domingo, 30 de octubre de 2011

LAS BUENAS INTENCIONES

Estamos de buenas y grandes propuestas: El PP propone crear millones de puestos de trabajo por el sencillo sistema de crear previamente un simple millón de puestos de empresarios que a su vez habrán de contratar cada uno a unos tres trabajadores. Digamos que es algo imaginativo y de fina elaboración económico-intelectual. Vamos, que están pensando que si cuela, cuela.
Pero el PSOE está ofreciendo otra interesante solución: crear puestos de trabajo abaratando la contratación ¿Nos lo podrían explicar con números? ¿quieren decir que los empresarios van a dejar de tener que pagar la seguridad social? ¿quieren decir que van a incrementar aún más los contratos basura? ¿o que pretenden dar subvenciones a los patronos en vez de mantener el paro a los trabajadores sin trabajo?
Grandes soluciones vacuas, mentiras de andar por casa, propaganda para convencidos, pero nada que pueda ofrecer fórmulas sobre las que discutir en serio.
Y además se plantean muy seriamente lo que consideran la piedra clave de la economía nacional: el crédito. Lo único que realmente importa es que los bancos vuelvan a dar crédito a los empresarios. Curioso que las preocupaciones de ambos partidos sean siempre las que les producen el buen cuidado de los empresarios y los bancos, y raramente las de los trabajadores, por algo será.
Así que de lo de crear puestos de trabajo es mejor que nos vayamos olvidando, la oportunidad se perdió hace ya más de diez años, y ahora es demasiado tarde para recuperar esa opción.
El ahorro privado y familiar permitía dos opciones: invertirlo en formación, en empresas nuevas, en trabajo, en comercio, etc., o en ladrillos. Ningún gobierno dudó cual era la opción más cómoda, fácil y miserable, y así decidieron que para qué trabajar en cosas complicadas cuando lo del ladrillo resulta sencillísimo, sólo requiere suficiente numero de currantes de baja formación, y de vividores que de carpetovetónicos poceros pasen a convertirse por el beso de la ranita milagrosa (¿o era de la princesa a la ranita?) en importantes empresarios inmobiliarios, y que eso se mantenga durante suficiente tiempo, y adobarlo con una loable política dedicada a darle a la fábrica de hacer interesados e interesantes amigos desde todos los ayuntamientos de España. Bingo.
Si durante los años de dinero fácil se hubiera empujado desde los poderes públicos al ahorro familiar a la inversión en estudios para los hijos, en investigación, en crear pequeñas empresas, en estructurar comercio, abrir la producción local a otros países, etc., en vez de impulsar la compra especulativa de apartamentos, ahora hasta podría ser posible mantenerse medio a flote en medio de la crisis, ya que el país es económicamente grande y tiene cierta infraestructura funcionando. Pero aquel ahorro no era más que una pequeña parte del dinero real que había, y la especulación inmobiliaria se hacía sin dinero real, se hacía con puro crédito bancario sin respaldo.
La conclusión es simple: es mejor avanzar paso a paso que dar saltos en el vacío, pero resulta aburrido, lento, poco atractivo, sobre todo para dirigentes políticos y empresarios manifiestamente idiotas, (del DRAE: Idiota: del latín idiota, y este del griego ίδιώτης. 1. Que padece de idiocia. 2. Que carece de toda instrucción. 3. Persona engreída sin fundamento para ello. 4. Tonto, corto de entendimiento). Elija el lector la acepción, una o varias, que le parezca que se ajusta mejor, salvando obviamente la primera.
Ahora es tarde para rectificar. Todo el que se ajusta a la estricta disciplina de la Sra.  Tatcher y el Sr. Reagan, y a la obediencia ciega al FMI y al Banco Mundial, ha elegido un camino sin vuelta posible. Y eso lo han hecho todos los gobiernos del mundo excepto los que por la excesiva pobreza de sus países no han podido ni planteárselo.
Así, que no prometan demasiadas tonterías. Agarre el gobierno el ultraneo PP, y la oposición el acomplejado PSOE, y acaben la tarea que entre ambos han comenzado. Nadie está en condiciones de ofrecer soluciones, pero ustedes menos que nadie.
No nos hablen de que los bancos van a dar crédito en cuanto ustedes les recen la novena de san Pancracio, nadie da crédito a una empresa que no vende nada de lo que produce, y el sesenta por ciento de las empresas de España se montaron sobre el bum de la construcción y ahora no pueden vender ni una escoba. Esa es la dura realidad, Ese tejido empresarial está literalmente condenado a desaparecer, y es ridículo que vayan a pedir créditos a unos bancos que tienen como principio fundacional dar crédito sólo a quien les garantice que lo va a devolver. Y sin vender, no se ingresa dinero fresco, y por tanto no se pueden devolver créditos. ¿Simple, no?
Dejen ya de prometer tontadas. Ni hay crédito, ni el dinero que le dan (le damos) a los bancos para eso de recapitalizarse va a ir más que a los bolsillos de los banqueros, locales o foráneos , ni hay industria competitiva suficiente para salir adelante, ni los parados podrán colocarse en nada en los próximos diez o quince años. Salvo que alguien piense en eso de colocarles de soldados en ejércitos patrióticos que resuelvan con más facilidad estos problemas.
Así que nos atrevemos a hacer una recomendación electoral: voten a los partidos que salgan a la palestra y que desde la tribuna pública proclamen humildemente “Nos hemos equivocado, somos los verdaderos culpables de este desastre, no mereceríamos más que la cárcel por lo que hemos hecho estos pasados años”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario