miércoles, 25 de abril de 2012

¡MISERABLES!

El decreto del gobierno retirando la asistencia médica a los inmigrantes sin regularizar, que según cálculos oficiosos son entre ciento y pico mil y trescientos mil, es la más zafia muestra de mezquindad política de este gobierno, y la tímida respuesta del PSOE, de CiU y del PNV, una nueva muestra de miseria moral del sistema.
El ahorro a las arcas de la SS que se conseguirá con la negativa a acoger en la sanidad pública a estos ciudadanos, es ridículo frente a lo que representa la sanidad pública de los cuarenta y siete millones de españoles a los que se les mantiene el derecho a ella, y el casi millón que puede utilizarla y de hecho la utiliza con todos los derechos entre los ciudadanos comunitarios.
Además es evidente que estos inmigrantes extracomunitarios son en general jóvenes, fuertes, están integrados en su medio en España y una buena parte trabaja en el campo en tareas duras, en las que lo único probable que requiera tratamiento médico es un accidente laboral, en cuyo caso, ahora, su patrón pensará más bien en dejarles tirados en medio del monte o les amenazarán con matarlos si denuncian.

Pero lo más triste no es eso, lo más triste son las razones para tomar esta decisión por parte del gobierno del PP. Saben muy bien que su entusiasta público es xenófobo y hasta profundamente racista, y que están siempre esperando de su gobierno cualquier cosa que repercuta en facilidades para poder echar a los sucios inmigrantes que roban el trabajo a los buenos españoles.
Sólo ese es el motivo de ese punto del nuevo Decreto gubernamental: buscar el aplauso fácil de sus igualmente miserables seguidores de la derechona de toda la vida, de la derecha demagógica y de las prietas filas fascistas. Votos, votos, votos, mientras más miserables, mejor, que esos son tan seguros y fáciles como seguro y fácil le resulta al gobierno machacar al sector más indefenso de los trabajadores. Estos miserables, para dar carnaza a sus entusiastas seguidores de derecha, le quitan la sanidad a quienes menos pueden defenderse. ¡Miserables!

En nuestra vecina Francia quien ha ganado de verdad las elecciones en la primera vuelta, ha sido la dirigente de la ultraderecha Le Pen. Y ha ganado por apartarse de la línea de su partido y de las militancias fascistas. En Francia nunca han gustado los dictadores, simplemente la mitad de Francia es de derechas y la mitad de izquierdas, y cuando fue aprobada a propuesta de De Gaulle la actual V República por medio de un referéndum, se decía que una república presidencialista era excesivamente dictatorial para el sentimiento democrático francés. Ganó De Gaulle con su propuesta de reforma republicana, pero lejos de autoritarismos impositivos, muy lejos de actitudes dictatoriales. Le Pen padre, cometió el error de aislarse en actitudes de militancia fascista, que si bien tienen cierto apoyo, no resultan aceptables para la inmensa mayoría de los franceses. Su hija ha hecho algo más inteligente, alejarse prudentemente del fascismo puro y duro y mostrarse populista, demagógica y llamar desde esas posiciones a los típicos descamisados que llenaban la boca de Evita Perón. Ese ha sido su triunfo. Ese es el camino que en Europa se va abriendo paso poco a poco. Detrás está el puro fascismo, pero no conviene por ahora dejarlo ver demasiado. Esa es la clave.
Pues en eso están los más lúcidos (sic) dirigentes del PP, ese es el único camino que les puede mantener en el poder ante el evidente fracaso de sus posiciones políticas y económicas públicas. En eso están ya.

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