombres del frac muy efectivos o les declaran la quiebra. Y la quiebra significa que ese país no tiene acceso a ninguna forma de crédito y por tanto no puede comprar nada fuera de sus fronteras, ni tan siquiera pagar el mes siguiente a sus funcionarios. Las máquinas de las fábricas se detienen faltas de mantenimiento y de suministros externos, se deja de pagar el gasto corriente, o sea reparación de carreteras, sistemas de alcantarillado o de aprovisionamiento de agua, etc., los camiones y los trenes van dejando de circular y el paro alcanza cotas de más de la mitad de la población activa. Los estados afectados recurren a vender a saldo sus carreteras, aeropuertos, puertos y cualquier cosa que tengan, para satisfacer a los fondos y bancos internacionales y entregan a los fondos soberanos poseedores de deuda pública española la propiedad de los más apetecibles bienes nacionales. A continuación el poco dinero que le quede disponible al estado habrá de utilizarlo en garantizarse la fidelidad de ejército y policía, y esa fidelidad deberá siempre ir envuelta en una propuesta política llamada patriotismo, nacionalismo y racismo. Eso se llamó antaño 1929. Claro que esta vez las cosas están mucho mejor previstas, y de darse tan oscuras circunstancias en el sur de Europa, arrastrando a medio mundo y surgir a la vez en sistemas ultraespeculativos como el de China ¿Alguien duda de que hay un organismo llamado la OTAN que tiene previsiones meridianamente claras?

(continuará mañana)

sábado, 4 de agosto de 2012

LECCIONES DE HISTORIA SAGRADA Capítulo 3


Y LOS PRÓCERES GOBERNANTES DIJERON A LOS MEGAPROYECTOS: “CRECED Y MULTIPLICAROS”

Pero el corazón del sistema son las promotoras y los bancos, los demás son colaboradores necesarios, pero nada podrían por sí mismos sin que ese corazón corrupto funcione a tope. 
Ahí entran las grandes divisiones del sistema: los bancos y las cajas y los grandes promotores y los promotores locales. Los bancos han ido, van y seguirán yendo a lo suyo, las grandes operaciones especulativas, el blanqueo de las grandes masas de dinero negro del narco o las armas, etc., y en sacarnos los hígados a los cuentacorrentistas que no tenemos más remedio que dejar en el banco la nómina o las operaciones de compras y ventas, pero las cajas han sido otra cosa. Las cajas son sociedades filantrópicas naturales que se dedican de forma altruista a amplios fines sociales, sus propietarios son abstractos, sus consejos de administración son bien concretos: influyentes políticos locales, sindicatos oficialistas, prebostes, arribistas, cuñados y cuñadísimos, presidentes de diputaciones provinciales, e incluso obispos y militares. Con semejante personal supuestamente dirigiéndolas, pero en realidad digiriéndolas, las cajas han sido la madre de todas las grandes comisiones de políticos y empresarios cercanos a ellos.
Y ese es el tercer gran motor de la gran economía hispana. La comisión. Es posible afirmar que no se ha hecho en toda España ni un dos por ciento de obra pública que no haya conllevado unas comisiones para todos los políticos con capacidad de decidir, de entre el siete y el cuarenta por ciento. Ni una autopista, ni un aeropuerto, ni un polideportivo, ni un instituto, ni un hospital, ni nada de obra pública que se haya hecho en estos últimos treinta y pico años se ha podido levantar sin que el concesionario de la obra haya pagado esa imprescindible e imperdonable comisión al político que debía decidir si era para él o para el de la competencia.
Y naturalmente que el dinero de esos megaproyectos ha de ponerlo alguien encima de la mesa porque resultan un tanto caros, y cómo son manifiestamente inviables, los bancos acostumbran a huir de ayudar a los políticos interesados en llevarlos adelante. La solución: las muy manejables cajas de ahorro. El promotor o constructor de obra civil irá alegremente a la caja que ya habrá recibido instrucciones de sus jefes políticos, y que gustosamente pondrá en manos de ese favorecido promotor o constructor el dinero que hay que repartir entre la megaobra y la consabida comisión a repartir. Todos contentos. Hasta hoy.
Excluyamos el caso singular de Euskadi, interesantísimo tema en el que no podemos entrar ahora.
Y naturalmente que el constructor, concesionario de la obra, o el intermediario especulativo no ha pagado la comisión de lo que costaba la obra, sino que obviamente ha incrementado el coste y la consiguiente factura justo en esa cantidad que debe religiosamente ceder al consejero de esa comunidad, al presidente, al director general, al ministro, al presidente de la diputación, al alcalde o al concejal, incluida la parte de la comisión que este buen servidor público debe desviar a su partido para intentar asegurarse ganar las siguientes elecciones. Y claro que eso vuelve a ser dinero en negro ya que no parece sensato emitir recibo por manifiestos cohechos, no conviene dejar pruebas.

(continuará mañana)

viernes, 3 de agosto de 2012

LECCIONES DE HISTORIA SAGRADA. Capítulo 2


Y DIJERON LOS ALCALDES Y LOS PROMOTORES A LOS LADRILLOS: “CRECED Y MULTIPLICAROS”

 Y conviene conocer también el circuito del dinero de las promotoras, que es la quintaesencia del sistema. Las promotoras obtenían sus descomunales beneficios gracias a la ley y al desorden. Las leyes urbanísticas que han promovido los partidos del poder desde hace quince años, explicitan que el precio de mercado de cualquier terreno se determina a partir de su definición urbanística: esto es, salvo terrenos protegidos por espacio natural o dominio público, los terrenos son urbanos o no. Los declarados urbanos lo son desde un primer momento o desde que se aprueba por el ayuntamiento el inicio de su proceso de urbanización. El proceso de urbanización se limita a la exigencia de que el terreno tenga agua de consumo humano, alcantarillado, calles y conexión a la red eléctrica. Una vez que un terreno tiene aprobado por su ayuntamiento el plan que permite cumplir esas cuatro condiciones y tiene concedido a una promotora realizar las obras, el terreno pasa a convertirse en solares urbanos donde construir bloques, chalés, etc.
La decisión de que un terreno sea urbano, urbanizable, o siga siendo eternamente rústico, depende en exclusiva del ayuntamiento, que carece de cualquier control de por qué tal terreno recibe una catalogación u otra. Más aún, cualquier ayuntamiento puede reclasificar un terreno en cualquier momento con condiciones simplemente teóricas de cara a cualquier tipo de control ciudadano.
Estas circunstancias dan lugar a la evidente corruptela de facilitar la recalificación de terrenos a favor de tal o cual promotor si el alcalde, concejales y técnicos precisos acceden a llevar a pleno municipal tal propuesta. Nada es gratis, el terreno reclasificado multiplica de pronto y sólo por la decisión discrecional del ayuntamiento su precio de mercado por diez, quince o veinte veces, según sea la cantidad de apartamentos o chalés a construir sobre esos terrenos y su calidad. Obviamente eso tiene un precio para el afortunado promotor que debe saber repartir tales beneficios con sus beneficiantes.
Pero esto es sólo un parte mínima del proceso. En realidad la corruptela es más sofisticada. De todo terreno a urbanizar se debe por ley extraer una parcela de terreno de aproximadamente el 10 % que debe pasar a ser propiedad municipal para la creación de vivienda de tipo social, protegida y de bajo precio de mercado. Cada propietario original debe ceder gratuitamente su correspondiente diez por ciento y el promotor juntarlos al reparcelar para crear un afinca única. Todo resulta muy loable.
En realidad el legislador, que siempre es muy previsor cuando de dinero se trata, incluye la posibilidad de que esos terrenos llamados de Patrimonio Municipal de Suelo, sean permutados por otros en lugar adecuado para que así las viviendas de protección oficial se sitúen en conjuntos ordenados ajenos a los de los buenos apartamentos o chalés, y para hacer esa permuta la solución es venderlos por un dinero que queda sujeto a ser utilizado para ese tipo de vivienda y que la ley no permite que pueda utilizarse con ninguna otra finalidad.
Ya hemos explicado en otras ocasiones que lo más fácil es venderle ese terreno al propio promotor y guardar ese dinero para comprar terrenos en otro lugar y levantar allí esas viviendas de protección oficial.
El truco consiste en que al promotor se le venden legalmente antes de urbanizarse el terreno, pero aprobado ya el plan por el ayuntamiento en pleno, al precio de ese momento, o sea al precio de antes de urbanizar y el promotor añade esa finca a su macroproyecto de urbanización. Cuando esta esté hecha el terreno habrá multiplicado por cien, doscientos o cuatrocientos su precio de mercado de antes de urbanizar con un gasto de unos pocos miles de euros más que añadir al precio al que los adquirió el promotor. El negocio es redondo. Salen beneficiados el promotor y perjudicados los antiguos propietarios que han entregado esa parcela del 10 % de su propiedad a cambio literalmente de nada, y el ayuntamiento pierde esa parcela e ingresa un mediocre dinero muy inferior al que la parcela tiene después de urbanizarse por el promotor.
El ayuntamiento le vende al promotor una parcela por, valga el caso, 12 € el metro cuadrado, porque ese es su precio cuando aún no estaba urbanizado, el promotor la urbaniza junto al resto del sector que le han adjudicado, (el restante 90 % del sector) por poco dinero pues el coste de urbanizar un simple 10 % de un amplio sector es una parte insignificante del proceso, y la vende ya urbanizada e incluso construida, pongamos que a 400, 500 o 700 € el metro cuadrado, que es realmente el precio de mercado de una parcela ya urbanizada donde levantar bloques.
¿Y porqué iba el ayuntamiento a vender una parcela de 500€ el metro cuadrado a 12€? ¿Le cae bien el promotor y quiere hacer obra social con los ricos a costa de los pobres? ¿O más bien le hará ese jugoso favor al promotor a cambio de un justo y sensato reparto de tan jugoso plus?
A partir de esa compraventa inicial es absolutamente imposible en España seguir el rastro del dinero incorporado a la contabilidad municipal, ya que otra ley exige que los ayuntamientos han de llevar una cuenta única y no pueden tener cuenta aparte para diferentes objetos y procesos. El ingreso se diluye en la maraña contable municipal y del dinero de la venta inicial nunca más se supo.
Esto que explicamos, y que ya hemos explicado en otras ocasiones, carecería de mayor importancia si se tratara de un par de pueblos o ciudades corruptas, con cuatro o cinco promotores corruptos, pero por desgracia al cabo de diez años de bum inmobiliario este procedimiento hace referencia a miles de millones de metros cuadrados, miles de alcaldes corruptos, de concejales corruptos, de funcionarios corruptos y una amplia pléyade de burdos promotores absolutamente corruptos. O sea, una red social de cientos de miles de ciudadanos corruptos, con el apoyo de miles de directores y apoderados de banca corruptos, y el apoyo de cientos de miles de antiguos propietarios que a cambio de unas perras prefieren callar e ignorar, ya que al fin y al cabo su viejo patatal ha sido vendido también al promotor junto a toda esa operación por mucho más de lo que tenía de precio de patatal antes de urbanizarse. Eso es lo que podríamos llamar un país corrupto.
¿Usted, lector, había leído este análisis en muchos lugares? Sepa pues que todos los partidos con poder municipal se han beneficiado de estas tramas, todos han mantenido una prensa más boyera que bullente, todos los promotores locales han metido la cuchara pagando por debajo de la mesa, y prácticamente todos los analistas financieros han decidido que escarbar en estos temas es de muy mal gusto.

Estos argumentos ya los hemos explicado en otras ocasiones pero ahora los traemos a colación no por ellos mismos, sino por indagar en el corazón del sistema.
Ya se habrá dado cuenta el avisado lector que hay un solo escollo en la trama: el promotor debe repartir con el alcalde y sus tropa en el momento de aprobarse el proyecto por el pleno, porque en esto del dinero de los mafiosillos, nadie se fía de nadie, y es obvio que no puede extenderle un talón nominal porque los de Hacienda se podrían enfadar. El sobre debajo de la servilleta del restaurante, la bolsa de plástico olvidada tontamente en el despacho del alcalde, o el prudente maletín, son billetes de 500 que el promotor debe tener disponibles en todo momento y que no puede sensatamente pedir en su crédito al banco sin que nuevamente a los de Hacienda les cuadren demasiado oscuramente las cuentas anuales del promotor.
Luego los promotores han de contar inicialmente con algunos milloncejos en cash en billetes de 500, y sólo así pueden invitar al alcalde a comer langostinos, enviarle al arquitecto municipal un buen jamón de Jabugo, y regalarle un coche de alta gama al concejal de urbanismo. Cosa fácil: ese promotor que generalmente es a su vez el propio constructor de los apartamentos o pisos, venderá a sus clientes los pisos o apartamentos por una cantidad acordada y les dirá el día antes de ir al notario que la mitad lo quiere en billetes de banco y la escritura recogerá exclusivamente la otra mitad, como si ese hubiera sido el precio de compraventa real. El comprador podrá decir que está de acuerdo o no, pero en este último caso el promotor le cerrará la puerta en las narices y se quedará sin comprar su piso, y si cree tontamente que eso le pasa por haber ido a un promotor corrupto, descubrirá pronto que no existe en el mercado de la vivienda ningún promotor que no le diga exactamente lo mismo.
El agobiado comprador irá al banco y el director de la agencia le explicará que eso es lo normal, y que no tiene de qué preocuparse, que en otro tiempo los bancos concedían créditos por el setenta por ciento del valor del piso a adquirir, pero que ahora le ofrecen un crédito del ciento veinte por ciento de ese valor y a cincuenta años. En suma: que compre, que es una ganga, porque dentro de unos días ese piso costará un veinte por ciento más. Obviamente el director de la agencia bancaria tiene una prudente prima por cada crédito que coloca en esas condiciones.
Y ahora queda otro escalón de la pirámide de la corrupción: el notario y el registrador tienen prohibido por ley registrar ventas de inmuebles por precios alejados del de mercado en ese momento, y sin embargo no dudan en registrar la compraventa por un treinta o cuarenta por ciento por debajo de lo que ellos saben muy bien que se está pagando en realidad, si bien esa parte en negro, para ellos ni existe ni saben nada de ella, ya que consideran que no es su obligación trabajar gratis para Hacienda.  
Al final la estructura social se basa en una gigantesca pirámide de corrupción y la estructura económica en una gigantesca pirámide de dinero negro. Esa es nuestra sociedad desde los tiempos de la dictadura, y no hay otra.

(continuará mañana)

miércoles, 1 de agosto de 2012

LECCIONES DE HISTORIA SAGRADA Capítulo 1º


I.- Y DIJO EL BANQUERO A SUS BILLETES: “CRECED Y MULTIPLICAROS”

Es curioso contemplar cómo se han introducido conceptos e ideas que se dan como algo evidente sin que nadie explique su contenido.
El caso del llamado rescate de la banca es actualmente el más gracioso. La información mediática aporta que desde Bruselas y Frankfurt se van a aportar cien mil millones de euros para evitar la quiebra del sistema financiero español. Luego, confusas autoridades financieras y políticas desarrollan el tema aclarando que eso es un crédito a muchos años, con años de carencia inicial y muy bajo interés, que se le haría a otra oscura institución llamada FROB, que a su vez lo prestaría a los pobres bancos necesitados a un interés mucho mayor, con lo que el Estado saldrá ganando cuando esos bancos hayan vuelto a ser rentables y se devuelva ese dinero. La verdad es que sólo falta que nos lo explique en película de dibujos animados la factoría Walt Disney, y todos tan felices.
A la vez la quiebra del Estado es total y a esos cien mil millones habrán de añadirse otros trescientos mil millones más, simplemente para pagar los intereses de las deudas ya vencidas nacidas de los créditos pedidos a la banca internacional para pagar a su vez los créditos anteriores creados por bancos y cajas pero que por un mecanismo que explicaremos más abajo han acabado siendo deuda pública.
Debería sorprendernos en primer lugar que existan bancos necesitados, dado que llevamos toda la vida viendo que ser banquero es la madre de todos los negocios, y que los beneficios de los bancos han sido durante años en España inauditos y francamente escandalosos, en algunos casos de cientos de miles de millones al año. Si tenían tanto dinero ¿cómo es que ahora están en quiebra? ¿dónde está ese dinero que ganaban año tras año?  
Aclaremos primero de dónde sacaban esas inmensas cantidades de dinero que repartían entre sus accionistas, y que prestaban sin freno a las promotoras urbanísticas, a las autoridades políticas locales, y en una mínima proporción a los particulares que querían comprar vivienda y a las pequeñas empresas y autónomos que querían desarrollar sus pequeños negocios.
Engañan quienes intentan hacer creer al público general que el desastre bancario se debe en gran parte a las supuestas enormes sumas prestadas a ciudadanos particulares para comprarse una vivienda y que estos, ahora que no hay trabajo, no pueden devolver. Por el contrario el dinero prestado por la banca a los particulares para adquisición de vivienda es una parte insignificante respecto al prestado a las promotoras inmobiliarias, y ese dinero, respaldado por suelo o apartamentos, se prestaba a unas promotoras inmobiliarias que jamás pensaron en utilizar sus inmensos beneficios para nueva promociones, sino en reservarse sus beneficios en paraísos fiscales o gastarlo en lujos disparatados, y utilizar casi en exclusiva fondos a crédito para nuevas inversiones.  
Nunca dudaron que el negocio estaba en la pura especulación, en coger el dinero del banco al 4 o 5 %, y vender antes de finalizar la obra devolviendo el crédito al banco al año o dos años de iniciarse la obra y reservándose el beneficio en su bolsillo particular. La fórmula se llamaba formalmente contrato hipotecario de promotor, y en él se valoraban los suelos o los apartamentos que respaldaban la hipoteca al precio que el mercado especulativo iba marcando a cada momento, evidentemente disparatado. Nominalmente, o como se dice oficialmente, en libros, si el crédito resultase fallido, el banco se hacía propietario de terrenos u obra por un valor mayor que el crédito concedido, ya que la especulación haría que el precio de mercado de esos terrenos o de las obras habría aumentado al cabo del periodo que hubiera trascurrido desde la concesión del crédito a la inmobiliaria.
Naturalmente que estos cálculos se basan en lo más puro del sistema: la ilimitada ambición de ganar dinero del especulador. Por ese camino los promotores se emborrachaban en una carrera sin límite hacia la acumulación de beneficios sin riesgo alguno y con cualquier procedimiento para ir cada vez más deprisa. Resultaban insaciables a la hora de pedir dinero a la banca para sus promociones inmobiliarias y la banca se mostraba insaciable a la hora de conseguir dinero de donde fuera para prestar a las promotoras y a su vez tener en plazos mínimos intereses muy seguros.
Esto quiere decir que esa simpleza demagógica de que "tenemos deudas porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" es la versión oficial del timo de la estampita. Los ciudadanos, que sólo representan un pequeño porcentaje del crédito de la banca, han pedido tales créditos para comprarse una casa para vivir o un apartamento de cara a sus vacaciones anuales, y las promotoras han saqueado la banca con gran placer de los prestamistas saqueados que a su vez firmaban cualquier papel absurdo con los grandes fondos especulativos internacionales para obtener liquidez y seguir enterrando esos dineros en millones de apartamentos ya invendibles o simplemente imposibles de mantener. Por encima de sus posibilidades quienes han vivido son los banqueros, los promotores inmobiliarios y las autoridades políticas regionales y estatales, verdaderos buitres insaciables y auténtica causa de la crisis.

(continuará mañana)