Es más que curioso escuchar las variadísimas opiniones sobre la manifestación de BCN en la reciente Diada. Las que generalmente pueden oírse en Cataluña, salvando algunas pocas voces españolistas, vienen a resumirse en la afirmación de que millones de catalanes están hartos de los poderes que desde España les llevan de mal en peor. Y lo peor no es el poder político cuyo vacío está tan perfectamente representado en el propio presidente del gobierno, si no en el lamentable poder judicial, y especialmente en el estrictamente político Tribunal Constitucional, que ni es Tribunal, ni es Constitucional, si no una selectísima reunión no electa por la ciudadanía de personajes y personajillos políticos de los partidos dominantes en España, a veces con una simple licenciatura en alguna Facultad de Derecho.
Pero lo más interesante es escuchar las variopintas opiniones de quienes ven la cuestión catalana desde fuera, e incluso desde la confrontación. Es gracioso que todos ellos tienen opiniones muy elaboradas, pero escaso o ningún interés por conocer y comprender la cuestión y los puntos de vista y sentimientos de los ciudadanos de Cataluña. Se parte desde el prejuicio, no desde el análisis, y obviamente la respuesta a un prejuicio sin análisis está dada de antemano y no resulta fácilmente rectificable.
Así que vamos a la confrontación por pura estulticia de demasiados profesionales del españolismo, unos por puro convencimiento anticatalán y otros por el barato oportunismo de la caza del voto fácil de la enorme masa de españoles que desconocen el mundo catalán y además desean perseverar en su actitud. Son aquellos de los que D. Antonio Machado decía lo de “Castilla miserable, ayer dominadora, / envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora”, son aquellos que ni saben ni les interesa llegar a saber lo que decía Joan Maragall cuando escribió, en condiciones tan dramáticas como las actuales, el amargo poema Adeu Espanya.
Y hay un resultado transversal de la manifestación de la Diada que no hay que olvidar: las elecciones del próximo mes en Euskadi. Sin duda el éxito de los independentistas catalanes animará aún más a los electores vascos a inclinarse en el mismo sentido. Esto quiere decir, suponiendo como todos suponemos que el actual gobierno vasco es inmantenible, que las elecciones vascas llevarán a una mayoría claramente nacionalista, y probablemente independentista al poder en Euskadi. Independentista quiere decir que dentro de los partidos de la derecha nacionalista de Euskadi y Cataluña, las posiciones más independentistas tomarían un lugar dominante sobre las posiciones más pactistas.
Y esto representa un nuevo retroceso del PP en Euskadi y sobre todo en Cataluña, y un desafío al PSOE en sus vertientes catalana y vasca, ya de por si integradas ligera o muy ligeramente en el propio PSOE.
Y en este desafío tenemos los ciudadanos que poner a prueba a ese Partido Socialista que tiene la costumbre de moverse como una anguila en este tema, y de camino, en varios más.
En el PSOE piensan muchos en mentalidad españolista, e incluso muchos de ellos en actitud anticatalanista oscuramente inconfesable, como inconfesable resulta la pasión por el neoliberalismo más crudo que defienden sus dirigentes en los hechos y procuran disimular en el discurso. Otros muchos socialistas piensan sin embargo en actitudes más equilibradas y federalistas, y al final tanto unos como otros tienen que definirse no sobre el independentismo catalán, sino sobre el Artículo 8 de la Constitución , que es la verdadera clave del tema.
El artículo 8 afirma taxativamente que el Ejército es el garante de la unidad nacional de España. Es manifiesto que esto es una de las varias inclusiones antidemocráticas de nuestra birriosa y mediocre Constitución. ¿Está el Ejército español constitucionalmente por encima de la soberanía ciudadana? Sin duda. ¿Es aceptable democráticamente que por encima de la soberanía ciudadana haya poderes fácticos armados? ¿Hay en España demócratas de cualquier tendencia o partido que puedan compartir posiciones tan manifiestamente antidemocráticas?
Y lo principal: Si era tan fácil cambiar la Constitución , como se vio hace unos pocos meses, sin consultar a la ciudadanía si no por un simple acuerdo parlamentario, ¿No se hará urgente proponer por el PSOE a las Cortes la supresión de ese párrafo concreto del artículo 8 de la Constitución. Si lo plantean otros partidos ¿El PSOE aplaudirá con entusiasmo tal toma de posición transparentemente democrática? ¿Se pondrán de perfil para evitar dar la cara ante algo tan impresentable como ese párrafo de la Constitución ? Y al no parecer posible llegar a un acuerdo con un partido tan dudosamente democrático en la cuestión nacional como es el PP, ¿Propondrían un referéndum?
En los días previos a la Diada hemos podido ver y oír a un generalote de uniforme prácticamente ciscarse públicamente en la ciudadanía catalana, con grandes elogios a la Dictadura franquista, El Ministro de Defensa ha resuelto el tema en el Parlamento limitándose a decir la simpleza de que este tipo está ya en la reserva y que por tanto no se le puede aplicar el llamado Código de Justicia Militar. O sea que el Ministro está de acuerdo con él, al menos en lo esencial, dado que ni siquiera se la ha ocurrido hacer una declaración institucional condenando tan desafiantes posiciones antidemocráticas y anticatalanas, dichas por un individuo que portaba el uniforme de quienes según la Constitución deberían intervenir por la fuerza en Cataluña si desde esa Comunidad se intentase proclamar la independencia, incluso actuando en contra de las decisiones que tomara el gobierno del Estado.
Y también parece estar de acuerdo con este reservista armado, como lo afirma públicamente, la ínclita Aguirre, y desde luego parecen estarlo los ministros de Interior y Justicia y la Fiscalía del Estado, ya que no han tomado ninguna decisión ante un hecho sobre el que no se puede dudar de que existen indicios razonables de actitud delictiva, al menos debería aplicársele la legislación antiterrorista que prohíbe la exaltación pública del terrorismo, y sin duda posible para terrorismo el de la Dictadura , sus cárceles, sus crímenes, sus asesinatos, desapariciones, secuestros de niños, etc. ¿Alguien va a presentar una denuncia ante los Tribunales de Justicia, en Cataluña, contra este propagandista del terrorismo franquista?
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