viernes, 12 de diciembre de 2014

¡HAY QUE SALVAR A LA PATRIA! ¡ELE!




De momento las numerosas encuestas preelectorales muestran tres partidos dominantes: Podemos, el PSOE y el PP. Los tres se mueven en porcentajes del orden del 25 al 35 %. Con tales porcentajes es improbable que cualquiera de ellos pueda formar gobierno con el simple apoyo de otras fuerzas menores, y además habrá que considerar la dificultad para llegar a acuerdos tras el enorme daño que PP y PSOE han hecho en los últimos años a las fuerzas nacionalistas catalanas y vascas.
Si las cosas se mantienen en estos mismos parámetros sólo cabe una conclusión: Habrá gobierno de coalición tras las próximas generales, sean estas en mayo o en noviembre. Y otra conclusión casi obvia: sólo dos de los tres partidos indicados pueden coaligarse para formar gobierno. ¿Adivinan cuales?
Y aquí surge el problema, al plantear esta serie de obviedades son demasiados los ciudadanos de la izquierda más amplia, que huyen horrorizados porque simplemente no les gusta un pelo semejante posibilidad. Y es que cuando la realidad no es de nuestro agrado siempre queda el remedio de decidir no aceptarla.
Algunos rechazan la idea afirmando que eso sería el fin del PSOE, otros dicen que a lo mejor Podemos puede ganar o aliarse con el PSOE, otros que todas las fuerzas de la derecha oficial juntas pueden llegar a ser mayoría, PP, Ciutadans, UPyD, Vox, etc. Vale para defenderse, pero no para ser realistas. La única diferencia entre PP y PSOE está en el ámbito de los derechos civiles, las libertades y los derechos sociales. De los primeros y segundos ya tenemos sobrada experiencia histórica y actualizada de lo poco que les importan si llega el caso de tener que acudir a salvar a la patria. Simplemente la jugada consistiría en poner cuatro paños calientes a la dureza de las leyes que aprueba el PP y seguir organizando la represión policial y judicial. Es fácil. Sobre los derechos sociales unas pocas medidas para los casos extremos y tan sólo en plan asistencial serían suficientes para el PSOE y aceptables para el PP.
Y en lo que importa, en la puñetera economía y en la política de Estado, ¿Alguien puede precisar cuáles son las importantes diferencias? FMI, OTAN, Maastrich, militares, banqueros, y las grandes empresas de la energía, las comunicaciones, el ladrillo y la obra civil, etc. ¿son diferentes? Y respecto a la Iglesia, ¿es preciso recordar la frenética actividad a favor del último gobierno socialista? ¿y el Concordato? ¿y la enseñanza religiosa en la escuela? etc., etc., etc.
Pero el problema les va a surgir en las autonómicas dónde efectivamente es un suicidio para el PSOE abandonar a sus actuales socios de Andalucía o Asturias, pero no es difícil de resolver: se mantienen estas coaliciones pero excluyendo a Podemos de todo posible acuerdo, y cuatro meses después, si las generales son en noviembre, se rompen para el alto fin de salvar a la patria. ¿Es tan difícil de verlo por más que a demasiados que se consideran de izquierdas le parezca un crimen auténtico?

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