Siguiendo con las lecciones de América Latina, veamos quienes, cómo y con qué consecuencias llevaron al continente al descomunal fracaso económico, social y político de los años 80 y 90, y veamos cómo han ido saliendo esforzadamente de ese descomunal fracaso.
Bajo dictaduras o gobiernos de la derecha más rancia y oportunista se pusieron de rodillas ante el nuevo Gran Hermano: el Fondo Monetario Internacional, que les dio dos grandes recetas magistrales: liquidar el patrimonio nacional privatizando todas las propiedades del Estado, incluida la tierra, y obligarse a pagar sus deudas sean estas las que sean.
De su mano iban los grandes amigos del FMI: los agiotistas, los especuladores y los manipuladores. A sus espaldas y muy bien pertrechados, los agentes de seguridad USA, los gorilas locales y los paramilitares.
Los agiotistas internacionales no son como los de antaño. Ahora compran el 14 % de la cosecha mundial de café del próximo año, o el 8 % del cobre a extraer a un año vista, y deciden fríamente los precios mundiales de las materias primas y la alimentación. Los especuladores juegan con burbujas financieras creadas artificialmente en base a bajos o nulos intereses de los bancos centrales y provocan la aparición de deudas gigantescas que resultarán a la larga imposibles de pagar. Los manipuladores controlan por medio de inmensas redes montadas por los oligopolios mundiales, que los precios de las materias primas no puedan ser ajustados por los países productores. Muy pocas empresas tienen la capacidad de compra de materias primas a futuro y se pueden dar el lujo de marcar los precios a su antojo.
El caso del petróleo es típico. Todos los productores dependen para la extracción de unas pocas empresas petrolíferas que además controlan el transporte, el refino y hasta el menudeo. Naturalmente que gobiernos amigos y dóciles, cuyos dirigentes tienen pocas ganas de trabajar para sus pueblos y demasiadas de hacerse riquísimos, se ocupan de obedecer fielmente a esas empresas. De esta manera casi todos los países productores de petróleo venden a futuro, esto es venden el petróleo que se extraerá muchos meses después a los precios que deciden estas empresas para entonces, y que les permite a ellas imponer su máximo beneficio cuando pasados esos meses lo pongan en circulación. Pero no todos los productores actúan así: Los tres principales que se niegan a seguir este sistema y venden sólo a tocateja son Libia, Venezuela y Siria. Saque el lector las consecuencias que pueda pensar que se derivan de hechos demasiado recientes.
Y volviendo a América Latina. Después del gran descalabro, de la dura y difícil salida del caos, de la compleja y paciente reconstrucción de gobiernos democráticos y de izquierda, nos dirán dos buenos consejos: No se despatrimonialice nunca al Estado, y no se paguen necesariamente todas las deudas. Justo lo contrario de lo que está ahora haciendo a sangre y fuego toda Europa. Demasiado tarde le explicarán esto al Sr. Zapatero, que de todas las maneras no pensaba escucharles. Quizás sabiendo esto es por lo que no han ido a la reciente cumbre iberoamericana casi ninguno de los mandatarios de América Latina, que están muy ocupados sacando a sus países con mejor o peor fortuna del desastre al que les llevó el malhadado FMI. Y eso sin olvidar lo mal que sienta en esos países que la ya tan europea como norteamericana OTAN ocupe Irak, Libia o Afganistán para precisamente imponer a cañonazos las buenas doctrinas del FMI, porque al fin y al cabo Irak y Libia son dos de los mayores productores de petróleo mundiales y Afganistán la pieza clave para sacar de Asia Central sus inmensas reservas de gas y petróleo sin tener que pasar por Rusia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario