Huelga
¿Qué buscan los altos dirigentes de CCOO y UGT? ¿Qué objetivos declaran tener y qué objetivos parecen tener?
La verdad es que nadie parece saber a donde pretenden ir estos sindicatos que han evitado durante años cumplir con lo que se supone deberían ser sus tareas tradicionales. Ahora se encuentran con un descomunal paro y con que sus escasos afiliados en comparación con la media europea, son trabajadores de grandes empresas, lo que no es poco, pero totalmente insuficiente para ir a una verdadera huelga general.
El gobierno legisla el despido prácticamente libre y casi totalmente gratuito, declara nula la negociación colectiva, elimina del mercado laboral a los enfermos, prepara grandes cambios que limiten el derecho de huelga, y estos sindicatos se encuentran con una absoluta incapacidad para enfrentarse a semejante barbaridad. Con cinco millones y medio de parados la patronal y el gobierno no tienen el menor problema para bloquear cualquier conato de resistencia real en las grandes empresas.
La actitud de los dos sindicatos resulta excesivamente formal y oficial: el gobierno dicta sus leyes contra los trabajadores, los dos grandes sindicatos, que reciben grandes sumas de dinero del gobierno, convocan un día de huelga y una manifestación, y aquí paz y después gloria. Todo seguirá igual y en pocos meses mucho peor.
Una huelga general que de verdad quiera resistir las durísimas agresiones del gobierno y la patronal, se organiza en un proceso, más o menos largo, en el que son fundamentales las asambleas de ramo y de empresa, en la que se reparte amplia propaganda explicativa de las leyes que se han aprobado, en que se van proponiendo paros parciales al principio más bien simbólicos, para ir siendo cada vez más duros, manifestaciones locales, se ponen las redes sociales al máximo, y se realizan acciones que colapsen circunstancialmente servicios esenciales, especialmente transporte, electricidad, banca, funcionariado, y enseñanza. Tras esa preparación es cuando se puede ir a la huelga general con esperanzas reales de ser oídos por patronal y gobierno, lo otro es más bien una trágica comedia de panzudos dirigentes bien apalancados.
La comedia se podía ver claramente cuando, tras la manifestación, la por ahora todavía dignísima televisión pública trasmitió los discursos de los dos máximos dirigentes de ambos sindicatos en Madrid. Sobre la imagen de parlamentos hueros y teatreros, se superponía la de media docena de caraduras que rodeaban a estos jefes en el tablado: una pija y un vividor talludito riéndose, cuchicheando continuamente y jugando con sus iphones, un bon vivant de la noche es joven charlando indiferente con su vecino, todos los que rodeaban a sus jefes en tan supuestamente importante circunstancia de buen humor, simpáticos, y con cara de irse luego a tomar unas copas, como en la última gran manifestación de Madrid, antes de esta, se atrevió a proclamar desde la tribuna otro ridículo tribuno popular.
Presupuesto
El gobierno ha decidido que los gobernados ahorremos nada menos que dieciocho mil millones de euros, Claro que no todos, sino sólo los que menos tenemos, a los que más tienen se les ofrece medicina privada de calidad, enseñanza privada de calidad, y una preciosa amnistía fiscal.
Nadie dude que ahorraremos eso los gobernados, y mucho más, sobre todo los millones de trabajadores sin trabajo o con salarios de miseria. ¡Qué remedio, si no podemos ya comprar nada más que lo esencial y con grandes dificultades pagar, y no cada mes, la luz y el gas!
Pero el ahorro vendrá sobre todo en la imagen de abandono que se nos viene encima. Quien conociera la Argentina de la última gran crisis, recordará las calles de BBAA sin luces, los baches y el mobiliario urbano abandonados y sin arreglar durante meses, los niños yendo al colegio en ayunas, los hospitales sin medicinas, etc. Esa es la oferta de este buen gobierno, obediente y fiel a todos los de arriba y despiadado y brutal para los de abajo.
Pero el detalle gracioso es ese de que van a incrementar los ingresos del estado en nada menos que nueve mil millones de euros.
De ellos dos mil quinientos por lo menos vendrán de defraudadores arrepentidos a los que se les premiaría por su conversión a la correcta ciudadanía perdonándoles sus deudas, como nosotros habremos (¡qué remedio!) de perdonar a nuestros deudores (que no podrían nunca pagarnos si ya se han arruinado, porque con estas políticas miles de pequeñas empresas cerrarán dejando a deber miles de millones de salarios atrasados a sus trabajadores). Para ello es condición sine qua non que los defraudadores decidan sacar a la luz fraudes que hayan cometido por un monto total de veinticinco mil millones de euros. Nos tememos que esos dos mil quinientos millones a cobrarles y ya presupuestados deberán tacharse del capítulo de ingresos en su práctica totalidad. Ya hizo dos amnistías el PSOE en el pasado y la de hace un par de años fue un tremendo escándalo que casi se consiguió ocultar totalmente a la opinión pública y que estaba profundamente ligada a la especulación inmobiliaria y a la corrupción municipal, y entonces no hubo defraudadores que decidieran convertirse a la correcta ciudadanía. En aquella ocasión se les ofrecía comprar deuda pública con dinero negro y ni siquiera tenían que declarar de dónde lo habrían sacado y se eliminaba todo impuesto sobre esas operaciones. Ni así funcionó. Ya se sabe que eso del dinero negro es cosa de parados que hacen lañas sin factura, y no de banqueros o promotores inmobiliarios, cuyos ingresos irregulares decía Felipe González que se le debe llamar, no dinero negro, sino dinero opaco. ¡Qué fino!
El resto de incremento de ingresos dice el gobierno que vendrá porqué las grandes empresas van a tener un ajustado incremento de impuestos, pero en realidad esto se reduce a quitar algunas bonificaciones, difícilmente ingresará prácticamente nada por ese lado.
Y claro está un castigo a fumadores y a litigantes judiciales: el gobierno instala el copago en la Justicia: todos los procedimientos civiles y los contencioso-administrativos tendrán que pagar tasas altas sobre todo si hay recursos.
De lo del tabaco, estamos en lo de siempre, mientras más suban el precio más marcas raras aparecerán con precios más bajos. En lo de la Justicia, el resultados será un desastre pues muchos litigantes buscarán la forma de meter un penal en vez del contencioso-administrativo o del civil que hubieran debido hacer, si se quiere cobrar una deuda pendiente de otro particular se le acusará de estafa, si que quiere protestar de una medida arbitraria de un concejal se le acusará de prevaricación, el colapso de los juzgados penales está cantado, quizás esa sea un resultado colateral que a los corruptos no les venga mal.
En todo caso se ve que son cálculos de buena voluntad que a poco que se miren con la cabeza despejada no resultan en absoluto fiables: Se reducirán todos esos gastos que afectan a la ciudadanía, eso, sin duda, pero jamás se ingresarán esos miles de millones anunciados. El gobierno irá a Bruselas y allí les dirán que estos presupuestos no son creíbles, y el gobierno volverá a Madrid y con lágrimas en los ojos el tal Montoro, explicará que aunque juraron que jamás subirían el IVA, Bruselas les ha obligado a ser infieles a su palabra. Y subirán el IVA. Al tiempo.
Otras comedias
Y al fin parece que van encontrando una genial solución para el problema de ser el país del mundo con más billetes de 500 €. Se monta la mayor timba de Europa con un indeseable promotor del juego y la prostitución norteamericano, y ya tenemos en marcha la verdadera lavadora para millones de dinero negro. Eso sí que sirve para aflorar negro, y no lo de la amnistía que es una ridiculez comparado con este gran proyecto. La solución: el crimen organizado. ¡Grandes ideas!
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