De momento las numerosas encuestas preelectorales muestran
tres partidos dominantes: Podemos, el PSOE y el PP. Los tres se mueven en
porcentajes del orden del 25 al 35 %. Con tales porcentajes es improbable que
cualquiera de ellos pueda formar gobierno con el simple apoyo de otras fuerzas
menores, y además habrá que considerar la dificultad para llegar a acuerdos
tras el enorme daño que PP y PSOE han hecho en los últimos años a las fuerzas
nacionalistas catalanas y vascas.
Si las cosas se mantienen en estos mismos parámetros sólo
cabe una conclusión: Habrá gobierno de coalición tras las próximas generales,
sean estas en mayo o en noviembre. Y otra conclusión casi obvia: sólo dos de
los tres partidos indicados pueden coaligarse para formar gobierno. ¿Adivinan
cuales?
Y aquí surge el problema, al plantear esta serie de
obviedades son demasiados los ciudadanos de la izquierda más amplia, que huyen
horrorizados porque simplemente no les gusta un pelo semejante posibilidad. Y
es que cuando la realidad no es de nuestro agrado siempre queda el remedio de
decidir no aceptarla.
Algunos rechazan la idea afirmando que eso sería el fin del
PSOE, otros dicen que a lo mejor Podemos puede ganar o aliarse con el PSOE,
otros que todas las fuerzas de la derecha oficial juntas pueden llegar a ser
mayoría, PP, Ciutadans, UPyD, Vox, etc. Vale para defenderse, pero no para ser
realistas. La única diferencia entre PP y PSOE está en el ámbito de los
derechos civiles, las libertades y los derechos sociales. De los primeros y
segundos ya tenemos sobrada experiencia histórica y actualizada de lo poco que
les importan si llega el caso de tener que acudir a salvar a la patria.
Simplemente la jugada consistiría en poner cuatro paños calientes a la dureza
de las leyes que aprueba el PP y seguir organizando la represión policial y
judicial. Es fácil. Sobre los derechos sociales unas pocas medidas para los
casos extremos y tan sólo en plan asistencial serían suficientes para el PSOE y
aceptables para el PP.
Y en lo que importa, en la puñetera economía y en la
política de Estado, ¿Alguien puede precisar cuáles son las importantes
diferencias? FMI, OTAN, Maastrich, militares, banqueros, y las grandes empresas
de la energía, las comunicaciones, el ladrillo y la obra civil, etc. ¿son
diferentes? Y respecto a la Iglesia, ¿es preciso recordar la frenética
actividad a favor del último gobierno socialista? ¿y el Concordato? ¿y la
enseñanza religiosa en la escuela? etc., etc., etc.
Pero el problema les va a surgir en las autonómicas dónde efectivamente
es un suicidio para el PSOE abandonar a sus actuales socios de Andalucía o
Asturias, pero no es difícil de resolver: se mantienen estas coaliciones pero
excluyendo a Podemos de todo posible acuerdo, y cuatro meses después, si las
generales son en noviembre, se rompen para el alto fin de salvar a la patria.
¿Es tan difícil de verlo por más que a demasiados que se consideran
de izquierdas le parezca un crimen auténtico?
No hay comentarios:
Publicar un comentario