Esta es una virtud que siempre debe cultivar todo buen republicano. Y es que en España hay ahora, como hubo antaño, unos cuantos conversos al republicanismo poco realistas.
Llama poderosamente la atención la actitud de los numerosos periódicos de la derecha que se posicionan muy poco entusiasmados con las cosas de la casa real. Al fin y al cabo raramente la derecha ha sido monárquica en España, si no que más bien ha defendido a tal o cual posible monarca en función de sus intereses inmediatos. De esta manera había y hay juancarlistas, a los que en todo caso la institución real les importa un bledo, y hay incluso algunos felipistas aunque lo manifiesten con tan poco convencimiento.
Quizás haya algún capitoste ya desplazado del poder efectivo que piense que si se va el Borbón y se coloca su hijo, el fracaso de la institución está garantizado. Eso sumado a la crisis, al empobrecimiento generalizado, a los ya evidentes fracasos del gobierno de la derecha, y al fuerte desprestigio de muchos de los aspectos de la actual Constitución, quizás provoque un auge incontrolable del apoyo a la idea de República. Y entonces algún genocida en edad de hacerse merecer, quizás pueda demostrar al mundo lo que es de verdad un estadista de altos vuelos.
El único defecto de ese razonamiento es que al pretendiente a presidente quizás se le esté olvidando que a los presidentes se les elige por votación y que a los reyes por un simple acto fisiológico que a él no ha tenido la fortuna de ocurrirle.
Ya hablamos de esto en otra nota hace semanas y lo repetimos para que quede claro que efectivamente el sueño de la razón produce monstruos.
Pero para hablar de lo que pasa hoy, hay que volver al tema del realismo: Visto con realismo hay que comprender que este gobierno en sus escasos cuatro meses ya está fracasado. No precisamente liquidado, ni mucho menos, sino simplemente fracasado. Es justo el típico gobierno que está haciendo todo lo contrario de lo que prometió para ser votado, y que al hacerlo no consigue más que empeorar las cosas cada día que pasa. Es el típico gobierno al que se le nota demasiado que cada ministro va por su cuenta y que carece de objetivo político y de dirección, cuyo presidente se manifiesta inestable, confuso, cambiante y reticente a explicarse, el típico gobierno carente de planes a medio plazo y que improvisa cada día nuevas medidas sin saberse el resultado de las anteriores, en fin, el típico gobierno que se labra su fracaso con unas buenas orejeras y una buena collera y que sólo sirve para tirar de un arado que manejan otros.
Pero es que si se mira con perspectiva, el anterior gobierno estuvo mucho más fracasado, fue mucho más inútil, careció de cualquier política, resultó inconsistente, falaz y hasta ridículo con bobadas como aquella de los brotes verdes, y con un presidente excesivamente mediocre empeñado en rodearse de ministros que dieran la imagen de ser mucho más mediocres que él por si eso disimulaba un poco.
Y el anterior no pudo ser más ridículo, con un ridículo presidente imitando en gestos y barbaridades a un vulgar cacique tejano sin comprender que ese tipo al que tanto admiraba no era más que un muñeco de guardarropía manejado por los potentados del petróleo, las armas y el poder real. Su objetivo era parecerse precisamente a ese tipo. ¡Vaya vista!
Y el anterior, al anterior, al anterior, era el gobierno de la corrupción, del escándalo permanente, de las políticas tatcherianas más agresivas, y de la destrucción de la vida pública en manos de banqueros y cutres arribistas modelo marbellí.
La conclusión es simple, treinta años de fracaso en el arte de gobernar, o como dijo un conocido político italiano cuando le preguntaron que qué opinaba de los políticos españoles: “Manca fineza”.
Y qué decir del fracaso de la política económica de estos treinta años. Ilusiones de prestidigitador que han acabado en un verdadero desastre social. ¿Hace falta demostrarlo?
Y cuanto más decir del fracaso del café para todos de Suárez y sus amigos en eso de la estructura del estado. Era mentira como ya advirtieron desde Cataluña y Euzkadi voces sensatas y voces indignadas. Hay tradiciones que también son reales. En España o se es centralista o se es federalista, y los inventos confusos acostumbran a resultar incoherentes. Como así está siendo.
Y el fracaso más clamoroso resulta ser el del sistema electoral que ha acabado pudriendo la vida política española en manos de férreas estructuras de partido ajenas a los verdaderos intereses sociales y ciudadanos. Un fracaso que la sociedad no acaba de tragar y que ahora comienza a hacerse notar con evidente peligro para la adecuada comprensión de la democracia. Por desgracia, demasiados intentan confundir la esencia de la democracia, esto es la iniciativa y la participación libre de la ciudadanía en su gobierno, con lo que no es más que un simple aparato electoral, lo que acabará favoreciendo el florecimiento de ese fascismo que tan bien conocemos y que tan pronto parecemos olvidar.
Y hablemos también del fracaso de la vida sindical, en manos también de aparatos cadavéricos, de escasísima implantación social, carente de cualquier ideología que no sea el cultivo de la máquina de trepar en su interior por parte de funcionarios ajenos a la vida laboral de millones de trabajadores.
Y ahora por fin se pone de manifiesto el enorme desprestigio de la corona, y de sus coronados representantes, rodeados de escándalos de dinero, estafas, líos rosa de faldas, gentes de vidas disipadas y un heredero de talante manifiestamente pijo, rodeado de amigos pijos y casado con una señora escasamente simpática en relación con la ciudadanía, al menos en el sentido originario del término simpatía, a la que se le nota que lo que nos pase a los que ella debe considerar sus súbditos, le importa un rábano. Con perdón de los rábanos.
Ante tanto claro fracaso, nos queda lo nuestro, lo que no nos pueden quitar, la vida ciudadana, rica, renovándose continuamente, complicada, afortunadamente un tanto indefinida, intuitiva, afortunadamente un tanto radical: Ese es el camino que es siempre nuestro: No a los desahucios, Sos niños robados, Fosas comunes y memoria histórica, Los resistentes de La Comuna, Iaioflautas, 15M, y todo lo que la vida nos hará inventar para sobrevivir ahora y quizás para vivir. Sólo para eso, para vivir, para ser nosotros mismos. Bienvenidos quienes quieran venir al club de la democracia real, seamos realistas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario