Las quitas sobre las deudas de las empresas tendrían que distinguir entre las empresas promotoras inmobiliarias, las multinacionales, las sociedades que no contienen empresa, como las sicav, y las demás. Esas “demás”, que son las empresas normales, tienen tanto el problema de financiación, como el de falta de pedidos, pero se está aceptando que el problema es la financiación, cuando en realidad es mucho más determinante el de la falta de pedidos.
Y cuando se analiza la falta de pedidos los analistas al uso concluyen muy equivocadamente que se debe impulsar el consumo, haciendo depender la producción del consumo, y no al revés.
La realidad es inexorable y sobran muchas de las empresas creadas o crecidas desmesuradamente al calor de la fiebre del ladrillo pasada. Sobran empresas que producen objetos absolutamente innecesarios, que cada día que pasa venden menos.
Como durante los pasados años se vendía todo, se favoreció la proliferación de empresas que no añadían nada que pudiera cubrir las necesidades reales de la sociedad. Sobran, pero no porque deban en todos los casos desaparecer, intenten las que puedan trasformarse con creatividad e imaginación, lo que en una sociedad adormecida como la nuestra es escasamente fiable o previsible.
Luego, la inmensa mayoría deberán desaparecer en muy breve periodo, y las consecuencias de estas desapariciones, además del paro y de las deudas impagables engendradas a proveedores, son las de la desaparición de objetos caros producidos desde ellas, por objetos de importación manufacturados en lugares como China, inmensamente más baratos, lo que crea incremento de la deuda estatal con estos países. No pasa nada por ello, pero convierte el país en un erial de producción, y a la economía en econosuya.
Sólo existe una solución real: producir aquí lo que no es fácil producir en China u otros lugares por falta de personal altamente cualificado y de tecnología de vanguardia. Es la solución a la que se han dedicado alemanes y otros países desde hace muchos años, y la que han despreciado todos los gobiernos españoles desde hace doscientos años. En medio del caos económico en el que estamos, o se enfoca ya esta línea o se sigue hacia abajo sin salida.
Y la otra alternativa real por ahora, la de los servicios y el turismo, piénsese que sólo será válida si la crisis no alcanza un nivel de desastre generalizado, lo que aún está por ver, ya que en ese punto esa alternativa se esfuma al no haber ni a quien prestarle tales servicios ni la seguridad que tales servicios exigirían.
Una vez más la discusión no se debería centrar sobre las hipotéticas salidas de la crisis, sino sobre la necesidad de cómo debe prepararse la ciudadanía para crear una sociedad que esté preparada para enfrentar una crisis de larga duración y dureza excepcional a nivel mundial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario